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Juan José Ríos

La i de innovación

Invertir en prevención

Recién llegado a Valencia en el año 1974 para iniciar allí mi etapa universitaria hubo dos cosas que me llamaron especialmente la atención.

En primer lugar, el ambiente tan politizado que me encontré en la Facultad de Ciencias en aquellos años finales del franquismo, en contraste con la relativa tranquilidad con la que se esperaba en nuestra región el final de la dictadura, o eso me parecía a mí, un joven ciezano de 18 años entonces, con escaso interés por la política.

La segunda, que es la que motiva este post, tiene que ver con las terribles inundaciones que asolaron Valencia en 1957, causando 81 muertes y cuantiosísimos daños materiales.

Me impresionó vivamente observar en algunos edificios oficiales de la capital levantina, más de 15 años después de la “riuá”,  las marcas del nivel que alcanzaron las aguas desbordadas del furioso Turia en aquel nefasto mes de octubre, que en algunos sitios de la ciudad llegó a los 5 metros de altura.

https://www.valenciabonita.es/2015/08/10/la-riada-del-57-valencia/

El caso es que hasta 1973 no estuvo plenamente operativo el actual nuevo cauce del Turia y la ciudad de Valencia superó definitivamente la grave amenaza que se cernía sobre ella, según avala un reciente estudio de la UPV.

Es digna de destacar y de no olvidar nunca la extraordinaria respuesta solidaria de Murcia , que se volcó con la región hermana tras la enorme tragedia sufrida por ésta y el agradecimiento posterior mostrado por Valencia, que aparte de dar a algunas calles el nombre de pueblos murcianos (entre ellos el de Cieza), construyó ex novo  un barrio llamado la Fuensanta para realojar allí a muchas personas que habían perdido su hogar tras las inundaciones.

En justa reciprocidad, también los valencianos se volcaron con nosotros cuando ocurrió el terremoto de Lorca de 2011.  Estas muestras de solidaridad, por ejemplares y generosas, deberían permanecer vivas en la memoria para siempre, porque sólo en circunstancias extremas parece que los seres humanos somos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos.

En nuestra región, voces autorizadas, como las de Alberto Aguirre de Cárcer , Jorge Olcina o Mario Urrea han manifestado sus opiniones sobre las causas de las recientes inundaciones sufridas – con el controvertido cambio climático de fondo – , han reconocido la eficaz labor de los equipos de emergencia y de la sociedad civil y, sobre todo, han aportado propuestas para intentar prevenir los terribles efectos causados por la DANA.

En nuestra zona geográfica, la de 2019 ha sido considerada la peor gota fría desde la riada de Santa Teresa de 1879.Ha ocasionado cinco fallecimientos y se estiman unos 200 M€ en daños materiales (500M€, el terremoto de Lorca).

Benjamin Franklin acuñó la famosa frase: “Una onza de prevención vale más que una libra de cura” . En  Zurich Seguros calculan que casi el 90% de los recursos se gasta en indemnizaciones tras las catástrofes, motivo por el que ha promovido la creación de una institución como Global Resilience Partnership que financia proyectos innovadores que contribuyan a evitar inundaciones.

Más allá del sentido común, carezco de la formación adecuada para opinar con conocimiento de causa sobre este asunto, pero parece claro que es necesario articular cuanto antes actuaciones preventivas con visión de largo plazo (como ocurrió en Valencia), basadas en las mejores prácticas, multidisciplinares, por encima de intereses partidistas y que requieren mejorar la coordinación entre las distintas Administraciones, y de éstas con el sector privado, especialmente en el ámbito tecnológico.

Es en este último aspecto, el de la tecnología aplicada a prevenir desastres naturales o contribuir a paliarlos , el Big Data , el Internet de las cosas y la Inteligencia Artificial están llamados a ser nuestros grandes aliados, sin olvidar a los geotextiles, las barreras de protección contra inundaciones como las de Water-Gate o las boxbarriers así como las incipientes y controvertidas iniciativas de la geoingeniería, que merecerían un capítulo aparte.

Sin ánimo de ser exhaustivo, paso a reseñar algunos recursos, proyectos e investigaciones por si pueden resultar de alguna utilidad.

En Murcia tenemos la suerte de disponer de los servicios de Aqualogy, empresa del grupo SUEZ, cuya tecnología de alerta rápida y gestión de inundaciones Hidromet, basada en el tratamiento de grandes volúmenes de datos hidrológicos e hidráulicos permiten  prever avenidas de agua, evitando así daños personales y materiales.

La Universidad de Salamanca ha realizado una investigación pionera que puede contribuir a diseñar y dimensionar adecuadamente las infraestructuras hidráulicas, como presas, canales, defensas ribereñas o estaciones de bombeo.

Fujitsu dispone de una sofisticada herramienta basada en un algoritmo matemático de optimización que monitoriza los datos de la cuenca de un río  para prevenir desbordamientos, valorar el riesgo y mitigar sus consecuencias, haciendo simulaciones en 3D de los posibles desastres. Esta información es de crucial importancia para planificar la construcción segura de infraestructuras y de viviendas.

Microsoft ha desarrollado un mapa, basado en sus tecnologías de Big Data e Inteligencia Artificial,  1.000 veces más preciso que el que venían usando hasta ahora los técnicos encargados de la prevención de los efectos de la inundaciones en Estados Unidos.

La UE ha financiado el desarrollo de tres proyectos europeos para prevenir inundaciones:una plataforma informática de alerta temprana que es capaz de predecir los caudales de agua in situ, una aplicación que permite la participación de los usuarios, enviando información gráfica a través de los móviles y un sistema de sensores que avisa de la posible rotura de los diques de contención.

P.S. i) Acabo de leer en La Verdad que el Gobierno Regional estima en más de 400 M€ el coste de los daños producidos por la gota fría en nuestra Comunidad (¿cuánto estamos dispuestos a invertir en prevención?)
ii) Aparte de disponer de un Observatorio Regional del Cambio Climático,también  se ha constituido un panel de expertos para prevenir futuras riadas.

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Sobre el autor

Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio, soy Director Adjunto de la Cátedra Internacional de Innovación de la UCAM y participo en un proyecto empresarial.


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