Elementos químicos como el hierro, el calcio o el carbono presentes en nuestro organismo provienen del interior de una estrella, producidos quizá hace millones de años. En definitiva, “somos polvo de estrellas”, según el famoso astrofísico Carl Sagan, gran divulgador científico y uno de los más significados promotores de la búsqueda de vida extraterrestre.
Este mismo autor afirmaba que existen más estrellas en el Universo que granos de arena en todas las playas del mundo. Y eso que sólo en nuestra galaxia, la Vía Láctea, se estima que hay más de 100.000 millones de estrellas. Por cierto, que una galaxia, a pesar de su complejidad, tiene tres componentes principales: estrellas, polvo cósmico y nubes de gas.
Dependiendo de las combinaciones de estos ingredientes básicos las galaxias adoptan diferentes formas, tamaño y color, aspectos que son fundamentales para su estudio y clasificación. Precisamente la formación y evolución de las galaxias fue el objeto de la interesante charla-coloquio con la que nos obsequió hace unos días la joven y brillante astrofísica murciana María Argudo Fernández, destacada investigadora en este campo.
Su conferencia, titulada “El zoo de las galaxias”, tuvo lugar en un abarrotado salón de actos del IES Alfonso X El Sabio y fue organizada por el Departamento de Matemáticas, en el contexto del día de la Mujer y la Niña en la Ciencia cuyo objetivo fundamental es promover las vocaciones científicas, precisamente en un momento en el que éstas cotizan a la baja, cuando más son requeridas por la sociedad de la innovación continua.
En efecto, se está produciendo un alarmante descenso de las matriculaciones en las carreras técnicas, en las que la presencia femenina no llega al 30%. Algo habrá que hacer: “Sin ciencia, tecnología e industria 4.0 HOY, no habrá pensiones, educación o sanidad MAÑANA. ¿Nos resignaremos a la precarización y su derivada inmediata, el populismo?” (Xavi Ferrás).
María Argudo, que obtuvo el premio a la mejor tesis doctoral en la Universidad de Granada, ha realizado sendas estancias post-doctorales en los Observatorios Astronómicos de Shangai (China) y Antofagasta (Chile). Actualmente es profesora de Física en la Universidad Católica de Valparaíso, directiva de la Asociación Astronómica de Chile e impulsora del proyecto ASTRO BVI, de astronomía inclusiva que ha merecido un reconocimiento internacional (Premio Starlight).
El eminente matemático Puig Adam (1900-1960) nos recomendaba a los profesores ” queaprendiéramos ante todo a observar atentamente a los alumnos, a captar sus intereses y sus reacciones, y que apreciáramos la sustancia pedagógica contenida en el libro abierto, eternamente nuevo y sorprendente que es una clase” .
María demostró con creces haber asumido este sabio consejo, despertando el interés y motivando la participación de los asistentes, en su mayoría alumnos de 2º de Bachillerato. Una de las claves de su éxito fue sorprendernos a todos, que esperábamos una charla interesante pero teórica, con lo que resultó ser una clase innovadora, culminada con una evaluación interactiva de los conocimientos adquiridos mediante el uso de un instrumento tecnológico, kahoot.
La sociedad no puede, ni debe, permitirse el lujo de renunciar al talento femenino en las áreas tecnológicas. Ojalá el ejemplo de María Argudo, y el de otros divulgadores científicos sirva para despertar, para provocar, las vocaciones técnicas que tanto necesitamos. Por cierto, cualquier persona interesada en ser provocadapuede chatear con ella el día 20 de este mes, ya de vuelta en Chile.
Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación.
No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos.
He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio, soy Director Adjunto de la Cátedra Internacional de Innovación de la UCAM y participo en un proyecto empresarial.