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Juan José Ríos

La i de innovación

La respuesta del millón

Hace quince años el curso del que era tutor obtuvo unos pésimos resultados en el primer trimestre. Me reuní con el grupo para analizar las causas del desastre y la respuesta de una alumna me impactó fuertemente, catalizando en mí un proceso de cambio personal y profesional en el que sigo avanzando cada día”

Así comenzó mi entrevista, realizada en uno de los magníficos salones del Casino de Murcia, con Rubén Martínez,  profesor de Literatura, experto universitario en coaching y storytelling y autor (junto a Agustín Galiana) de un libro de deliciosa y amena lectura: “Relatos para avanzar”, inspirado en la obra “El Conde Lucanor”.

 

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La primera confidencia que me hizo Rubén, que no estoy respetando obviamente, es que su editor consideraba más comercial utilizar en el título del libro el verbo “triunfar” en lugar de “avanzar”.

Los autores se negaron por estimar que la innovación es un viaje sin fin, un proceso de aprendizaje más que un destino y porque no querían que ningún lector se sintiera defraudado si tras la lectura de la obra no se alcanzaba la meta, el triunfo prometido.

Volvamos ahora al principio del relato, a la intrigante respuesta del millón de una alumna de 15 años que cambió la trayectoria vital de Rubén Martínez: “En nuestra clase los profesores hacen como que enseñan, y nosotros los alumnos hacemos como que aprendemos”.

¡Esta estudiante estaba denunciando falta de autenticidad! Cuando no ponemos pasión, verdad, y compromiso en lo que hacemos terminamos  por asumir un papel pasivo, falso, vacío con nuestro trabajo y también con nuestra vida”

“A partir de ese momento decidí que tenía que cambiar algunos planteamientos, y comencé a buscar ideas en disciplinas como el coaching, el storytelling y el Design Thinking”.

Curiosamente, aduje yo, Fran Chuán, en su obra Autenticidad y vosotros, con “Relatos para avanzar”, publicáis al mismo tiempo sendos libros con una temática parecida: la transformación personal que deben acometer los directivos para facilitar y no limitar, ni mucho menos frenar, la cultura de la innovación.

En ambos casos, el uso del diálogo socrático, característico de los procesos de coaching,  facilita la búsqueda de la autenticidad que permite a un ejecutivo liberar su mejor versión.

La originalidad, por tu parte, radica en el hecho de basarte en el conocimiento milenario recogido en relatos medievales, sobre todo en “El Conde Lucanor”. Cada capítulo incluye, además, un Plan de Acción concreto.

Como matemático, no puedo evitar recordar la agria disputa que sostuvo Newton con Leibnitz, coinventores simultáneos del Cálculo Infinitesimal. Espero y deseo que no ocurra algo parecido entre Fran y tú, que ambos sois amigos, le digo a Rubén bromeando.

 Conozco y admiro la obra de Fran Chuán. Me halaga que compares su obra con la nuestra pero obviamente nosotros tratamos de adaptar la sabiduría ancestral de nuestros antepasados a las  problemáticas actuales. 

Cuando recuperamos cuentos y relatos tradicionales nos damos cuenta de que esas enseñanzas milenarias siguen muchas veces desvelando claves para entender el mundo actual, aportando viejas soluciones a problemas nuevos”

No deja de sorprenderme que muchas de las ideas básicas del nuevo liderazgo que requieren los tiempos: menos jerárquico, más humano y motivador, más humilde y menos escéptico autocomplaciente, más abierto, con más capacidad de observación, de aprendizaje y de anticipación, con más curiosidad intelectual,…están contenidas en un libro que tiene más de 700 años.

El antiguo arte de contar historias  ya lo utilizaba Jesucristo en sus parábolas para explicar su doctrina.  En algún sitio he leído que a los niños se les cuenta un cuento para dormirlos. A los adultos para despertarlos.

Esta capacidad de articular relatos que emocionen, reforzada por los medios audiovisuales y el prometedor vídeo interactivo,  se llama ahora storytelling.

La Inteligencia Artificial está sentando las bases del aprendizaje automático. El siguiente reto es el de la Computación Afectiva, que dotará a las máquinas de inteligencia emocional para lo cual, en mi opinión, va a resultar fundamental el storytelling, el conocimiento de los relatos de los que se derivan enseñanzas para resolver problemas” 

 

Gracias a Rubén por esta entrevista, auspiciada por nuestro buen amigo común, Antonio Luis Dávalos.

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Sobre el autor

Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio, soy Director Adjunto de la Cátedra Internacional de Innovación de la UCAM y participo en un proyecto empresarial.


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