Hace unos días la prensa regional, en una escueta nota, se hacía eco del nombramiento como nuevo gerente del Hospital de Cieza del Dr. Carlos Alberto Arenas. Este hecho me llamó la atención, como ciezano pero sobre todo por ser conocedor de su dilatada trayectoria profesional, de ahí que, dado su carácter innovador, pensara dedicarle una entrada en este blog, pasadas las vacaciones, ya que deliberadamente (= “recomendación” de mi mujer) no me he llevado el ordenador a la playa.
Sin embargo, ayer estuve en Cieza y, echándole un vistazo al semanario “El Mirador” ví que también recogía esta noticia, de lógico interés local. Pero cuando esta mañana he visto que La verdad le dedicaba una página a la figura del Dr. Arenas, bajo el título: ”Un gestor de mal asiento”, me he acabado de decidir, a escribir estas líneas contraviniendo la prescripción conyugal.
Y no es que yo pretenda competir con los plumillas profesionales que se han ocupado de la noticia pero sí aportar alguna información adicional que permita reflexionar sobre la sostenibilidad del sistema sanitario, una preocupación generalizada en todos los países del mundo, y en Europa en particular, como lo refleja el informe “Rediseñando la salud en Europa para el 2020”.
Envejecimiento de la población, aumento de las enfermedades crónicas, estilos de vida poco saludables, coste de las tecnologías sanitarias, deficientes políticas preventivas … son factores que generan un crecimiento imparable de los presupuestos gubernamentales dedicados a garantizar la calidad de la sanidad pública.
Las tecnologías de la información se revelan como instrumentos fundamentales para mejorar la eficiencia de los sistemas sanitarios. En particular, la recomendación IV del citado informe de la UE abunda en el “poder de los datos” para propiciar innovaciones disruptivas.
Urge la aplicación de una política de transparencia total derivada del tratamiento directo y combinado de las ingentes cantidades de datos que se generan a diario en las actividades de los centros sanitarios y que permanecen alojados en silos independientes, sin procesar, sin ser aprovechados para mejorar la eficiencia global del sistema y sin ser divulgados públicamente para permitir apreciar los resultados y comparar. El momento del cambio llegará propiciado por el OPEN DATA en salud, según los expertos.
Seguiremos incidiendo en la importancia de la liberación de los datos públicos, aplicada al ámbito sanitario y al resto de sectores de la actividad administrativa, pero volviendo al Dr. Arenas (por cierto intentaré recabar su opinión sobre el Open Data), me permito recomendar a todas las personas interesadas en la sostenibilidad de la sanidad pública la lectura, con mentalidad abierta y sin dogmatismos, de su reconocido trabajo sobre este tema, así como esta entrevista en Expansión que ayuda a conocer sus ideas.
Felices vacaciones para todos y suerte a Carlos Arenas en su nuevo destino.