El turismo, la agroalimentación, la salud y los servicios para la tercera edad son algunos de los sectores con mayores perspectivas de negocio a corto y medio plazo, según un interesante informe publicado por Expansión en los que se destacan 10 ámbitos de actuación que están a la espera de la aparición de empresas que se conviertan en una especie de referentes universales, al modo de Google o Facebook.
Uno de los ámbitos que se recoge en el informe es el denominado con un nombre tan sonoro y sugerente como el negocio de la inmortalidad, que no tiene nada que ver, obviamente, con la venta de la propia alma ni de la de nadie, cual Fausto redivivo, sino con un nicho de mercado propiciado por el aumento de la esperanza de vida con calidad. Rebajemos, pues, un grado nuestras pretensiones y quedémonos en un modesto negocio de la longevidad, que no está nada mal.
La Comisión Europea alerta de forma especial a los estados miembros sobre los efectos del envejecimiento de la población pero al mismo tiempo llama la atención sobre las oportunidades de crecimiento económico asociadas al desarrollo de soluciones innovadoras para el sector de la salud en general y dirigidas al cuidado de las personas mayores en particular.
En 2030, el 20% de los habitantes de los países desarrollados será mayor de 65 años. El aumento de la esperanza de vida y las enfermedades crónicas ha hecho de los senior un mercado interesante de servicios como pueden ser las apps de estimulación cerebral o las redes sociales para evitar el aislamiento de las personas mayores, entre las que Vincles BCN, reciente ganadora del llamado desafío de los alcaldes es un buen ejemplo.
El conocimiento profundo de cómo funciona nuestro cuerpo y de nuestro ADN nos proveerá de armas para prevenir enfermedades y mejorar nuestra calidad de vida. Un simple análisis de sangre permitirá la detección precoz del cáncer (Universal Diagnostics) y una gota de saliva desvelará qué enfermedades somos propensos a desarrollar (GenePlanet).
La sanidad evolucionará, a corto plazo, desde un modelo de medicina curativa, generalista y masiva, como el actual, hasta otro basado en la prevención y en los tratamientos personalizados, que será más eficiente y sostenible.
Emerge con fuerza la figura del e-paciente como persona comprometida con su salud y la de su familia, configurador de lo que se llama el “entorno personal de salud” , una especie de carpeta de salud familiar que puede contener información sanitaria relevante o almacenar, en la nube, pruebas médicas digitalizadas, tratamientos o registro de síntomas que pueden contribuir de forma apreciable a mejorar la salud del entorno familiar, junto a otras actuaciones, como la participación en redes sociales sobre dolencias específicas.
En España se descargan cada día unos 4 millones de aplicaciones móviles. Este mismo año, se prevé que 500 millones de personas en el mundo habrán descargado una app de salud. Un tercio de los usuarios de smartphones en España tendrán instalada al menos una aplicación móvil de salud.
La proliferación de dispositivos móviles y la cada vez más extendida aceptación popular de los wearables (tecnologías del vestir) que convierte en sensores móviles a todos los portadores de estos dispositivos, las técnicas de big data, los propios desarrollos de tecnologías sanitarias, la nanotecnología, la genómica y la fabricación de órganos, vía impresión 3D y 4D, y el incipiente desarrollo de la web semántica dibujan un entorno futuro, cercano, de medicina preventiva, predictiva y personalizada en la que los propios pacientes podrían incluso participar en el diagnóstico en aras de su propia longevidad.