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José Antonio Lozano Teruel

Ciencia y Salud

Las “dietas milagrosas” y la ciencia

¿Es posible perder peso rápidamente con algunas de las innumerables “dietas milagrosas” que pululan se nos ofrecen por doquier? Si, en algunos casos, dependiendo de las características de las personas que las usen y del tipo de dieta.

¿Es conveniente hacer uso de ellas? En general, no. Los efectos contraproducentes son muy amplios y generalizados.

¿Qué solución existe? Aconsejarse de un profesional endocrino y/o nutricional, investigar las peculiaridades y disfunciones personales y elaborar y seguir el correspondiente plan específico. No existen soluciones universales y menos milagrosas. La Ciencia nos lo demuestra.

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En el aspecto energético nuestro organismo funciona como una máquina. La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Tanto en el caso de la máquina como en nuestro cuerpo la transformación es en calor (que liberamos al medio y sirve para mantener nuestra temperatura) y en trabajo (actividades, mantenimiento funcional y celular, metabolismo, etc.). Desde el punto de vista cuantitativo sabiendo la composición y cantidad de los alimentos que consumimos, ello se puede transformar en una cifra concreta, por ejemplo, en la de las kilocalorías diarias que ingerimos.

Pero la distribución porcentual de nuestro gasto total (calor y trabajo) no es la misma para todas las personas, sino que depende de factores individuales genéticos, endocrino-metabólicos, etc. Para la persona A puede ser 40/60 %, para la B 50/50 % y para una C 60/40 %. Simplificando bastantes conceptos, es fácil comprender que si esas 3 personas realizasen diariamente un mismo trabajo global, gastarían la misma energía para efectuarlo, por ejemplo 1000 kcal. Ello significaría que para alcanzar esa cifra (trabajo + calor), la persona A necesitaría 1600 kcal diarias de ingesta, la persona B precisaría 2000 kcal mientras que la persona C precisaría 2500. Todo ello para obtener un mismo resultado práctico final. Y al final, la ecuación es bien sencilla entre calorías ingeridas y calorías gastadas (calor + trabajo): si hay superávit se transforma en biomasa (se engorda); si hay déficit se pierde biomasa (se adelgaza). También es fácil entender, que debido a esas diferencias porcentuales de distribución trabajo/calor, que en tres personas con características físicas semejantes y que ingieran la misma cantidad de calorías alimenticias diarias, suceda que la A gane peso, la B se mantenga y la C pierda peso.

Más aún y nos vamos aproximando al tema de las “dietas milagro”. ¿Con qué velocidad se puede perder peso con una dieta descompensada energéticamente? Con la edad nuestra composición corporal varía bastante pero como aproximación podemos partir de que una persona joven y sana de unos 65 kg de peso está formada aproximadamente por 40 kg de agua, unos 11 kg de proteínas, 9 kg de grasa, 1 kg de hidratos de carbono y 4 kg de diferentes minerales (principalmente depositados en los huesos). Cuando se pierde peso “equilibradamente” lo que se pierde, fundamentalmente es una mezcla de grasas (nuestra sustancia de reserva. 1g de grasa equivale a 9 kcal) y agua (1g de agua son 0 kcal), ya que los hidratos de carbono son minoritarios y necesarios para muchas funciones y las proteínas realizan funciones imprescindibles en nuestro organismo. Por ello, podemos suponer, que en las pérdidas de peso “equilibradas” para perder 1 gramo de peso global, se pierden unos 0,8  gramos de grasas y 0,2 gramos de agua, lo que equivale a que hay que producir un déficit calórico de unas 7 kcal.

Por tanto, ya tenemos un hecho relevante para opinar sobre las “dietas milagro”. No se puede/debe perder más de 1 gramo de peso por cada 7 kcal de déficit. Siguiendo con las aproximaciones, si una persona normal ingiere diariamente alimentos que suponen unas 2000 kcal, si pasa a la situación de ingerir tan solo 1000 kcal diarias, su pérdida media de biomasa sería de 1000:7 = 143 gramos. De ahí el engaño de las dietas que prometen la pérdida de kilos de peso en menos de una semana. En todo caso la pérdida de peso no sería equilibrada sino fundamentalmente de agua y ello, aparte de no ser saludable, a medio o largo plazo suele ser reversible y el metabolismo se resiente, alterándose algunas hormonas relacionadas con el hambre y  la saciedad favoreciéndose el efecto rebote más cuanto más restrictiva es una dieta. Y aún hay más problemas, ya que los procesos biológicos son muy complejos y homeostáticos por lo que es peligroso alterarlos profundamente. Y esto es lo que consiguen varias de esas dietas, lo que es peligroso ya que, como han demostrado diversas investigaciones, cuánto más rápido perdemos de peso más probabilidades hay de perder músculo y masa ósea, incrementando el riesgo de sufrir osteoporosis.

Comentemos algunas de las dietas mencionadas.

Monodietas. Son dietas basadas en un sólo alimento o en una sola preparación, enalteciendo las características de un producto al que se le atribuyen propiedades mágicas y lado, desestimando otros alimentos. Ejemplos: dieta de la piña, de la sopa, de la alcachofa, de la manzana, etc. Las monodietas, pueden promover carencias nutricionales al no propiciar el logro de una alimentación variada y equilibrada. Usualmente son estrategias muy  restrictivas y pobres en calorías y por ello pueden propiciar desde carencias nutricionales hasta cambios metabólicos severos que acentúan el riesgo de sufrir efecto rebote.

Dieta AtkinsEs una de las dietas milagro más populares, pero tan antigua como vigente en la actualidad. Consiste en la eliminación de hidratos en la dieta. Ello deriva en un gran catabolismo parcial de las grasas, con la producción y acumulación de cuerpos cetónicos, cetosis, en nuestro cuerpo. Consecuencias de esta dieta restrictiva son las de propiciar el efecto rebote y la alteración de la conducta alimentaria al eliminar diferentes grupos de alimentos como frutas, verduras, cereales y legumbres. Además, la escasez de hidratos de carbono, precursores de intermedios metabólicos del ciclo de Krebs, hace que no funcione bien la fase final aerobia del catabolismo y entre sus diversos efectos secundarios se incluyen mal aliento, mareos, irritabilidad o caída del rendimiento cognitivo.

La dieta Dukan. Al igual que la dieta Atkins es una de las propuestas cetogénicas más famosas y se estructura en cuatro fases que prometen conseguir una gran pérdida de peso así como el mantenimiento del peso perdido. En sus fases iniciales, la dieta Dukan restringe al máximo las fuentes de hidratos de carbono para promover la quema de grasa mediante la cetosis. Es muy frecuente el efecto rebote. Su creador es un médico que expulsado del colegio de nutricionistas y dietistas argumentando que su finalidad principal era el lucro económico.

Dieta Montignac. El nombre se debe a su creador y básicamente consiste en la selección de alimentos en función del índice glucémico, favoreciendo aquellos cuya respuesta glucémica es baja y eliminando los de mayor índice glucémico. Pero seleccionar los alimentos en función del índice glucémico puede conllevar errores si no tenemos en cuenta otros parámetros así como la combinación de nutrientes y el efecto de factores más complejos que puede modificar la respuesta glucémica de un alimento.

Dietas disociadas. Las dietas disociadas se basan en dividir los alimentos en función de sus nutrientes. Normalmente impiden mezclar hidratos y proteínas principalmente, basándose en premisas supuestamente científicas, pero que investigaciones científicas serias no han respaldado las supuestas ventajas de la disociación. En todo caso, tanto las monodietas como las disociadas lo que si pueden intensificar es la sensación de monotonía y saciedad que hagan que se ingieran menores cantidades de alimento.

Dieta HCG. Su nombre deriva de gonadotropina coriónica humana, la hormona que se libera en el embarazo. En esta dieta se combina la ingesta de 500 kcal diarias con una inyección de HCG al día para favorecer la movilización de grasas. Durante el embarazo le hormona permita obtener energía para alimentar al feto, pero si no estamos embarazos dicho gasto energético promueve la pérdida de peso.

Aparte de ser una dieta muy restrictiva puede involucrar cambios hormonales y efectos secundarios como inestabilidad emocional, fatiga, irritabilidad, depresión, edema, ginecomastia, así como otros riesgos para el organismo como señalaron, en su ,  expertos de la Clínica Mayo.

Dieta Pronokal. La dieta o método Pronokal se basa en una alimentación hiperproteica y se parece a la dieta Dukan, estableciendo tres etapas diferentes. En la primera se consumen sólo alimentos proteicos, después se van adicionando otros alimentos en la segunda etapa y en la última se intenta consolidar el mantenimiento. Nuevamente existe riesgo de sufrir efecto rebote así como también de alterar la conducta alimentaria al eliminar grupos enteros de alimentos ricos en hidratos de carbono. También hay grandes intereses comerciales vendiendo productos aptos para seguir el método Pronokal.

Conclusión: La indicada al comienzo. Aconsejarse de un buen profesional y seguir el correspondiente plan específico. No existen soluciones universales y menos milagrosas. La Ciencia nos lo demuestra. Hay que profundizar más para que, aparte de los factores genéticos intrínsecos, conozcamos más sobre las sustancias y mecanismos saludables, incluso naturales, que pueden ayudarnos a sabes modificar convenientemente la ya comentada distribución porcentual de nuestro gasto total (calor y trabajo), a fin de controlar la cantidad total de nuestra biomasa.

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