Hay personas que mueren por honor, como los samuráis. Algunos lo hacen por su dios. Pero otros, los menos, mueren para permitir que los seres que más quieren vivan.
Farima, una chica de 12 años y de familia pobre, vivía con sus padres, sus dos hermanos y su tío.
Su hermano menor, Monet, tenía un riñón apagado y el otro funcionaba muy mal. Su padre venía teniendo problemas de vista, dificultando cada vez más su trabajo en el campo, peligrando la única fuente de ingresos de la familia . Por último, su tío padecía cirrosis hepática.
Durante largas noches escuchaba a sus padres discutir y lamentar la situación, oyéndoles decir que lo único que podría salvarles era un trasplante de riñón, de córnea para la progresiva ceguera de su padre y un hígado para el problema de su tío.
Faima encontró la solución a los problemas de su familia. Daría su vida para con sus órganos devolver la ilusión y esperanza al resto de su familia.
Al amanecer de un soleado día y aprovechando que nadie había en casa, Farima llevó a cabo su plan, ingiriendo una gran cantidad de endosulfán, un insecticida prohibido por su toxicidad en muchos países.
De pronto, corrió hacia el campo donde trabajaba su padre, contando que alguien le había puesto veneno en su bebida y quizás por ello le dolía mucho el estómago. Inmediatamente, fueron a la farmacia para conseguir las medicinas necesarias para aliviar el dolor, pero sin ningún resultado.
En poco tiempo la situación de Farima empeoró y murió antes de llegar al hospital.
Un día, después de la cremación del cuerpo de Farima, su madre encontró en su habitación una nota dirigida a su padre. En ella, Farima, pedía que después de su muerte, sus ojos fueran donados a su padre para curar su problema de vista, sus riñones para su hermano para solucionar su enfermedad renal y el hígado para su tío que resolvería su infección hepática.
Aun cuando se hubieran conocido las intenciones de Farima, antes de su incineración, posiblemente no habría servido de nada, ya que el endosulfán habría contaminado los órganos trasplantados.
No es una historia de cuento, tampoco una moraleja. Se trata de un cruel relato que sucedió hace seis años en un lejano pueblo de Calcuta. Y cuyo gobierno provincial, al conocer los hechos, ofreció a la familia toda ayuda y medios para solventar los problemas de salud de sus miembros afectados.
España es el país con mayor tasa de donación de órganos del mundo y de forma altruista, (unos 5.383 el pasado año)y nuestro Hospital de la Arrixaca, el primero del país, (donación en asistolia). Nueva vía para la obtención de órganos, que nació como alternativa al descenso de pacientes donantes. Y esta, trata de personas que se encuentran en UCI y entran en una fase irreversible, de forma que la muerte pasa a ser inevitable.
Conclusión — Cada día la lista de espera se incrementa, pero tú puedes aliviarla inscribiéndote como donante.
Murcia, 23 de enero de 2023— Salto del Grillo