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Javier Ballesta

Acuse de recibo

Deseos para el Año Nuevo

Ya cruzamos de año y los deseos de felicidad y prosperidad saltan de las pantallas de los móviles, en cascada inquieta, entre la multitud de imágenes encadenadas a palabras que hablan más de lo mismo, se repiten y se solapan.

Este estallido de colorido multisensorial descorcha al Año Nuevo e irrumpe en la brevedad más intensa del momento, en esa vigilia intensa que se cristaliza con la rapidez propia de lo efímero.
Todos los años emergen entre el ánimo agitado y esa sensación que hace ver cómo todo es volátil, mientras todo fluye en un infinito cambio que irresistiblemente nos llevará a esa nueva primavera, donde los deseos saltan y resuenan palabras de cambio, renovación, mejora, ilusiones y buenos propósitos.

Desear un feliz año se ha convertido en un eslogan, en un algoritmo imperfecto en el que caben todos los mensajes posibles, abarrotados en la abundancia, propia de unos tiempos que no reparan en tirarlo todo por la borda con los ímpetus propios de la insatisfacción que no cesa. Siempre se repiten los mismos gestos, las mismas rutinas y los afanes propios que nos dicen que seguimos por el mismo camino.

Esperemos que este 2019 renaciente sea próspero, como se decía antes, una palabra como otras tantas que ahora recordamos, pueda traernos la cordura y la mesura, el saber estar y el no perder el rumbo.

Que el cambio de año nos traiga nuevas oportunidades para seguir adelante, siempre adelante pero sin olvidar que tenemos que mirar el camino andado, lo que llevamos ya recorrido, para seguir con lo iniciado, para no bajar la guardia y no quedarnos en la cuneta.

No sé si el nuevo año será mejor que el pasado, pero habrá que intentar que los deseos se cumplan, se conviertan en objetivos cortos, no metas que no se logran.

La mirada a este nuevo tiempo estará en función de cada uno, porque los deseos y las ilusiones tienen nombres propios y no se pueden suplantar, ni remplazar.

Todos estamos obligados a hacer algo, poco o mucho, según la vara de medir de cada uno.

Depende de nosotros hacer que este 2019 sea fructífero, sea mejor o diferente, la clave es construirlo.

En esta aventura estamos todos implicados, los otros y cada uno, aquellos que pueden y tienen la responsabilidad de ponerse de acuerdo para gobernarnos y los que estamos inmersos en cada una de nuestras tareas.

Esperemos que el nuevo año sea una oportunidad para revalidar esos deseos que han florecido en estos días y que sepamos descubrir el valor de lo mucho que nos queda por conquistar.

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