Yo trabajé en la industria farmacéutica. Así que sé de lo que hablo. El Estado no invierte en investigación, es un hecho. En rescatar bancos sí, pero en Sanidad y Educación como que no. Luego , ¿quién investiga nuevos fármacos, nuevos tratamientos? Pues la industria farmacéutica. Lógicamente, no hablamos de hermanitas de la caridad, sino de empresas que arriesgan mucho, pero que mucho dinero, para encontrar nuevas sustancias y patentes. No se hacen ustedes una idea de lo carísimo que es investigar un fármaco y conseguir que llegue a ser aprobado por la FDA. Así que, cuando un ciudadano cae enfermo y necesita un tratamiento de última generación, queda en manos de las farmacéuticas y, como no, del Estado. Mi amigo Paco está pachucho desde hace un año. Hay un fármaco, Sovaldi, que cura el 90% de las hepatitis. Lo fabrica un laboratorio que se llama Gilead, tomen nota. Son miles los ciudadanos que lo necesitan. ¿Saben cuánto piden por el tratamiento? 60.000 euros. La UE está negociando con ellos. En España, la administración está dispuesta a pagar hasta 30.000, que ya está bien; pero de momento, estos de Gilead no dan su brazo a torcer. Con China ya han bajado el precio. ¿Tan difícil es encontrar ese punto en que una empresa gana dinero, mucho dinero, pero no extorsiona a la gente? Esperemos que lleguen a un acuerdo, son muchos los ciudadanos que necesitan este tratamiento y espero que se les pueda dar. Los pobres, están atrapados entre la dejadez del Estado y la voracidad de las empresas.