>

Blogs

Juan José Ríos

La i de innovación

Contra la COVID-19, megaciencia

Hace ahora justamente un año, el Parlamento Europeo aprobó una resolución oficial  en la que condenaba por igual los crímenes del comunismo  y del nazismo,  atribuyéndoles las sobrecogedoras cifras de 100 millones y 6 millones de asesinatos, respectivamente.

Pero no son los execrables regímenes políticos totalitarios los que han causado el mayor número de víctimas a lo largo de la Historia. Los grandes asesinos de la Humanidad no tienen ideología ni respetan fronteras: se trata de los microscópicos gérmenes patógenos.

En este macabro ranking de letalidad de las pandemias que han asolado a la raza humana destaca la producida por el virus de la viruela,  que ha causado la muerte a más de 500 millones de personas sólo en el siglo XX  y desfigurado a otras muchas.

Con la viruela totalmente erradicada desde 1980,  le siguen en esta tétrica lista de enfermedades que siguen amenazando a la raza humana  el sarampión, la gripe española de 1918, la peste negra y el SIDA.

En el caso de la viruela, que mataba a una de cada tres personas infectadas,  se comprobó que las que sobrevivían quedaban inmunizadas de por vida, pero algunas  se quedaban ciegas o tan horriblemente marcadas que se consideraba una suerte sufrir una infección leve que garantizara la inmunidad posterior hasta el punto de que,  ya en el siglo XVIII, en Turquía y China había personas que arriesgaban su vida inoculándose polvo de costras o de exudados de las pústulas de enfermos.

La “vacuna” era una afección transmitida por las vacas que producía síntomas parecidos a los de la viruela, pero más leves, y se creía que las personas que la superaban quedaban inmunizadas contra ambos males.

Para confirmar esta creencia popular, sin ningún fundamento científico, en mayo de 1796, el médico inglés Edward Jenner inoculó  supuraciones  extraídas de las pústulas de una mujer que padecía la “vacuna” al hijo de su jardinero, un niño de 8 años, que no resultó afectado, en vista de lo cual Jenner le repitió la inoculación con el virus de la temible viruela,  con resultados igualmente satisfactorios. Poco después vacunó a su propio hijo.

 

Fuente: Wikimedia

 

Jenner se convirtió en un héroe pero pudo haber sido acusado de temerario cuando no de criminal por jugar con la vida de dos niños sin conocer realmente las bases  científicas de la vacunación. Tuvo que transcurrir medio siglo para que  Louis Pasteur descubriera la teoría de los gérmenes y sentara los fundamentos de la inmunidad y la explicación biológica de las enfermedades infecciosas, cuestiones desconocidas hasta entonces.

La COVID- 19, dada su complejidad, tiene la consideración de proyecto interdisciplinar de megaciencia, en el que colaboran científicos y técnicos de todo el mundo, lo que está permitiendo que se aceleren los avances en vacunas, tratamientos, respiradores y protectores faciales, así como en la aplicación de tecnologías de la información, como el blockchain, que facilitará el necesario despliegue de la vacunación masiva o el Big Data para la explotación inteligente de la enorme cantidad de información que se va a generar.

Aparte del desarrollo de diferentes tipos de vacunas, entre ellas tres españolas, como la del equipo del Dr. Mariano Esteban, que se basa en una variante atenuada del virus de la viruela, ya se está trabajando en alternativas más eficientes  que la aplicación vía intramuscular de las mismas como son los microparches, las tabletas sublinguales o las inhalaciones.

No obstante, a pesar de que las vacunas previenen 1 muerte por minuto en el mundo, han surgido grupos de negacionistas y de vendedores de remedios milagrosos que añaden incertidumbre a la situación pandémica creada por el coronavirus, un germen catalogado por la OMS como 10 veces más letal que el de la gripe.

La ciencia, la tecnología  y la innovación son los pilares básicos que deben sustentar la batalla contra este enemigo común de toda la Humanidad que está contribuyendo a la creación de una conciencia global de protección de la salud y del planeta que llevará aparejada una serie de cambios en todos los órdenes de nuestra vida presididos por la ética, el respeto al medio ambiente y la justicia social, dando lugar al nacimiento de la llamada  era de las personas.

 

 

WEB del autor (todos los artículos publicados y más cosas)

Otro sitio más de Comunidad de Blogs de La Verdad

Sobre el autor

Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio, soy Director Adjunto de la Cátedra Internacional de Innovación de la UCAM y participo en un proyecto empresarial.


septiembre 2020
MTWTFSS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930