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Javier Ballesta

Acuse de recibo

Navidad, un mensaje de paz

Estamos en los últimos coletazos de un año que pasará al baúl de los recuerdos como otros que pasaron sin pena ni gloria, pero en el que hemos comprobado, sin embargo, que ha sido un tanto genuino, sobre todo en nuestro país, por ser un año donde algunos políticos y sus políticas han hecho de las suyas, y en donde el maremágnum y el revoltijo continuo de intereses se ha impuesto, en contra de otros temas y cuestiones que se callan y se dejan para luego, cayendo más tarde en el olvido.

Llevamos días y noches, semanas y meses escuchando voces enfrentadas, discursos hirientes y nada positivos para resolver los problemas de muchos que tienen que vivir y convivir en un territorio común, donde la búsqueda de la razón y el diálogo sería la clave para favorecer una buena convivencia.

Curiosamente, ante la globalización que nos acecha y el multiculturalismo que no cabe, en una palabra, junto a la movilidad que hace que uno vaya de acá para allá sin permiso, no podemos entender el separatismo y el nacionalismo como la opción que integre a las personas de buena voluntad.

El mensaje de integración es el que hay que cuidar y el que habrá que respetar, mimar y cultivar, porque de lo contrario todo puede romperse y resquebrajarse, mientras muchos se miran el ombligo y lanzan misivas incendiarias, ante la indiferencia y permisividad de otros tantos que bostezan y desconectan, porque están aburridos de tanto ruido.

Hoy, al final, sabremos qué pasará en Cataluña y también en España, donde las urnas esperemos se porten y que sea para bien, porque después de tanto y tanto tiempo empleado, invertido y ocupado en este menester se ha demostrado cómo este dislate ha sido y sigue siendo un espejo roto de una actualidad que está inmersa en un mar proceloso donde navegamos a contracorriente, sin rumbo y a la deriva, perdiendo la razón y olvidando aquello del dónde venimos y hacia dónde vamos.

Corren malos tiempos para la esperanza, para la cordura y el entendimiento; para la paz, aunque paradójicamente muchos la desearán y la utilizarán para felicitarse en estos días.

La Navidad llama a la puerta, en plena zozobra, cuando todo se amontona y se acelera, donde todos nos subimos a ese carro consumista que hace anticiparnos cada vez más a todo, con prisas sin digerir con detenimiento lo que tenemos y sin saber hacia dónde miramos. Espero y deseo que sintamos algo nuevo y diferente en estos días, en especial para aquellos que necesitan un mensaje de paz.

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Temas

mensaje, Navidad, paz

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