Los Reyes Magos deberían obsequiar a los políticos de Castilla-La Mancha con un adelanto de las elecciones autonómicas. A ver si así termina esta embestida diaria contra el Trasvase Tajo-Segura; lo único que por lo visto les puede dar votos. Si ya consiguieron la famosa disposición legal que deja tocado el futuro del acueducto a partir de la próxima legislatura, lo demás roza la crueldad: un pim-pam-pum diario contra Murcia -echando toda la porquería que pueden sobre la gestión del agua- que ya no hay cristiano que lo aguante. Vaya tropa.
Lo último del Partido Popular, por boca de su portavoz regional, no tiene desperdicio en esta atmósfera de creciente radicalización. Poner en cuestión los desembalses de agua para dar de beber a 2,5 millones de habitantes es una grave irresponsabilidad; entre otras cosas porque no existen alternativas. Es más, está por ver si la Mancomunidad del Taibilla puede garantizar todos los abastecimientos el año que viene.
Tensar la cuerda contra los abastecimientos son palabras mayores, y exige una aclaración. Ni siquiera los principales opositores a este acueducto habían llegado tan lejos. La presión del PP de Castilla-La Mancha sigue empujando al Gobierno de Barreda hacia la intransigencia; y el PP murciano debería tomar cartas en este juego peligroso y calmar los ánimos. (Pero ayer, no comment). No pueden seguir atacando a Barreda y a Narbona a costa del pan y la sed de los murcianos.