El primer triángulo que recuerdo habita en mis más tierna infancia y estaba dentro de un pequeño catecismo de pastas verdes; la figura en cuestión tenía un ojo dentro y representaba la omnipresencia, omnipotencia y omnisciencia de Dios Trino, es decir, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Después conocí otros triángulos más de andar por casa, recuerdo que se llamaban: Equilátero, Isósceles y Escaleno. El Equilátero, que recordaba mucho al del catecismo por aquello de que todos los lados eran iguales; el Isósceles venía a ser como lo de los Reyes Católicos: dos lados iguales, o sea, tanto monta, monta tanto y el tercer lado que sería la plebe; y el Escaleno, en el que cada lado se las apañaba como podía, vamos, para que ustedes me entiendan, algo así como futbolistas, directivos y afición.
Y hasta muy crecidita pensé que ya estaba todo descubierto en cuestión de triángulos, es decir, cuatro con el Divino, pero enterarme de que el francés era más que un idioma y que había otro triángulo, que aunque algunos lo llamaban divino no tenía nada que ver con el Divino que yo conocía (véase la distinción de mayúscula), fue todo uno.
Y ahora resulta que es, precisamente, un francés y nada menos que el Presidente de todos ellos, el que está justito en el vértice de un triángulo de notemenés. Esto de la erótica del poder… oigan, que lo mismo hizo Sarkozy, Mitterrand y Clinton y un buen número de mandatarios británicos, y americanos, y del culo del mundo… si ya lo dice claramente nuestro sabio refranero: “El asunto de la… “entrepieggna” no tiene enmienda”.
Parece ser que el señor Hollande, en rueda de prensa y ante la pregunta de si su pareja Valérie Trierweiler seguía siendo la Primera Dama, respondió que los asuntos privados se solucionaban en privado. Pero el señor “Presi” olvida que, puede que los asuntos de su bragueta sean privados, pero lo que no es privado es que la señora Trierweiler tenga un sueldo que pagan todos los franceses y que disponga de cinco asesores. Pobre Valérie… no me extraña que le diera un aciconque de tres pares de narices y tuvieran que ingresarla, aunque debería haber visto venir la cosa, ya saben: “quien a hierro mata, a hierro muere” y esta historia no hace más que repetir la suya propia, ella también se vio en secreto con él cuando todavía era marido de Ségolène Royal, madre de sus cuatro hijos, así es que… como diría mi abuela: “Quien hace un cesto, hace ciento”, exégesis: no hay que salir con canasteros declarados y este Hollande lo es que te rulas. Es verdad que lo que haga o deje de hacer con las mujeres sólo le afecta a él, pero le ha complicado la vida a quienes son responsables de su seguridad, más, teniendo en cuanta que se veía en un picadero que tenía alquilado una amiga mafiosa de la amante, una chica preciosa por cierto, la amante, no la amiga. Vamos, que podían haberle pegado dos tiros en lugar de dos fotos, ¡hasta dónde se puede llegar a ser irresponsable con tal de de estar con una mujer! Señor, Señor… cuándo nos vamos a enterar de que cuando “cierto apéndice” masculino toma las riendas, no hay razones de peso, ni de estado, que valgan.
Dicen las malas lenguas que el ataque de cuernos de Valérie, con ingreso en hospital incluido, es una forma de chantaje emocional: mala estrategia. Estando más demacrada no va a conseguir que su presidente tenga mala conciencia, sino que todavía vea más guapa a Julie Gayet, quien puede que sea menos sofisticada, culta o preparada que la que hasta ahora ha sido su pareja, pero juega con ventaja con respecto a la edad. Una absoluta putada, todo hay que decirlo, sin embargo siempre podemos pensar que aunque haya otras julietes más jóvenes que nosotras, también nosotras podemos ser las julietes de otros hollandes más viejos.
En fin, no es que yo tenga nada en contra de determinadas figuras geométricas, por mí como si a sus usuarios les da por ir dándose testerazos en cada ángulo. Que yo no sea partidaria de ello no quiere decir que no respete que otros hagan lo que les dé la gana, pero yo me quedo con aquellos triángulos a los que se les pueda aplicar el teorema de Pitágoras.
De todas formas… la geometría ya no es lo que era…