El catalán y yo
He de confesar que leo y comprendo el catalán en la intimidad… de mi despacho. No es que lo haya estudiado de forma específica, pero por motivos de trabajo suelo manejar documentos escritos en esta lengua y la realidad es que no me resulta complicado hacerlo. Cosa que no tiene especial mérito debido a sus similitudes, como lengua romance, con el propio castellano, con el francés, que estudié en el bachiller, y como consecuencia de mi contacto con el valenciano durante la carrera.
Un documento sobre la salud en catalán
El último documento interesante que he tenido oportunidad de revisar en catalán tiene que ver con la salud, con la transparencia, con la sostenibilidad, con el empoderamiento y responsabilidad de los pacientes, con la colaboración público-privada, con la innovación disruptiva asociada al Big Data y al Open Data como vectores del necesario cambio de modelo de la atención sociosanitaria que exigen las circunstancias actuales, integrando salud y servicios sociales rediseñándolos alrededor de las necesidades de los pacientes y no de la conveniencia de los prestadores de servicios, como ha sido habitual hasta ahora, no sólo en el ámbito sanitario, sino en el sector público en general.
Un documento previo en inglés
Pero antes de comentar con más detalle el documento del Gobierno catalán al que me refiero, y con objeto de contextualizarlo mejor, incidiré un poco más en el informe “Rediseñando la Salud en Europa para 2020”, al que ya aludía en mi post anterior, que preconiza la urgencia de abordar un cambio radical en los sistemas públicos de salud dado que los costes crecen de forma imparable. Las causas más relevantes son las siguientes:
- Cambios demográficos (envejecimiento, longevidad, disminución de la natalidad)
- Aumento de los enfermos crónicos (lo son 100 millones de europeos mayores de 15 años que necesitan el 80% de los presupuestos sanitarios. 2 de cada 3 jubilados tienen al menos 2 enfermedades crónicas. En 2060, sólo el 56% de la población estará en condiciones de trabajar y por tanto de “mantener” al resto. Ahora este porcentaje es del 67%)
- Hábitos poco saludables de la población (mala alimentación, tabaquismo, drogadicción, alcoholismo, falta de ejercicio físico,… ) y escasa apuesta por la prevención.
- Carestía de las tecnologías y productos sanitarios
- Exigencias, y en muchos caso, abuso, del nivel asistencial por parte de la población
Para propiciar este cambio radical, el grupo de trabajo de alto nivel que ha elaborado este interesantísimo informe identifica 5 palancas clave, todas ellas relacionadas con el poder de los datos:
- Mis datos, mis decisiones: Los ciudadanos son los propietarios de sus propios datos. Este principio representa un cambio en las relaciones con la clase médica, que debe ser más colaborativa en aras de un tratamiento más personalizado.
- Liberar los datos: La transparencia es un potente motor de mejora de la eficiencia y de refuerzo de la confianza en los sistemas sanitarios. Conocer todos los resultados posibles de las actuaciones de los profesionales sanitarios permite a los gestores tomar mejores decisiones, optimizar recursos, estimular la competencia, mejorar las investigación, fomentar la innovación… la transparencia pone las pilas. Los grandes beneficiarios del uso del poder de los datos: los ciudadanos.
- Conectarlo todo: Cada vez proliferan las apps innovadoras sobre salud, dentro de la corriente de lo que se llama mHealth (mobile Health, un sector de gran futuro) lo que genera la demanda de que las instituciones sanitarias usen unas tecnologías que pueden permitir la telemonitorización constante de los pacientes, por ejemplo, además de constituir una fuente de información muy valiosa para los investigadores.
- Revolucionar la salud: La cultura de la transparencia y de la rendición de cuentas es imparable y altamente adictiva; una vez que se prueba no tiene vuelta atrás. Armados con los datos sobre la actuación de los profesionales de la salud y de las instituciones, los ciudadanos podrán hacer mejores elecciones sobre cómo y dónde quieren ser tratados y la presión pública propiciará un proceso de cambio impulsado de abajo a arriba.
- Incluir a todos: La pobreza se asocia con la mala salud. En la UE se dan diferencias de 15 años en la esperanza de vida entre ricos y pobres, por lo que hay luchar por erradicar estas desigualdades garantizando el acceso universal a las herramientas tecnológicas y a la capacidad de usarlas para evitar la progresiva marginación de los grupos más vulnerables.
Comentaré el documento en catalán … próximamente en esta pantalla …
Llegados a este punto, una vez hecha la introducción necesaria para justificar parte del título de este post: el poder de los datos, sería el momento de retomar el proyecto del Gobierno de Cataluña que me lo ha inspirado, pero dada la extensión de esta entrada, para no cansar al lector, considero más conveniente dejarlo para el siguiente post.
Unicamente diré que el citado projecte está alineado con los principios expuestos, no en vano su impulsor es Joan Guanyabens Calvet, uno de los 10 componentes del grupo de expertos que ha participado en el informe sobre la salud en la Europa del 2020.