>

Blogs

Lola Gracia

Vivir en el filo

Conchita Salchica y Geena Rocero. Transgénero

Geena Rocero
Cierto. Conchita conquistó a Europa gracias a una barba. Pero sobre todo, porque salió a un escenario vestida de mujer. Lejos de causar repulsión –mi amiga Silvia Arenas me recordó un antiguo refrán: a la mujer barbuda de lejos se la saluda–  se metió en el bolsillo gran parte de los espectadores que contemplamos Eurovisión pero sobre todo, le dio en las narices a Rusia y Bielorrusia que pretendían dejar fuera a Thomas Newirth, nombre real de Conchita.
Lo cierto es que hay una confusión inmensa en todo lo relativo al transgénero. Los heteros nos quedamos en la superficie; En las frases de las pelis de Almodóvar “No puedo con las dragas, me parecen todas unas mamarrachas” (Agrado) O en comparar a el/la participante austriaca con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Así que, para que todo quede claro: un transexual puede ser hombre o mujer pero se siente del sexo opuesto. Un travesti es alguien que se viste del sexo contrario. Una dragg queen es una versión más sofisticada del travesti. travesti y draggs no tienen por qué ser transexuales.  O si.
Tom quedó segundo en un Talent Show con su alter-ego. Yo diría que se siente mujer pero no lo sé a ciencia cierta. Habría que preguntárselo cuando se baja de los tacones.
Hay un ejemplo de transexual que me resulta especialmente emocionante y hermoso. Ella se llama Geena Rocero. Nació niño en Filipinas, se convirtió en reina de la belleza transexual y cuando se mudó a Estados Unidos, después de someterse a varias operaciones, se sentía orgullosa de que en su carnet de conducir, figurase el género “F”.
Es modelo de éxito y sólo hace unos meses le descubrió al mundo su secreto. Confesó sentir miedo por la forma en que la sociedad trata a todos aquellos que quieren liberarse. Y esto me vale para todos aquellos que nos negamos a aceptar el rol, el destino, o lo que los demás consideran que debemos hacer, decir y pensar para ser “comme il faut”.
Es más fácil quedarse en la superficie que ahondar en la realidad.
Es más sencillo ver a los transexuales como frikis, raros e inadaptados que ponerse en su piel y comprender su gran conflicto interior. Un conflicto que les lleva a ser uno de los colectivos con las tasas de suicidio más altas (un 8% más que el común de los mortales) .  Es infinitamente más simple dar por hecho que el género es una realidad inamovible cuando, tal y como explica Rocero, es algo complejo y misterioso. Algo que incluso algunas religiones han contemplado, como la diosa budista de la compasión o la diosa hindú de los hijras.
Rocero salió del armario siendo ya una top model bellísima y conocida para combatir el desprecio al que son sometidos muchos transexuales.  Explica que cada 20 de noviembre se celebra una vigilia global para conmemorar el Día Transgénero y añade que hay personas fundamentales que decidieron un día levantarse y luchar por sus derechos. Por el derecho a ser como son: Martha P. Johnson y Silvia Ribera.
Conchita o Thomas creo que quiso epatar y lo consiguió porque no había necesidad ninguna de convertirse en mujer barbuda pero ya sabemos que la tele es espectáculo. Rocero, sin embargo, es un ejemplo a imitar. Hay que eliminar las barreras mentales para ser feliz. Hay que reinvindicar nuestro derecho a pensar y sentir diferente. Tendremos que soportar que nos etiqueten. Es inevitable. Es fácil.
Lo difícil, auténtico, valeroso y digno de respeto es tratar de conocer al que tenemos en frente antes de juzgarle.

Temas

Relaciones, amor, vida. Lo que de verdad importa

Sobre el autor

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, escritora y gestora cultural. Investigadora de las relaciones humanas. Máster en sexología por la Universidad de Alcalá de Henares. Desarrollo trabajos como directora de comunicación


mayo 2014
MTWTFSS
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031