Mientras llueve, para qué preocuparse. En el PP no saben con qué carta quedarse; dudan y dejan pasar el tiempo para que todo lo cure o lo empeore más todavía. Conviene recordar los puyazos y críticas que lanzaban casi a diario el Gobierno regional contra la política hidrológica de Rodríguez Zapatero y sus ministras de Medio Ambiente (Cristina Narbona sobre todo, la mano que derogó el Trasvase del Ebro). La reivindicación sempiterna de los trasvases y la condena de las desalinizadoras formaban el cóctel contra los socialistas.
Ahora, sin embargo, cuanto menos se hable del asunto mejor. El Gobierno de Valcárcel y el PP están metidos en un ‘no se sabe qué’. A Rajoy, a Miguel Arias Cañete, a Génova y al Grupo Parlamentario Popular en el Congreso no le dan la lata con el agua. Se dirá que Rajoy tiene otras preocupaciones más urgentes para no dedicarse en primera persona al tema; pero es que sus colaboradores no dan señales de nada que apunten a una solución creíble, salvo lugares comunes y argumentos triviales, como si fueran una declaración de la ONU.
Los nuevos planes de cuenca, que son la madre del cordero, llevan seis años dando tumbos, con claros incumplimientos de la normativa de la Unión Europea. Pero no hay prisa. Nos dicen que el plan del Segura estará listo ¡¡para finales del año que viene!! Mientras que el del Tajo lleva el mismo camino. La gracia de todo, si es que la tiene, es que cuando se aprueben estos planes, si llega el momento, solo tendrán un año de vigencia porque entonces hay que volver a revisarlos todos, según el calendario europeo. El caso es que en las confederaciones no sueltan prenda sobre qué ocurrirá con el Trasvase Tajo-Segura, y cómo se solucionará el déficit del Segura. A ver cómo salen de ésta.
Parecía que la uniformidad política de los gobiernos de Aragón, Madrid, Extremadura, Castilla-La Mancha, Región de Murcia, Comunidad Valenciana y del propio Ejecutivo central podía favorecer un acuerdo territorial, pero está resultando que éste, precisamente, es el problema. Donde esté la amistad… La renuncia de Murcia y Valencia al Trasvase del Ebro es de libro. No porque el proyecto sea bueno o malo, si no porque antes era el ariete contra Zapatero y ahora no hay que molestar. Se está desaprovechando el momento -otro- para llegar a un acuerdo nacional. Luego vendrán los lamentos…
PRÓXIMO CAPITULO: Los señores del agua del PSOE son ahora parlamentarios en Madrid.