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Lola Gracia

Vivir en el filo

Mundo patán

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Ni el mejor ni el peor de los tiempos. Si echamos un vistazo rápido al planeta lo que resurge es la ultraderecha, la radicalización, la xenofobia, el machismo y el extremismo. Y quisiera ser más positiva pero aquí mi deseo choca con la tozuda realidad.

En Brasil, Jair Bolsonaro ha ganado las elecciones. Bolsonaro es famoso por sus actitudes misóginas. Le dijo a una compañera política que no se preocupase por ser violada ni por él ni por nadie. Era demasiado fea hasta para eso.

Brett Kavanaugh— el ya presidente del Tribunal Superior de Justicia americano— llega respaldado con los votos de partido republicano. Las acusaciones de abuso sexual no importan. Ahí tenéis al lacrimógeno y acosador de Brett ocupando un puesto de máxima responsabilidad mundial.

En España, el PP se replantea de nuevo el derecho al aborto y la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid dimite por diferencias irreconciliables con sus compañeros hombres. Hace una semana en el recinto de Vista Alegre en Madrid los partidarios de Vox no cabían. Se quedaron fuera 2000 personas.

A todo esto, de momento, no hemos tenido nunca una presidenta del Gobierno. La que estuvo más cerca fue Soraya y ahí la veis, defenestrada, pese a ser abogada del Estado y primera de su promoción. Soraya y su pequeño defecto: ser mujer con carácter y ambición. ¡Qué atrevimiento!.

Vivimos en un mundo patán y Trump es su viva expresión. Hay patanes a patadas, los veo por todas partes pero que lleguen a las instituciones que apoyamos y mantenemos los ciudadanos con nuestros impuestos me cabrea soberanamente.

Vamos, que de la ligera molestia que da saber que existe un Putin en este mundo he pasado al colapso mental y de ahí a la reflexión

Y desde aquí os lo digo, chicas: algo estamos haciendo mal. Y si deseamos resultados diferentes hemos de cambiar la estrategia.

El plañiderismo como artimaña no es efectivo y la queja aún menos. La protesta, por supuesto, y los altavoces y los foros de reflexión y los planes de acción son necesarios pero erramos el mensaje.

En un mundo diverso de hombres y mujeres, de distintas razas, estatus y talantes, sus representantes han de ser la viva expresión de esa diversidad. Y no lo son.

No sé ustedes, yo lo que contemplo es un colegio gigante con varios matones encabezando hordas de gente manipulada para hacerles creer que el otro es su enemigo.  También hay paneles de “líderes” de traje y corbata de color gris o azul marino.

Las grandes multinacionales tienen mujeres en sus consejos de dirección por varios motivos: primero por imagen de cara a la sociedad, segundo porque les convienen. Las mujeres son resolutivas, colaborativas y prácticas. Hay menos ego y más sentido común. Es lo que se conoce como el liderazgo femenino.

En Estados Unidos no sólo se tiene en cuenta el sexo en las plantillas si no también la diversidad étnica. En sus “cuotas” hay blancos- protestantes pero también afroamericanos, latinos, gays, lesbianas, italoamericanos y asiáticos. En resumidas cuentas, la diversidad social se refleja en los cargos directivos.

Del Mondo Cane retratado por Gualtiero Jacopetti, Paolo Cavara y Franco Prosperi en 1962 a este Mondo Patán hay ligeras diferencias.  La fundamental: Las redes sociales perpetúan la crueldad y las mentiras en la nube hasta convertirlas en posverdad.

Quiero un futuro de mujeres y hombres justos y juntos.

A pesar de todo, creo que el bien siempre resplandece aunque para ello hayamos de atravesar tormentas y diluvios de patanes caídos del cielo como un castigo divino a nuestra pasividad.

Temas

Relaciones, amor, vida. Lo que de verdad importa

Sobre el autor

Periodista por la Universidad Complutense de Madrid, escritora y gestora cultural. Investigadora de las relaciones humanas. Máster en sexología por la Universidad de Alcalá de Henares. Desarrollo trabajos como directora de comunicación


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