Blogs

Miguel Rubio

Microhistoria(s)

Un vestigio protegido de la postguerra

Cuando en 1945 comenzó su construcción, marcó un hito en la expansión de Murcia. El edificio levantado en el cruce de la avenida Alfonso X el Sabio y la calle Lepanto fijó la alineación del resto de inmuebles en lo que sería el ensanche norte de la ciudad, configurando la imagen actual. Ahora, abandonado y deshabitado, los nubarrones se ciernen sobre su futuro. Aunque técnicamente no está en ruinas, los propietarios han pedido al Ayuntamiento su demolición. La solicitud llega cuando el bloque de viviendas, de seis alturas, goza de protección como bien inventariado, por su «indudable valor testimonial relacionado con la renovación urbanística de Murcia posterior a la Guerra Civil». Así que es Cultura la que tiene la última palabra en lo referente a su conservación, ya sea el conjunto íntegro o, por ejemplo, solo la fachada. En cualquier caso, la decisión, señalan en este departamento, no parece inminente, ya que los técnicos deben resolver las alegaciones presentadas al expediente.

Para los expertos de la Consejería, el inmueble, aledaño a la sede del Instituto Nacional de la Seguridad Social, resulta «de interés como un testimonio más de la arquitectura de postguerra y como testigo de los inicios de la expansión urbana» de la capital. Según Bienes Culturales, su singularidad «se sustancia en la presencia de unos paneles esgrafiados, de tosca factura, que recogen temas tradicionales de Murcia y su huerta, y que, actualmente, presentan un deficiente estado de conservación». Ese deterioro que cita el expediente salta a la vista a pie de calle. Unas planchas metálicas sostenidas por andamios protegen a los viandantes de la posible caída de cascotes. Los desprendimientos y pérdidas de materiales resultan evidentes en las dos fachadas, que ofrecen un aspecto de abandono y desidia. Los desperfectos llaman ahora más la atención con la reforma a la que ha sido sometida esta popular arteria, en la que los peatones ganan protagonismo en detrimento de los coches.

Paneles esgrafiados que decoran la fachada del edificio de la calle Lepanto. / ROS CAVAL

La resolución de bien inventariado destaca que el bloque, en una zona privilegiada del centro sin oferta de viviendas de nueva planta, atesora «un valor documental en la historia del desarrollo urbanístico de la ciudad y la configuración de su nueva imagen urbana» tras la guerra del 36. Y remarca su «carácter de testimonio de la arquitectura franquista neobarroca y su adaptación a los usos civiles contemporáneos». El posible conflicto que se avecina a cuenta de su salvaguarda o su demolición viene a echar más leña al fuego en un momento de debate ciudadano acerca de la conservación del patrimonio del siglo XX, más vulnerable por su proximidad en el tiempo. Colectivos como Huermur y la Plataforma de Defensa del Patrimonio reclaman una ampliación del catálogo municipal de edificios protegidos. Una medida que ya llega tarde para construcciones recientemente desaparecidas en zonas como Santa Teresa, el entorno de Floridablanca o la plaza de las Flores. ¿Correrá la misma suerte este vestigio protegido de la postguerra?.

Nuestro patrimonio cultural en pequeñas dosis

Sobre el autor

Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.


noviembre 2019
MTWTFSS
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930