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José Hernández

El salto del grillo

Balada triste de Su Alteza, Karen

La banda sonora de un anuncio comercial desencadena recuerdos de mi juventud por una voz que siempre inspiró amor y relajación.

La niña con el corazón roto, la mejor voz de la generación de los 70, cantaba como los ángeles pero su vida fue un infierno. Su frágil cuerpo se elevó hasta la galaxia musical. Karen murió de amor y anorexia cuando aún no había cumplido los 33 años un mes de febrero.

Es la enfermedad que uno mismo provoca buscando la perfección del cuerpo y cuyo precio, a veces, es la muerte.

Comenzó con 16 años cuando junto con su hermano Richard subieron a los escenarios y su posible éxito lo relacionaba con estar bella. Ademas de la presión familiar, Karen quería agradar a su severa madre, a su padre –casi siempre ausente-, y a su egocéntrico hermano.

Su médico le mandó una estricta dieta que eliminaba por completo las grasas afectando al sistema alimentario nervioso. La joven y bella chica comenzó a perder peso desarrollando una fuerte obsesión por mantenerse delgada.

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Se trataba de la anorexia nerviosa, poco conocida y llevada al foco mediático por primera vez. No es un estilo de vida, tampoco una puesta a punto para agradar y salir en escena, sino una severa enfermedad que aporta sufrimiento a quienes la padecen, pero que puede y debe ser tratada. De haber sido así hoy Karen tendría 69 años y seguiríamos disfrutando de su privilegiada voz.

Dicen que el uso frecuente de un jarabe para provocar el vómito y además

laxantes que ingirió como purgante durante los últimos meses de su vida causó, sin saberlo, un deterioro irreversible en el músculo cardíaco. Ello y su malnutrición provocó el colapso total de su cuerpo.

Su aventura se inició en 1968. Primero con un tema de los Beatles adaptado por su hermano (‘Ticket to ride’) no fue muy popular, quizás por su cadencioso ritmo. Sonaba a ‘quequés’ esponjosos y dulces rellenos de crema, ideal sonoridad para compromisos románticos y celebraciones familiares. Nada que ver con las bandas de rock de los tiempos californianos.

Después de consolidar su nombre, The Carpenters, comenzaron a generar su primer éxito ‘Close to you’. Fue número uno. No fue el único. ‘Yesterday once more’ también lo consiguió.

Actuando Karen se la veía feliz pero a pesar de estar rodeada de tanta gente ella se sentía sola, y en el fondo, según su hermano tenía problemas de desamor y comenzó a salir con muchos hombres. Creyendo encontrar el amor con Thomas James un agente inmobiliario quien llevó su vida a una ruina hundiéndola cada vez más. Mientras seguía perdiendo peso.

Decidió divorciarse y levantó de nuevo su carrera musical, pero su cabeza y su cuerpo eran demasiado inestables.

Otro tema que les animó, ‘There’s a kind of hush’ logró una primera plaza en las listas de éxito.

A comienzo de 1983 todo parecía haber mejorado y Karen accedió a participar en los premios Grammy. Algunos vieron una mujer feliz y alegre, pero en privado tenía sus propios fantasmas por vencer. Nadie esperaba que esa sería su última aparición en público.

En menos de un mes estaría reunida con las grandes leyendas de la música, vivirá en esas nubes azules donde su melodía quedó atrapada para siempre en el recuerdo de todos.

«Igual que yo, ellos desean estar

close to you (cerca de ti)».

Murcia, 7 de marzo de 2019

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Rincón para las palabras pequeñas y bonitas

Sobre el autor

Gusto de narrar mi entorno más inmediato, con frases pequeñas y bonitas.


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