La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, besa a Cristina Narbona durante su despedida como ministra, el pasado mes de abril. A la derecha, Elena Espinosa, la superministra, se dispone a lanzar su discurso.
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¿Quién echa de menos a Cristina Narbona? Rodríguez Zapatero la mandó a París como embajadora jefa de la Delegación Permanente de España ante la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). ¿Perdió Narbona el Ministerio por decisión de la vicepresidenta De la Vega, que quería otro rollo más suave con las comunidades autónomas enfrentadas por el agua? La propia Cristina dio varias claves de su salida señalando que le habían crecido los enanos durante su mandato. Quizás sus propuestas para preservar el medio ambiente y cortar de cuajo –decir basta– las conductas insostenibles e imponer a rajatabla la gestión de la demanda en los usos del agua era demasiado para el Gobierno de Zapatero.
Pero ahora tenemos el polo opuesto, se puede decir. En el superministerio de Elena Espinosa ni respiran. Narbona salía a dos ruedas de prensa diarias y desplegaba una actividad fuera de lo común. Ahora hay que preguntarse eso de ¿hay alguien ahí?
Polémica o no, con Narbona hemos perdido una ministra muy comprometida con el Medio Ambiente. Y no me refiero sólo a la cuestión del agua, sino a otros problemas tanto o más acuciantes como la emisión de gases. Lástima. Ahora tenemos Cuarto Ambiente.
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A partir de su toma de posesión, en abril del 2004, Cristina Narbona tardó doce días en reunirse en el Ministerio de Medio Ambiente con el presidente murciano Ramón Luis Valcárcel. Nunca se pusieron de acuerdo, pero la ex ministra ponía mucho interés en la cuenca del Segura. Cuando llevaba menos de mes y medio en el cargo, realizó su primera visita a Murcia. Ahora hay otro rollito. Con la política de Medio Ambiente devaluada por Rodríguez Zapatero, la nueva ministra del ramo, Elena Espinosa, aún no se ha reunido con Valcárcel ni ha visitado la Región de Murcia. Hace más de dos mes y medio que tomó posesión y aquí no se conocen su política ni sus propuestas para solucionar el déficit, si es que las tiene. Lo único que han trascendido son sus intra trasvases . (No es de extrañar la ausencia de Espinosa si se advierte que el ministro de Justicia, Fernández Bermejo, sólo ha aparecido una vez desde que agarró el acta de diputado el 14 de marzo).
El secretario de Estado de Agua, Josep Puxeu, amigo del consejero murciano Antonio Cerdá, tampoco se ha dado un garbeo por aquí, lo cual apunta a que el nuevo superministerio ha optado por enfriar el problema del agua con una estrategia opuesta a la que desplegó Narbona. El problema persiste y se pudre en la cuenca del Segura, pero el Gobierno central quiere menos focos y saraos mediáticos, quizás con la intención de difuminar el problema, cosa que está consiguiendo a la vista de la escasa beligerancia de los regantes y del Gobierno regional. Hasta se zampan –como ocurrió el viernes– un desembalse del Tajo y aquí no pasa nada. La versión de la vicepresidenta primera de que «no estaba en el orden del día» es para nota. Por lo menos, poco serio.
A falta de pan, buenas son tortas, pensarán algunos. La Ponencia Marco del Congreso del PSOE ignoraba por completo el problema del agua en España. Se iba por las ramas de la globalización. La delegación murciana ha logrado incluir las palabras pacto, agua y transferencias. Menos de lo que el PSOE recogía hace cuatro años, y más de lo que se podía esperar a la vista del apagón líquido de Zapatero y Espinosa. Según se mire.
Nadie se moja / Ni con el agua que ofrece Francia
A fuerza de no mojarse, en el Ministerio de Espinosa ni se han inmutado cuando el presidente de la región francesa de Languedoc-Roussillon, Georges Frêche, ofreció la semana pasada agua del Ródano para Cataluña. Recuérdese de Rodríguez Zapatero estuvo de acuerdo en que se estudiara esta transferencia. Pero ni con esas. Francia piensa construir una tubería del Ródano a Perpiñán. Cabe preguntarse si el PSOE se mostrará igual de beligerante en Bruselas para evitar que los franceses hagan su acueducto, de la misma forma que atacó el Trasvase del Ebro en la época de Aznar porque lo consideraba insostenible.
Zapatero no aceptará el agua de Francia ni aunque se la den gratis, ya que no podría justificar un trasvase del Ródano cuando ha derogado el del Ebro. De hecho, Puxeu ha comentado que no es viable técnicamente, pese a que existen estudios realizados con anterioridad que demuestran lo contrario. (Probablemente, los datos estaban contaminados porque se hicieron en época del PP). José Montilla, presidente de Cataluña, rechaza también el ofrecimiento francés, después de desaprovechar la oportunidad de construir el canal del Ebro a Barcelona, lo cual, combinado con las desalinizadoras, habría solucionado de por vida el problema de los abastecimientos de la segunda ciudad española. La desalinización no es infalible: boro, precio del agua, costes y sobre todo consumo energético.
Luz para Valdelentisco / La desalinizadora recibe energía
Se hizo la luz. Con un año de retraso sobre el calendario previsto, la planta desalinizadora de Valdelentisco, a caballo entre Cartagena y Mazarrón, ya ha recibido la energía eléctrica que necesita para empezar a funcionar en fase de pruebas. Iberdrola ha terminado la construcción de la línea de media tensión, que dará también suministro a la población de la zona. Los abastecimientos comprarán 20 hectómetros, que se suman a otros 22 sacados a concurso público entre los regantes. La planta tiene capacidad para producir 53 hectómetros anuales.
¿Irá Valcárcel a la expo? / Camps no acudió a Zaragoza
El presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, no acudió el viernes a la Expo de Zaragoza, donde fue protagonista su región. La delegación valenciana estuvo encabezada por el vicepresidente Vicente Rambla, quien pidió el trasvase del Ebro. El día de la Región de Murcia será el lunes 14. ¿Acudirá Valcárcel?