Pensar como los diseñadores (design thinking) está en la base de una moderna metodología que se puede aplicar para resolver cualquier tipo de problema o reto de la vida ordinaria y no sólo los relativos al diseño de productos o mejora estética de objetos o espacios, como su nombre podría sugerir. Su práctica sistemática en el seno de una empresa produce una corriente continua de nuevas ideas que propicia la innovación.
Como hemos dicho en entradas anteriores, gestionar bien, ser profesionales, hacer un trabajo de calidad, no son garantía de supervivencia y mucho menos de prosperidad de una empresa porque la mayoría de competidores también lo hacen así. Todos los negocios, grandes, medianos y pequeños, necesitan ser “refrescados” con frecuencia para distinguirse de los demás. La diferenciación innovadora será cada vez más crítica para sobrevivir.
Pero no sólo el mundo de los negocios, los servicios públicos en general, la educación, la sanidad, el turismo … deben impregnarse del espíritu innovador. Hay que liberar al genio humano de la botella del procedimiento El design thinking (pensamiento de diseño), término acuñado en la Universidad de Stanford en 2008, es considerada actualmente la gran herramienta facilitadora de la innovación continua en todos los ámbitos de actividad.
Es una metodología centrada en las personas que fomenta la capacidad de “ponerse” en la piel de los demás y la colaboración de todos los actores implicados en la resolución del problema, tanto internos como externos, para disponer de diferentes perspectivas de la realidad.
Es una herramienta práctica, para pensar haciendo, para propiciar ideas a partir de la experimentación, para que la innovación fluya continuamente como fruto de la colaboración y del trabajo en equipo y no sea fruto de la casualidad o de la inspiración ocasional del genio solitario.
No es objeto de este post detallar esta metodología, ampliamente recogida en Internet. Sí lo es remarcar que es un instrumento accesible y recomendable para todos, desde el más modesto de los negocios hasta las multinacionales más poderosas, pasando por las Administraciones Públicas. El design thinking es rápido de aprender y no es costoso, pero lo que verdaderamente importa es el cambio de actitud y de generación de mentalidad innovadora que facilita.
Pasatiempo creativo 5:
A un peral subí donde peras había.
Ni peras cogí
ni peras dejé.
¿cuántas peras había?