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Antonio Rivera

Circuito en serie

‘Boca Norte’ se desinfla en Playz (pero su peinado sigue divino)

Cuando se proyectaron sus dos primeros episodios en el festival MiM Series en diciembre, ya daba la sensación de que ‘Boca Norte’ iba a toda velocidad. Cuando se publicaron en Playz (la plataforma en línea de RTVE) el mes pasado se confirmó que no había quien le siguiera el ritmo al drama adolescente que protagonizan Begoña Vargas, David Solans, Guillermo Campra, Júlia Creus, Marina Castro, Guillermo Lasheras y Jassmine Roldán. Para mal, quizá.

A esta montonera (qué murciano, ¡ay!) de jóvenes la vi desfilar por el festival, ilusionadísimos con el proyecto. Y guapos, ellos, más que nadie. Qué pelo, qué estilo… En la serie, Andrea (Begoña Vargas) es una niña pija que ameriza en el barrio de El Carmel, en Barcelona, y se ve obligada a codearse con “los cutres” de los adolescentes locales, que se arremolinan en torno al centro juvenil Boca Norte (referencia real con la que Eva Mor, creadora, dio nombre a la producción). Los chavales, como todo hijo de vecino de clase abrumadoramente baja y en riesgo de exclusión social, se juntan para montar coreografías; y deciden abrir a la repipi las puertas de sus corazones.

Según la promoción de Playz, la serie trata temas como «la bisexualidad, el capitalismo, el choque de culturas, la dependencia de las redes sociales, la adicción a la pornografía o la virginidad». De sus discursos sobre el capitalismo me río yo; el resto de asuntos están planteados. Si bien o mal, pues no sabría decir. Por un lado, ya es hora de introducir con normalidad lo diverso sin que tenga que servir de raíz para los conflictos; por otro, los temas se abordan con la candidez y honestidad con la que los abordarían los imberbes protagonistas y con la que, seguramente, todavía lo hagan los cachorrillos a esa edad. No hay nada que no se haya explorado más y mejor en otras series; pero vaya, tampoco creo que fuera esa su ambición y a ‘Boca Norte’ poco se le puede echar en cara en ese aspecto.

De hecho, tiene unas virtudes que, sumadas a lo rapidísimo que se consume, compensan los puntos flacos y hacen de ella una experiencia disfrutable. Ya canté en la crónica de la presentación las alabanzas a Dani de la Orden, que se reparte la dirección de los episodios con Elena Trapé. Ambos con exitazos recientes –‘Élite’ él y ‘Les distàncies’ ella–, los realizadores de ‘Boca Norte’ ponen en la marmita un estilo desbordante que no viene nada mal. Vuelvo a traer a colación la secuencia que me deslumbró entonces: en los primeros minutos conocemos a quien después se muestra como una adolescente desubicada a la que el mundo de las apariencias (en el que es víctima y verdugo) acecha desde las plataformas de interacción social; y Dani de la Orden pone en marcha la construcción de este personaje a través de representaciones parciales. No conocemos a Andrea de golpe, sino por trocitos: primero, su espalda; después, su reflejo en la pantalla del móvil; por último, su cara sobre el cristal del autobús en el que quiere marcharse de casa.

Pero esto mismo puede ser un arma de doble filo: cuando la narración pincha y la dirección la deja atrás, esta última (brillante) puede llegar a hacer que la primera parezca aún peor. Con capítulos que fluctúan en torno a los 20 minutos (a veces hasta 18, el sueño de todo crítico), había dos opciones: relajar la tensión y abordar la serie como lo que estaba en posición de ser, o apretujar tramas y tramas en 6 diminutas cápsulas con el riesgo de acabar forzando la máquina. Playz optó por lo segundo para ‘Boca Norte’, y el resultado es agridulce. Parece que muchas líneas argumentales se abren solo por el ‘más es más’, y después se zanjan con la misma ligereza. Aunque el reparto podría explotar de ser tan guapo, la serie pocas veces consigue hacerte sentir algo más que simpatía aburrida por los personajes. Algunos de sus motivos son demasiado profundos para ser manejados tan bruscamente y eso, en una serie de personajes, es sentencia de muerte.

Al final, ‘Boca Norte’ consigue juntar la misma carga dramática alrededor de sus personajes en toda una temporada que ‘Skins’ en un episodio. Y mira que la británica la odio con toda mi alma, pero aquella sabía cómo empujar sus historias hasta la marca mínima si quería mantener el estilo intenso que ella misma se había impuesto. En ‘Boca Norte’, los chavales son muy naturales y bailan que no veas y tienen pinta de haber disfrutado de lo lindo en la producción y blablablá. Pero no es suficiente. Hay que madurar.

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Antonio Rivera

Sobre el autor

No veo barreras entre la serie, el cortometraje y el largo. Ni entre el documental y la ficción. Ni entre el spoiler y la grata sorpresa.


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