En China, el 8 se asocia a la buena suerte debido a que su pronunciación es muy parecida a la palabra “riqueza”.
Hasta tal punto está arraigada allí esta superstición que la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008 se celebró el 08/08 y comenzó a las 8:08:08 de la noche.
También en Japón comparten ésta y otras creencias. Como curiosidad veraniega, la lista de la buena fortuna para 2019 ha hecho furor no sólo en el país nipón sino en todo el mundo a través de las redes sociales.
Espero que sólo afecte a los japoneses porque mi fecha de nacimiento aparece en un preocupante lugar 335. Yo no soy supersticioso, pero cruzaré los dedos por si acaso, que todavía queda mucho año por transcurrir.
Por extraño que nos parezca, la superstición puede tener algo que ver con la buena suerte que jalona, con altibajos, la longeva historia de Toyota, la quinta empresa más grande del mundo y una de las más innovadoras.
Fundada en 1933 por el ingeniero Kiichiro Toyoda, al poco tiempo decidió denominarla TOYOTA (トヨタ), para facilitar su pronunciación y, sobre todo, porque su escritura requiere 8 trazos, augurio de buena fortuna.
Su famoso sistema de producción TPS es un un clásico en la literatura de gestión empresarial. Se basa en 14 principios agrupados en 4 categorías, las conocidas como “4P” de Toyota.
En uno de mis primeros artículos en este blog: “La pirámide de la innovación”, ya aludía a una cuestión recurrente como es la importancia decisiva del liderazgo en la asunción de una cultura innovadora, la madre de todas las innovaciones.
Un viaje que cuesta trabajo emprender pero que una vez iniciado, como en Toyota, ya no se puede abandonar, no se concibe trabajar de otra manera.
La figura de los líderes que lo hacen posible es digna de ser conocida y reconocida.
Akio Toyoda, nacido en 1956, nieto del fundador, licenciado en Derecho, MBA por el Babson College de Boston es el presidente actual de Toyota desde el año 2009, tras pasar más de 20 años por todos los departamentos de producción de la marca en plantas distribuidas por distintos países.
El niño que soñaba con ser taxista es ahora un conductor de pruebas certificado por el circuito de Nürburgring que gusta de testar personalmente los nuevos modelos que fabrica el grupo Toyota antes de salir al mercado.
En 2015 fue considerado el mejor empresario japonés tras el éxito de ventas cosechado por las distintas marcas del grupo: Toyota, Daihatsu, Hino y Lexus, que alcanzaron el liderazgo mundial con 7´5 millones de unidades vendidas en los primeros 9 meses del ejercicio.
El primer semestre de este año lo ha cerrado Toyota con un volumen de 5´4 millones de unidades, un 4.1% más que el año anterior.
En 2016 Toyota estaba considerada como la octava (otra vez el 8) empresa más innovadora del mundo, y la primera en el sector de la automoción. Ya en 2013 invertía en I+D a una velocidad de crucero de 1 millón de dólares por hora.
Más específicamente, desde 2015 está operativo en el Silicon Valley el Instituto de Investigación de Toyota (TRI), centrado en la Inteligencia Artificial y la Robótica, con una inversión prevista de 1.000 M$ en 5 años.
La consultora Brand Finance, en un estudio presentado en enero de este año en el Foro de Davos, ha calificado a Akio Toyoda como el segundo líder mundial, a escasa distancia de Jeff Bezos (Amazon), por la trascendencia de su labor en la valoración actual de la marca Toyota.
Sólo dos ejecutivos españoles aparecen en esta lista de los 100 mejores “guardianes de la marca” del mundo: Pablo Isla (Inditex), en el puesto 76, y Carlos Torres (BBVA), en la posición 97.
Durante su mandato ha tenido que afrontar Toyoda importantes contingencias, como la crisis económica mundial, los efectos del tsunami que asoló Japón en 2011 y diversos problemas técnicos de algunos modelos ante los que no dudó que en pedir perdón humildemente en el Congreso de Estados Unidos.
Es una persona accesible y cercana que suele bajar a los talleres para departir con los operarios y escuchar directamente sus opiniones. Un ejemplo de líder formado, sencillo y motivador que merece, sin duda, tener buena suerte.
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