Si nadie remedia lo que ayer publicó el BOE, y el desdoblamiento de la autopista A7 termina en Orihuela, allí donde Murcia empieza, habrá que exigir a todos los exdiputados y exsenadores que salgan del catafalco y se levanten en armas contra lo que sería otra intolerable marginación. No se paga a los parlamentarios nacionales una soldada tan suculenta (5.000 euros al mes) para que de martes a jueves hagan unas cuantas preguntas al Gobierno y los fines de semana luzcan palmito en la circunscripción, sino para que defiendan los intereses regionales por encima de banderías y estén atentos a cualquier papel que se mueva en la corte. Dejar el tercer carril de la A7 a las puertas de Monteagudo sería la enésima discriminación de Murcia en materia de infraestructuras, otra cicatriz en el mapa.