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Lola Gracia

Vivir en el filo

El tantra y las prisas

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Llevo semanas documentandome para deleitar al maravilloso público lector de periódicos acerca del sexo tántrico y he de confesarles, queridas y queridos míos, que apenas he atisbado la punta de iceberg. Un mundo apasionante para el que la mayoría de los mortales carecemos de un ingrediente fundamental: tiempo.

Olvídense del aquí te pillo aquí te mato. El tantra supone un ejercicio de sexualidad consciente que requiere de todos sus sentidos y olvidar que existen las manecillas de los segunderos y las horas. Ponerse una cita y cumplirla: esa es la clave.

En pareja, esta debe comenzar a mirarse a los ojos y reconocerse. Una mirada que debería prolongarse el tiempo suficiente para establecer un diálogo silencioso entre el dios y la diosa que portamos dentro y que será precedido por leves caricias que debieran surcar los cuatro kilos de piel que portamos; apartar la mirada de lo puramente genital y saborear cada palmo de la geografía de nuestro partenaire. Las fragancias y aromas son fundamentales en este tránsito de placer que implica a todos los sentidos. Al olor de tu compañera/o puede acompañar otra fragancia como inciensos y almizcle.

Sólo después de estas estimulaciones, que incluso pueden incluir un masaje, se procede al acto amoroso tradicional. Esto es, al coito. ¿Cómo sabemos si lo estamos haciendo más o menos bien? El hombre podrá alcanzar uno o dos orgasmos antes de eyacular. La mujer puede encadenar un clímax mucho más continuado, casi sin fin.

El sexo consciente permite prolongar el coito mucho más del consabido ratico de veinte minutos. La energía se eleva y como consecuencia la mujer siente un amor infinito por su compañero y al hombre le sucede otro tanto. No sólo eso, tras la eyaculación, ellos no bostezan sino que continúan regalando caricias y zalamerías a su diosa.

Bonito ¿verdad? También envidiable, sobre todo si tenemos en cuenta que este tipo de práctica persigue una elevación espiritual, no sólo corporal. Y ya se sabe, para bailar con los ángeles es preciso detener el estrés odioso de nuestros días y darse el permiso de este abandono maravilloso, de esta meditación gozosa.

Temas

Relaciones, amor, vida. Lo que de verdad importa

Sobre el autor

Periodista y escritora He sido gestora cultural y soy investigadora de las relaciones humanas. Máster en sexología. También hago informativos y otras cosas en ORM


abril 2019
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