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Juan José Ríos

La i de innovación

La tecnología cuántica ya está aquí

“La magia de alterar la realidad mediante la ciencia es algo muy especial. Cuando dominas la física o las matemáticas y ves lo que puedes crear con ellas, te entusiasmas. Puedes cambiar el mundo” (Darío Gil, Director de Investigación de IBM)

En quinto curso de carrera tuve la suerte de ser alumno de uno de los matemáticos españoles más eminentes de los últimos tiempos, que empezó siendo Ingeniero Agrónomo, tras abandonar Derecho:  D. Manuel Valdivia.

Han pasado más de 40 años desde entonces y no recuerdo si en sus magníficas clases este ilustre catedrático llegó a citar en algún momento la íntima conexión del Análisis Funcional, que era la materia que explicaba, con la Mecánica Cuánticala moderna física de lo invisible, de las leyes que rigen el mundo microscópico y que hacen posible el emergente paradigma de la computación cuántica.

El caso es que de la misma forma que el Cálculo Diferencial e Integral surgió en gran medida para dar cumplida respuesta a los problemas de la física clásica, los requerimientos de la Mecánica Cuántica impulsaron el nacimiento del Análisis de Funciones, a principios del Siglo XX, constituyendo, en la actualidad un importante foco de desarrollo e investigación matemática.

El húngaro Frigyes Riesz fue uno de los principales fundadores de esta última disciplina, inventando la teoría de operadores, que se aplican, por ejemplo, para calcular los posibles niveles de energía de un electrón en un átomo.

Su Teorema de Representación de espacios de Hilbert justifica la notación bra-ket típica de la Mecánica Cuántica.

Todavía conservo en buen estado, salvo la marca de un clip oxidado, los apuntes de aquella asignatura, casi totalmente olvidada, y de la que acabo de descubrir su vigencia y aplicabilidad este verano, al cabo de tantos años de haberla estudiado.

Como curiosidad, con grandes dosis de nostalgia y con eterna admiración por D. Manuel Valdivia, fallecido en 2014,  a los 86 años, me permito adjuntar el enunciado del Teorema de Representación de Riesz para formas lineales, tal como lo tomé en sus clases, cuya demostración, magistralmente explicada por el profesor Valdivia, abarcaba unas 10 páginas.

 

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Volviendo al principio, la frase inicial ha sido entresacada del reportaje, inspirador  de este post, que la revista XL Semanal dedicó este mes de agosto a Darío Gil, el murciano que dirige el Departamento de Investigación de IBM, con motivo del lanzamiento comercial del primer ordenador cuántico comercial del mundo.

 

Como profesor de Matemáticas no es la primera vez que resalto en mis artículos la creciente importancia del dominio de esta ciencia en el mundo actual y el efecto motivador que tiene para su estudio señalar las aplicaciones prácticas de los conceptos abstractos que se manejan en el Análisis Funcional, el Algebra Lineal o la Teoría de Probabilidades entre otras.

La computación cuántica va a disparar a corto plazo la demanda de especialistas en las materias implicadas, no sólo en el ámbito de las Matemáticas sino también en el de la Física, Ingeniería Electrónica y de Telecomunicaciones e Informática fundamentalmente,  y los planes de estudio deberán adaptarse más pronto que tarde a estos requerimientos.

Gobernantes, autoridades académicas, profesores, alumnos,… todos debemos sentirnos concernidos, cada uno desde su ámbito de responsabilidad.

La divulgación del conocimiento científico en un lenguaje entendible es condición necesaria para promover la cultura tecnológica en una sociedad innovadora, empezando por fomentar la curiosidad de los más jóvenes, auténticos protagonistas del futuro.

Nuestro paisano Darío Gil y el canario-burgalés Javier Santaolalla , sin olvidar al riojano  Eduardo Saénz de Cabezón, son grandes expertos en computación cuántica que, además, poseen la habilidad de hacernos entender los fundamentos de una disciplina tan compleja de forma amena. Sin duda, merecen un monumento macroscópico.  

 

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Sobre el autor

Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio, soy Director Adjunto de la Cátedra Internacional de Innovación de la UCAM y participo en un proyecto empresarial.


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