El martes 12 de mayo despedimos al alcalde de la ciudad de Murcia y exrector de la UMU, José Ballesta Germán. Un buen hombre y gran persona que supo gestionar y gobernar desde la alcaldía y en el rectorado con buen talante. Era tolerante, dialogante, prudente, no hablaba mal de nadie. Su empeño en su actuación fue solucionar problemas, sumar voces en torno a proyectos y compartirlos. Para muchos ha sido el mejor alcalde, de la séptima ciudad de España.
A todos nos ha dejado muy tocados su muerte, sentimos su ausencia, y aunque se sabía que estaba luchando con la “maldita enfermedad” verle siempre al pie de cañón nos daba esperanza. Fue un ejemplo de lucha y de entrega servicial hasta el último momento.
Se nos ha ido en su plenitud un gigante, con un nivel poco corriente entre la clase política de este país, porque José Ballesta tenía un listón muy alto (nivel A++). Una buena persona, brillante, muy inteligente, sencillo y con gran humanidad. Su personalidad le hizo sobresalir y destacar en el puesto que ocupó. Qué pena que Pepe se marche tan pronto, cuando tenía aún tanto por hacer.
Los medios se emplearon a fondo en divulgar la noticia de su fallecimiento y transmitir el eco que tuvo en la calle, desde el primer momento de su muerte, el domingo 10 de mayo. El gran despliegue informativo en prensa, informativos de televisión, hasta en la nacional lo destacó y los boletines de radio llenaron páginas, imágenes, vídeos, columnas de opinión, ensalzando la pérdida de este gran alcalde que ha sido un referente nacional de la política municipal.
Muchos ciudadanos le mostraron su respeto acercándose a esa capilla fúnebre instalada en el Ayuntamiento, haciendo largas colas para despedirse de su alcalde.
Miles de ciudadanos escribieron en el libro de condolencias de la sala y otros lo hicieron en el virtual.
Defensor de la murcianía
José Ballesta ha sido el alcalde del pueblo, una persona muy querida que ha dejado una huella imborrable. Su grandeza es incuestionable, porque ha sido todo un referente en la política y en la Universidad, un profesional de altura que ha creado un estilo propio, la “marca Ballesta” por la defensa, con pasión, de la murcianía, de nuestras tradiciones dándolas a conocer en todo el mundo y trabajando por colocar a Murcia en el lugar que le corresponde, dentro de España y más allá de nuestras fronteras.
Ha sabido exportar sin complejos las bondades de esta tierra demostrando que Murcia no es solo “huerta de Europa y su gastronomía ” es mucho más: arquitectura, cultura, música, arte, historia, pasado, presente, futuro y lo más importante, el lugar donde conviven gentes hospitalarias y trabajadoras.
Como diría el poeta Miguel Hernández, una tierra de “ murcianos de dinamita frutalmente propagada”, de temperamento apasionado y luchadores que, para muchos foráneos seguimos siendo poco valorados, porque no nos conocen. Para él, divulgar esa identidad nuestra y darla a conocer, ha formado parte de su misión política.
Murcia, un lugar sagrado
Dentro de la Catedral fuimos testigos de una liturgia imponente, presidida por la Morenica, la Virgen de la Fuensanta, patrona de esta ciudad y en la que el obispo José Manuel Lorca Planes se detuvo en glosar a don José Ballesta, destacando su humanidad. Sus palabras de consuelo a la familia resonaron con firmeza en el templo. La homilía, lejos de responder a la tradicional de cualquier entierro, se convirtió en un obituario a la buena persona servicial que supo dar ejemplo, por sus valores destacando su gran sentido religioso.
Aunque el momento más sorprendente de la ceremonia fue ver a sus cuatro hijos e hijas, en el altar mayor, dándonos un testimonio auténtico de agradecimiento, mirando entre lágrimas el féretro donde reposaba su padre y girándose ante el rostro afligido de su madre, Pilar Viñas.
En el silencio más sepulcral, entre sollozos nos emocionaron, por esas palabras sinceras y profundas dirigidas a quienes les dieron la vida y sembraron los valores que son su verdadero legado, la familia es el legado, como proclamaba Pilar, la mayor :
“Mi padre, en sus intervenciones públicas, solía decir que Murcia es el lugar donde nacieron nuestros hijos y donde están enterrados nuestros padres. Y eso lo convierte en un lugar sagrado”.
Un magnífico Rector
José Ballesta antes de alcalde fue un rector y estuvo 8 años dirigiendo la Universidad de Murcia (UMU) entre 1998-2006. Fue vicerrector de Investigación e Infraestructuras entre 1992 a 1994 en el equipo del rector Juan Roca. Su formación academia como doctor en Medicina y Cirugía, catedrático de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia le llevó, posteriormente a decantarse por la gestión y dedicarse a ella, en el ámbito universitario, en un primer momento, y para pasar después a la política.
Quienes tuvimos la suerte de conocerlo al frente de la institución académica, sabemos de su capacidad para gestionar la UMU, una gran empresa, y abordar los cambios sobrevenidos, en una etapa donde había que adaptar los estudios al Espacio Europeo de Enseñanza Superior, gestionando la convergencia europea (llamado el plan Bolonia) y el acomodo de la universidad pública a las nuevas titulaciones.
Me consta que no lo tuvo fácil, eran tiempos desafiantes, había que implantar nuevas carreras, o segundos ciclos como fue el caso de Periodismo (con la oposición de la UCAM) o diversos grados, como Publicidad y Relaciones Públicas, Ciencias Políticas y de la Administración, Sociología, Traducción e Interpretación y Criminología. Asumió que su rectorado tuvo que hacer frente a un cambio de época.
Al mismo tiempo le tocó emplearse a fondo en crear nuevas infraestructuras, espacios, aularios, facultades, edificios interdepartamentales que cambiaron la imagen de los campus universitarios.
Además de su sobrada capacidad para gestionar y liderar equipos, José Ballesta también apostó por la proyección, la difusión y la presencia universitaria en los medios de comunicación. Su presencia continuada en los medios de comunicación, en actos públicos, con colaboraciones culturales, presentaciones de libros, participación en mesas redondas, le hizo incrementar su popularidad
Este joven rector quiso proyectar la universidad en la calle, en los municipios, en la Región de Murcia, por lo que le llevó a impulsar la Universidad Internacional del Mar (UNIMAR), contando el compromiso de los ayuntamientos y la presencia de sus alcaldes en la presentación oficial que se hacía cada año, en el Rectorado, tras ella nos invitaba a una tertulia de café, donde alcaldes y directores de los cursos confraternizamos, en algún momento asistí, en mi calidad de director de cursos en Águilas y San Javier (1999-2010).
En mi opinión, creo que fue durante ese tiempo, y en esos encuentros donde se fraguó la proyección de Pepe para dar el salto a la política, al final de su mandato como rector de la UMU. En el terreno personal, en nuestra familia guardamos de forma especial, un grato recuerdo de Pepe Ballesta, por su cercanía y familiaridad.
En su despedida del rectorado tuvo el gran detalle de dirigirse a los profesores y dar prueba de su agradecimiento, en una carta personal (15 de marzo de 2006), nos decía que había vivido un tiempo apasionante durante su mandato y aprovechaba para pedirnos el apoyo para el nuevo rector elegido, José Antonio Cobacho, y con la máxima sinceridad, finalizaba con aquello de: “…Te ruego que disculpes todos los errores que he cometido a lo largo de estos años. Te aseguro que, en ningún caso, he tenido intención de causar mal a nadie. Siempre he intentado, con mi limitada capacidad, hacer lo que consideraba mejor para la Universidad de Murcia, a la que he querido servir con lo mejor de mí mismo”.
El salto a la política
Ballesta entró al Gobierno regional como diputado del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea Regional en mayo de 2007. Desde julio de 2007 hasta 2011 estuvo al frente de la cartera de Obras Públicas, Vivienda y Transportes, asumiendo después nuevas competencias en materia de Puertos y Ordenación del Territorio. Posteriormente, fue portavoz del Gobierno regional y consejero de Universidades, Empresa e Investigación.
Fue alcalde de Murcia entre 2015 y 2021, etapa en la que desarrolló importantes proyectos estratégicos como la recuperación del río Segura a su paso por la ciudad, la mejora de la peatonalización de grandes espacios como el paseo de Alfonso X el Sabio, o la recuperación de espacios verdes, como la Vía Verde de la Costera Sur, entre otros, además de grandes proyectos de recuperación arqueológica, paisajística, de movilidad que están en proceso. Su deseo le hizo creer aquello de que las ciudades deben cuidar a quienes las habitan (@patriciareus)
En marzo de 2021 perdió la alcaldía mediante la moción de censura promovida por PSOE, Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía y Podemos.
A los dos años, pudo Ballesta recuperarla al presentarse de nuevo, como candidato del Partido Popular en las elecciones municipales del 28 de mayo de 2023, obteniendo la mayoría absoluta.
Con su regreso a la alcaldía, por la puerta grande, se cicatrizó la herida causada por esa injusta moción de censura. Como dice el refrán “el tiempo pone a cada cual en su lugar”, una de esas verdades absolutas que nos da perspectiva para seguir adelante en la vida, sin perder la calma.
La marcha de Pepe nos deja un vacío muy grande, nos queda su ejemplaridad, ha sido un murciano de principio a fin, levantó la ciudad como nadie, ha sido un luchador ante la enfermedad que no le paralizó, un currante profesional y siempre servicial hasta el último día. Hemos sido unos privilegiados por haberle tenido y conocido.
José Ballesta pasará a la historia como un excelente alcalde que deja continuidad, aunque somos muchos los que hemos comentado que hubiera sido un gran presidente regional, porque tenía madera de sobra para ello, sabiduría y elegancia para representarnos. Sin embargo, sabemos que la política es así, esa fue la opción que le dieron. Me conformaré, porque ya ha pasado a la inmortalidad, sabiendo que la muerte no es el final, dejándonos ese legado de amor por Murcia que siempre llevaremos en nuestro corazón.
Fotos: La Verdad