Entrevista
Lucas Jiménez Vidal. Presidente del Sindicato de Regantes del Trasvase Tajo-Segura
Meses duros: «Solo el destino o la divinidad pueden saber hasta cuándo estará cerrado el Trasvase»
Las promesas políticas: «Si no se actúa ante este problema endémico, sería una nueva estafa electoral»
La posición del Gobierno: «La ministra nos dijo que los trasvases no van en el programa del PP; tendrán que explicarlo»
Percepción exterior: «Es una patochada que se diga desde fuera que los regantes de Murcia van en Mercedes»
Fuga a otras regiones: «Sin agua, crecerá la deslocalización de cultivos y se perderán muchos empleos»
Mar Menor: «Resulta inaudito que se criminalice el regadío, cuando es fundamental para salvar la laguna»
Recursos del Tajo: «Es bochornoso que entren más de 5.000 hm3 en Portugal y que aquí se critiquen 20»
MANUEL BUITRAGO
MURCIA. Los regantes del Trasvase Tajo-Segura tienen demasiadas losas encima: se les acaba el agua, ignoran cuándo se reabrirá el acueducto, les crecen los enemigos, el Gobierno del PP no quiere oír hablar de nuevos trasvases, y se sienten en parte criminalizados por la situación del Mar Menor. Además, echan en falta una unidad de acción en la Región, mientras el Gobierno autónomo carece de fuerza política en Madrid. ¿Qué más les puede caer encima? Pues la nueva tarifa que les obliga a pagar un millón de euros al mes aunque no reciban agua del Tajo. Lucas Jiménez, presidente del Sindicato Central de Regantes del Trasvase, advierte de que la situación es crítica, aunque considera «impensable» el final del acueducto. Mantiene la bandera en alto y exige nuevos trasvases y más obras hidráulicas porque cree que es la única solución, para el regadío y para abastecer a tres millones de habitantes de Murcia, Alicante y Almería. El Círculo por el Agua que lidera critica la estafa electoral de los gobiernos de turno por las promesas incumplidas. No descarta pedir un desembalse extraordinario del Tajo en otoño.
–Atraviesan uno de los peores momentos de su historia con el acueducto cerrado desde mayo. ¿Se imaginó un escenario así?
–Suelo ponerme en lo peor. Formo parte desde hace años del entramado organizativo de las comunidades del Trasvase y he conocido pocos momentos óptimos en la historia del acueducto. Sin embargo, he de reconocer que la situación es crítica.
–¿Es el final del Tajo-Segura? ¿Acaso está moribundo porque la cabecera ya no aguanta?
–No es conveniente dramatizar. Es impensable un final para el acueducto, no ya por el resultado magnífico en dividendos y beneficios sociales para las tres provincias a las que abastece, sino porque a día de hoy no existe solución alternativa ni siquiera para garantizar el abastecimiento humano y el futuro de los tres millones de personas que dependen de esta obra.
–¿Hasta cuándo pueden aguantar los regadíos en esta situación? ¿Cuánta agua les queda?
–Con fecha del 1 de agosto disponíamos de 42 hectómetros, sumando todos los recursos: trasvase, pozos y desaladoras. El mes pasado fue der medidas que palíen la situación. terminante porque los cultivos necesitaron mucha agua. Lo mismo sucederá en septiembre. Todo estará consumido el 1 de octubre. La situación es extrema porque ya se ha cortado el suministro en algunas comunidades de regantes, incluida la zona del Campo de Cartagena.
–Antes de lo que esperaban…
–Son varias comunidades grandes, a las que se les ha terminado el agua. A algunas les queda algo de los pozos del Noroeste, pero muy poco. Están con la soga al cuello. –¿Cuánto tiempo cree que estará el acueducto cerrado? Se cree que no antes de la próxima primavera. –Como comprenderá, solo el destino o la divinidad pueden conocer ese dato. Hasta que no superemos de nuevo los 368 hectómetros –lí- mite actual no trasvasable– no podremos contar con recursos de esa procedencia. Y no hay que olvidar que el día 1 de enero aumentará el escalón hasta los 400 hectómetros de reserva. (Ahora hay almacenados 256 hectómetros). El Ministerio nos trasladó unos modelos que predicen tiempo seco hasta primavera. Nunca se sabe, ya que acabamos de tener un episodio de lluvias que han dado algo de alivio.
–¿Hay un punto de inflexión en el sector; se atisba un cambio del modelo de los últimos 40 años?
–No conviene aventurar nada. Estamos, por desgracia, en un momento excepcional en todas las cuencas. Espero que, una vez que retorne la normalidad pluviométrica, esto quede como un mero dato histórico.
–¿Sigue defendiendo la validez del Memorándum, a la vista de la situación actual?
–Si su cumplimiento fuera más efectivo, sí. Para ello sería necesario un control más adecuado de los caudales circulantes, puesto que en verano se desembalsan innecesariamente volúmenes que no son utilizados en la cuenca alta del Tajo. A estas alturas, aún no sabemos nada de las operaciones de cesión de caudales que planteamos al Ministerio; tememos que se están ‘durmiendo’.
–¿Se sienten engañados por el Gobierno central?
–En el Círculo por el Agua advertimos de que, si no se actúa para solucionar este problema endémico, estaríamos ante una nueva estafa electoral. No nos duelen prendas afirmarlo taxativamente. Los respectivos gobiernos de la Nación, de diferente color político, nos aseguraron que iban a solucionarlo, pero todo ha resultado baldío.
–¿Teme que el Sindicato se convierta en un organismo sin trasvases y que dependa de las desaladoras?
–El Sindicato Central es el receptor natural de los volúmenes del Trasvase, y el defensor idóneo para su continuidad. Nunca renunciaremos a la lógica, que queda demostrada con el desarrollo y el progreso manifiestos que ha supuesto y supondrá el acueducto para Almería, Alicante y Murcia. Antes bien, lejos de renunciar a nuestro ADN seguiremos insistiendo, en unión con el resto de organizaciones de regantes de la cuenca y de todos los actores sociales, agrícolas, sindicales, políticos, familiares y empresariales, en la necesidad de acometer nuevos trasvases. Ello no quita para que asumamos el escaso volumen de agua desalada y toda la reutilizada.
–¿Hay unidad en la defensa del agua para la Región de Murcia?
–Creo que todos tenemos clara la necesidad real de agua. Falta coordinación y unidad de acción. Es la única forma de solucionar esta historia. No es conveniente que cada cual vaya con su tambor y con su ejército a la hora de reclamar soluciones para el conjunto.
–Por menos, durante el gobierno de Zapatero se echaron a la calle en varias ocasiones para que no se tocara el Trasvase. ¿Ahora se sienten inmovilizados, desmotivados?
–Hemos iniciado, embrionariamente aún, una movilización previa y necesaria hacia la opinión pública regional y extrarregional. Se han hecho también varias movilizaciones durante el mandato del PP y no descartamos aumentar el tono reivindicativo, siempre de la mano de la labor informativa, que a la postre me parece la más primordial.
–No parece que el Ministerio y el Gobierno del PP estén por la labor de construir nuevos acueductos, como los que proponen ustedes. ¿Se sienten defraudados?
–Si definitivamente esa es la postura del Gobierno, la respuesta será sí. Esperaremos a ver cómo y en qué plazo se desarrolla el anunciado pacto nacional y analizaremos sus propuestas. Nosotros hemos elevado la nuestra al Ministerio e iremos a explicársela en breve. En ella se contemplan trasvases. No por capricho ni por tozudez, sino por ser la única solución seria, viable y en cantidad suficiente a día de hoy. La negativa del presidente Rajoy a entrevistarse con nosotros por motivos de agenda es sin duda un mal comienzo. En una reunión le pregunté hasta tres veces a la ministra por los trasvases, ya que no quería hablar de este tema. Al final me dijo que los trasvases no iban en el programa electoral del PP. Si el Ejecutivo central ha abandonado esa idea, debe explicar por qué. No obstante, sí hemos logrado que el Gobierno regional hable de los trasvases y los reclame.
–¿Cómo ganarse a la opinión pú- blica fuera de la cuenca del Segura? Allí cala el mensaje de que el Trasvase está esquilmando al Tajo.
–Es un chivo expiatorio con un mantra que se repite ‘ad nauseam’ y que induce a una percepción equivocada de la realidad. Desde mayo no estamos trasvasando, luego no es el Trasvase la raíz de los problemas que pueda tener el Tajo y, ni mucho menos, su cabecera. Ganarse a la opinión pública del resto del país será más sencillo si existe unidad de acción en nuestras regiones. En ello empeñaré los próximos años de mandato al frente del sindicato.
–Nadie cuestiona el agua que entra en Portugal, a menudo superior a lo que marca el Convenio de Albufeira; pero se monta una trifulca cada vez que se autoriza un trasvase al Segura. ¿Cómo se explica?
–España tiene una vieja tradición cainita, de abandono de lo cercano, lo próximo, lo hermanado. Resulta bochornoso que llegue a Portugal en un año de normalidad hídrica más del doble de los 2.700 hectómetros que fija el convenio internacional, mientras que aquí se critica un trasvase de 20 hectómetros, más aún cuando 7,5 hectómetros de ese volumen no son para los regadíos, sino para la población. Esa sensación de insolidaridad es impropia de un país, si es que entendemos que, como concepto, seguimos siéndolo.
–Greenpeace se ha hecho eco ahora de un controvertido informe, conocido aquí desde hace años, sobre los supuestos recursos subterráneos en la cuenca del Segura, con el objetivo de desacreditar el Trasvase, justo cuando lleva tres meses cerrado. ¿Cómo se responde a esto?
–Desde el sindicato observamos absortos la impunidad con la que un técnico –el señor Turrión, que firma el informe– viene actuando en contra de su propia confederación hidrográfica y del regadío en general de la cuenca del Segura. La CHS ha de responder a este ataque hecho a la línea de flotación de su Plan Hidrológico de Cuenca. Lamentamos que una supuesta organización seria como Greenpeace preste sus siglas a un informe sin contrastar con autoridades y usuarios. No obstante, conminamos al señor Turrión y a Greenpeace a que definan dónde se hallan enterrados tan preciados tesoros hídricos. Y también pedimos a la CHS, caso de no desmentir tal extremo, que nos autorice a extraerlos. La realidad, lamentablemente, es muy diferente, ya que se habla de acuíferos sobreexplotados con aguas de escasa calidad, y con riesgo de afecciones al nivel freático de la ciudad de Murcia, con porcentajes de extracción no muy elevados.
–Existe una carrera por lograr agua desalada, y no hay para todos. ¿Van a la desesperada? ¿Hay enfrentamientos internos en la cuenca?
–Nadie va a la desesperada. El Scrats ha solicitado el volumen total de la planta de Torrevieja y también el que pueda resultar de la ampliación de Valdelentisco. En la cuenca del Segura cada vez existe más coordinación entre las centrales de comunidades de regantes.
–La Confederación Hidrográfica tiene un decreto de sequía para actuar, y ustedes se quejan de que los resultados son escasos y lentos.
–El decreto de sequía ha resultado óptimo únicamente para las baterías públicas de pozos y la asignación de agua desalada de Torrevieja a los regadíos del Trasvase. El resto de actuaciones previstas, básicamente la apertura de pozos particulares, se encuentra lastrado por la lenta tramitación medioambiental, hasta el punto de que no llegarán a tiempo de paliar nada en el presente año hidrológico. La CHS también dispone de un decreto de exención de las tarifas, pero ha dilatado su aplicación aprovechando la redacción torticera del mismo. Empezamos a pensar que lo que se pretendía con ese decreto era crear una burda cortina de humo tras la cual se escondía la consolidación de una nueva forma en el cálculo de la tarifa, que una vez más penaliza a los regadíos del Trasvase y a los hogares alicantinos, almerienses y murcianos, que pagarán una porción fija aunque no llegue agua.
–¿Cuándo empezarán a pagar la nueva tarifa? Es un millón de euros al mes, se trasvase o no.
–Una vez que se publique en el BOE. Los ciudadanos deben saber que la única lista cobratoria del Ministerio a nivel nacional es la del Trasvase. Más del 20% de todo lo que recaudan las confederaciones hidrográficas procede de este trasvase. Es un dinero que siempre le ha venido muy bien a la Confederación del Segura y al que no piensa renunciar.
–En algunas esferas del Gobierno central y castellano-manchego y en ciertas organizaciones se cree que los regantes del Segura son ricos y que van en Mercedes.
–Eso es una patochada. Y en cualquier caso me parecería inaudito que un Gobierno viese mal que sus ciudadanos prosperasen.
–Hay protestas por la falta de agua, pero las producciones se mantienen. En algunos lugares se planta arbolado. ¿No es contradictorio?
–Hay que distinguir y no se puede generalizar. Los cultivos herbáceos y hortícolas suponen inversiones de riesgo de ciclo corto. El arbolado es distinto. Quien planta lo hace, al igual que en el caso de los cultivos bajos, por su cuenta y riesgo, a expensas de que tenga o no agua. En ambos casos estamos ante un ejercicio de iniciativa privada, exenta de ayudas. Sin embargo, en el caso de los cultivos arbóreos en general, los resultados no llegan hasta los 3 o 4 años. Es un riesgo elevado.
–¿Cree que aumentará la deslocalización de cultivos, que se irán a otras regiones con agua?
–Si no disponemos de recursos suficientes, la incipiente deslocalización irá a más. Y es lógico, ya que el empresariado agrícola levantino no vive, ni lo pretende, de subvenciones, y buscará el punto geográfico óptimo para proseguir su actividad. Pero creo conveniente hacer una llamada de atención a la sociedad civil: si el empresario traslada sus bártulos fuera, se irán muchos puestos de trabajo y, sobre todo, las posibilidades de futuro.
–El Campo de Cartagena es un polvorín cada vez mayor. La CHS y la Fiscalía están encima para evitar ilegalidades y picarescas. Los regadíos lo tiene cada vez más difícil para sobrevivir y ser compatibles con la conservación del Mar Menor. Es la cuadratura del círculo…
Entrevista a Lucas Jimenez, presidentes SCRATS- Sindicato central de regantes de Murcia.
© Nacho Garcia 1/9/2017
–¿La situación empeora por falta de soluciones viables y realistas? Volvemos a comprobar la principal característica de este país… la paradoja como modus operandi. El principal esfuerzo de las administraciones debería ir encaminado a resolver la situación creada en el Mar Menor, que soporta muchas presiones y no solo la agricultura. Es inaudito que se pretenda criminalizar a este sector cuando, dicho sea de paso, será una pieza fundamental en la recuperación del entorno. El acuífero del Campo de Cartagena ha de ser explotado con extracciones destinadas al riego para que no contamine el Mar Menor. Y, una vez más, de esta afirmación se deduce que las soluciones pasarán por una decidida inversión en infraestructuras , y por la complementariedad y coexistencia de los sectores productivos presentes en la zona afectada. Considero que se está dedicando demasiado tiempo al análisis del problema en lugar de acometer medidas que palíen la situación.