A la vista de la situación actual en los pantanos de la cabecera del Tajo -Entrepeñas y Buendía- hay que reconocer que la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y el Consejo de Ministros, tenían fundadas razones a la hora de decidir los volúmenes de los envíos de agua al Segura para atender los regadíos. Una política de prudencia que ha evitado males mayores.
La polémica decisión del pasado mes de julio, que provocó una manifestación en Murcia por considerar insuficiente el desembalse aprobado; dio paso en septiembre a un trasvase cero para regar, que también suscitó críticas, pero menos profundas debido a que los pantanos de cabecera no se recuperaban.
Por último, a día de hoy, mucho tiene que llover en la cabecera del Tajo para que se aprecie una recuperación sustantiva que justifique un desembalse para regar. De momento, habrá un envío justo para los abastecimientos. Los responsables de la Confederación Hidrográfica y de la Mancomunidad de Canales del Taibilla confían en que las nuevas desalinizadoras resuelvan esta penuria hídrica en año y medio, aproximadamente.
La pregunta es: ¿Hasta cuándo se mantendrá esta tendencia negativa? ¿Cuánto tardarán en recuperarse los pantanos de cabecera? ¿Hay que aplicar de forma urgente otras medidas, como los bancos de agua?