A algunas personas les pasa con los vaqueros o las prendas negras… A mí me pasa con el estampado de rayas, de cualquier color y en cualquier prenda: en jersey, vestido, camisetas, nunca me canso. De hecho, empiezo a pensar que es una obsesión.
Da igual lo que vaya buscando, como vea algo de estilo marinero en un escaparate me tengo que parar, y si me digo a mí misma “venga, pasa de largo que ya tienes muchas cosas con ese estampado”, entonces me tiro casi todo el día pensando en eso… Si todavía no tenéis claro que lo mío roza la enfermedad… Con esto os convenzo. Me dejé en Madrid una camiseta básica de rayas y me tuve que comprar una parecida para el tiempo que estuviera en Murcia poder ponérmela. En mi defensa, estaba rebajadísima y la de Madrid está ya un poco vieja.
No sé qué me pasa con este tipo de estampado, pero me da mucha paz, además favorece mucho y combina genial con casi todo. Mi última adquisición rayada fue este cárdigan que veis en portada es de Zara, lo que he comprado una talla más grande que la mía porque me gusta el efecto ancho en estas prendas.
Os dejo aquí una prueba irrefutable de lo que os cuento, y hay prendas que NO he puesto en el collage, para que os hagáis una idea. Es una enfermedad, pero bueno, que todo sea eso en la vida, ¿no?