En 1989 un
jugador brasileño del Murcia, entonces en Primera División, sufrió una fuerte gestroenteritis como consecuencia de ingerir un supositorio que le había recetado su dentista.
Hace unos años, un familiar cercano estuvo un par de días tomando
paracetamol cada 3 horas para tratarse una gripe, ignorando que esta sustancia tan presente en los botiquines caseros puede generar, a dosis altas, una insuficiencia hepática irreversible.
Afortunadamente no padeció consecuencias pero tuvo que someterse a unas pruebas específicas para descartar posibles daños en el hígado.
En el primer caso se trataba de una persona que no conocía nuestro idioma ni había visto un supositorio en su vida, un modelo de medicamento
tipo torpedo, en franca decadencia del que no cabe confusión sobre el conducto de aplicación pero sí sobre el extremo que debe introducirse en el recto, asunto controvertido, como otros mitos sanitarios que intenta desmontar el libro
“Si escuece, cura”.
Pero el segundo caso se dio en un paciente joven con formación universitaria que se automedicó sin tener la precaución de leer el
prospecto del medicamento. El uso indebido de medicinas y en particular la
resistencia a los antibióticos generan más muertes en España que los accidentes de tráfico.
La falta de alfabetización en salud (
Health literacy ) afecta a personas de toda condición socioeconómica y cultural y es un problema real que tiene enormes repercusiones negativas no solo sobre la salud individual sino sobre los ya de por sí deficitarios sistemas sanitarios.
Sólo en Estados Unidos se estiman en 236.000 millones de dólares anuales los costes derivados de la automedicación, de no entender bien las indicaciones del médico, de no seguir los tratamientos, de no conocer las causas de las enfermedades o de ignorar o no seguir hábitos de vida saludables de forma voluntaria.
Todos debemos sentirnos responsables de nuestra salud, en nuestro propio beneficio pero también para aliviar la sobrecarga de unos sistemas sanitarios que copan el 40% de los presupuestos regionales y que vienen generando en España un déficit anual de más de 16.000 M€.
Es urgente y necesario abordar actuaciones que incidan en
mejorar la comunicación entre los profesionales sanitarios y los pacientes en los tratamientos individuales pero también en la
concienciación de la sociedad de que no es sostenible un sistema sanitario ineficiente, con unos costes desbocados.

fuente: medicosfamiliares.com
Según estadísticas oficiales, España es el país de la OCDE que más frecuenta las consultas médicas y uno de los de mayor gasto farmacéutico por habitante. Se estima que un 40% de los medicamentos prescritos son innecesarios, así como el
35% de las pruebas solicitadas o el 50% de las cesáreas practicadas.
Como bien dice el
Dr. Juan Madrid, conocido divulgador médico, Director de la Cátedra de Educación en Salud, Deporte y Alimentación de la UCAM, “La salud está en tus manos.
Evita las enfermedades …tú puedes“, frase a la que me permito añadir: “y tú debes”, por el
compromiso social que comporta.
Los cuatro factores clave que se encuentran en la base de la mayoría de enfermedades son la alimentación, el ejercicio físico, las adicciones y la salud mental.
En efecto, siguiendo una dieta baja en grasa animal y azúcares se eliminarían el 20% de los cánceres, el 50% de las enfermedades cardiovasculares y el 60% de las dolencias metabólicas. El ejercicio físico frecuente evitaría el 50% de las depresiones y la mitad de las enfermedades metabólicas. No fumando se eliminarían el 80% de las enfermedades pulmonares y el 30% de los cánceres. Se calcula que el abuso del alcohol causa directamente unas 12.000 muertes al año, más de 100.000 accidentes laborales y tiene unos costes asociados de unos 3.300 millones de euros.
La mejora en los estilos de vida es determinante para la salud global de la población y para reducir los costes sanitarios. Para ello es importante difundir los datos estadísticos pero también entender por qué enfermamos y, sobre todo, aprender a prevenir las enfermedades.
En consonancia con estas apreciaciones, la misión principal de la Cátedra de Alfabetización en Salud y Hábitos Saludables es divulgar los conceptos médicos y farmacéuticos en un formato entendible por el ciudadano medio, desde la convicción de que el conocimiento es salud.
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