El martes me inyectaron el sexto y último ciclo de la quimioterapia, la llaman tratamiento adyuvante, ¡menudo nombrecito para esta experiencia! El caso es que, de momento y para siempre si es por mi, esto se ha acabado. Es cuestión de días que pasen los efectos secundarios que estoy experimentando ahora, y que ya conozco, y espero que pronto comience a crecer mi pelo, mi sentido del gusto y mi capacidad de digerir.
“Aún te queda un bache, porque la radioterapia te debilita mucho” me anunció mi valiente oncóloga. Serán 35 sesiones distribuidas a lo largo de 7 semanas que comenzarán en cuanto me llamen para darme la primera cita. Lo cierto es que mi médico me produce confianza y me da seguridad, y eso es de agradecer en estos trances.
También me autorizó a inyectarme otras 3 inyecciones de EPO ¡fiesta!
El día 28 comienzo con la terapia biológica, el trastuzumab, que consistirá en una inyección del medicamento cada 21 días, como la quimioterapia, pero sin efectos secundarios, dicen. Eso espero. Este tratamiento se prolongará durante un año, ahí es nada, pero si no me imposibilita, pues a compaginarlo con mi vida cotidiana “que progresivamente vas a ir recuperando a partir de ahora”.
Ojalá sea así, me hace falta un respiro.