No conoce mi amor
más ley, más dios, ni más bandera
que tu cuerpo amado,
en él me abandono, y tus manos
son el transporte que me lleva
a un mundo mágico.
Tus manos. ¡Ay, tus manos…!
enlazadas a mi cuerpo,
rompiendo océanos,
abriendo espacios a mi dicha…
No me preguntes qué siento
cuando me siento en tus brazos,
que no hay fonema posible
ni grafía que describa
el siroco que me asola,
el volcán que en mí revive,
cuando me besan tus labios,
cuando tus manos me ciñen.