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Juan José Ríos

La i de innovación

Entropy

 Que haga click con el ratón quien no espere con inquietud el recibo de la luz.  Por el coste en sí y por las discusiones familiares que genera. El jueves, 1 de octubre de 2015 entra en vigor el nuevo sistema de tarificación variable por horas que posibilitan los nuevos contadores inteligentes. En España ya hay desplegados 8 millones de estos dispositivos. Los que no lo tengan instalado todavía pagarán un precio medio ponderado.

Dado que el sistema de facturación por horas tiene cierta complejidad, las compañías eléctricas han editado guías ad hoc con objeto de ayudarnos a optimizar nuestra siempre controvertida factura de la luz, aunque no parece que los ahorros esperables vayan a ser muy significativos.

 

Existen dispositivos en el mercado de la domótica que,  desde un smartphone,  nos permiten optimizar en gran medida nuestro gasto energético, como el termostato inteligente fabricado por Nest (una compañía adquirida por Google), que usa los datos recogidos por diferentes sensores, algoritmos de aprendizaje y computación en la nube para ir conociendo nuestros patrones de conducta y actuar de forma cada vez más autónoma, sin apenas intervención directa por nuestra parte.

Aunque parezca difícil de creer, el dinero no es el argumento fundamental que nos induce a cambiar de hábitos de vida. Varios estudios sociológicos aseguran que nos mueven con más intensidad aspectos como el compromiso con la sostenibilidad ambiental o la sensación de poder colectivo derivado del hecho de compartir con otros usuarios, a través de las redes sociales, datos de nuestro consumo energético e inquietudes sobre las energías limpias. Esta es la base del movimiento Cleanweb (“web limpia”), tecnologías que protegen el medio ambiente.

ENTROPY parece sugerir el título de una película de ciencia ficción pero se trata de una iniciativa real, impulsada por la Universidad de Murcia, que se incardina dentro del grupo de soluciones cleanweb. El vocablo Entropy es un acrónimo entresacado de la frase descriptiva del proyecto: “Design of an innovativE eNergy-aware IT ecosysTem for motivating behaviouRal changes tOwards the adoPtion of energy efficient lifestYles”.

 ENTROPY consiste, pues, en el diseño de un innovador ecosistema basado en el uso de las tecnologías de la información cuyo objetivo es promover la concienciación de los usuarios finales, que somos todos, con objeto de que modifiquemos nuestro comportamiento cotidiano en aras de un aprovechamiento más eficiente de la energía eléctrica.

En efecto, ENTROPY persigue, en última instancia, modificar los hábitos de conducta de los usuarios finales facilitándoles  información comprensible con objeto de mejorar la eficiencia energética de los hogares, de los lugares de trabajo y de los edificios en general, y como consecuencia, contribuir a la sostenibilidad medioambiental, y generar, de paso, ahorros apreciables, tanto en las economías domésticas como en las de las empresas e instituciones. O primero esto último, los ahorros. Tanto monta.En cualquier caso, el compromiso de los usuarios del sistema, los decisores últimos,  es crucial para el éxito del proyecto.

El plazo de ejecución es de 3 años y cuenta con una subvención europea de 2.5 M€, con cargo al programa Horizonte 2020, según nos cuenta el prestigioso profesor e investigador Antonio Skármeta, quien, al frente del grupo de Sistemas Inteligentes y Telemática de la Universidad de Murcia,  coordina esta iniciativa en la que participan empresas y centros de investigación de varios países de Europa.

 

Entropy se basa en la integración de varias tecnologías avanzadas, pero poniendo siempre el foco en el usuario final:

  • Internet de las cosas (IoT): Interconexión e integración en un único sistemas de los datos, estructurados o no, provenientes de distintos sensores y dispositivos, contadores inteligentes, termostatos,  smartphones,  agencias meteorológicas o de las redes sociales relacionadas con un uso adecuado de los recursos energéticos.
  • Big Data: Técnicas de análisis de datos y modelado semántico, linked data, así como herramientas intuitivas de visualización y cuadros de mando sencillos que faciliten a los usuarios la toma de decisiones.
  • Gamificación: Desarrollo de apps personalizadas y juegos relacionados con el uso eficiente de la energía. Los  serious games, como elemento motivador para modificar los hábitos de consumo, mejorando el control del ciudadano sobre su propio gasto energético de una forma práctica y sencilla, fomentando competiciones entre usuarios e incentivando los ahorros.   Implantación en los colegios para inculcar hábitos de responsabilidad medioambiental en los niños.

 

 

 

Entropy incide en los items tecnológicos característicos de una smart city, también llamada “ciudad eficiente” (me permito sugerir el término ciudad innovadora),  concepto  basado en la sostenibilidad – ambiental, económica, social y cultural –   y en la calidad de vida que lleva implícito una gobernanza más abierta y una mayor corresponsabilidad de los ciudadanos.

Precisamente, estos días, 29 y 30 de septiembre se celebran en Murcia unas interesantes jornadas sobre las posibilidades de financiación para proyectos innovadores, como Entropy, que ofrece la Unión Europea por medio de su programa Horizonte 2020 y sobre las Smart cities.

 

 

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Sobre el autor

Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio, soy Director Adjunto de la Cátedra Internacional de Innovación de la UCAM y participo en un proyecto empresarial.


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