García Martinez
Repasas los periódicos y, salvo las zarabandas que entre ellos se traen los socialistas, ¿qué encuentras?. En llegando julio, empieza a no pasar nada. La mitad del censo sigue en la oficina, bostezando, el ralentí y a la espera. La otra mitad holla la playa, o el monte, o se ha encerrado en el piso. El caso es que no se labora. El sol, implacable, se levanta todas las mañanas dando la tabarra. Las moscas muerden, las avispas pican, el sudor lo baña todo, los hospitales se llenan de ancianos mientras la familia vaca. Una como ancestral cansera nos recorre los músculos. Y las estadísticas dicen que deje de parir la hembra, pues que la naranja a la llamamos mundo se nos queda ya pequeña.
La vida veraniega resultará así o asá, según sea el íntimo talante de cada uno. Somos nosotros quienes, desde dentro, creamos el paisaje, la diversión, el escepticismo o el desencanto. El color del cristal con el que se mira, y tal. Hay sucesos que en si mismos provocan tedio: las crispaciones, los discursos y peleas tabernarias de los políticos. Desvela Ibarra, el de Extremadura, que la militancia esta mas desconcertada que dividida. ¿Cómo podría ser de otra forma, cuando los dirigentes hablan de revanchismo y hasta de exterminio?.
Callen esas voces hirientes y siempre interesadas. Dejen que nos dilatemos en la siesta del estilo, después que el zumo de la sandía gotea por los codos. ¡No molesten coñe!.