García Martínez – 4 abril 2005
Lo que habrá que hacer es no dejarse. O por lo menos procurarlo. Pero es que ellos no cesan en su empeño.
Como bien sabrá el lector, se creó una comisión parlamentaria para investigar todo lo referente al 11-M, como lo llaman. Digo todo, pero tenemos ya la evidencia de que los políticos no quieren que sea así. Únicamente aquello que conviene a la mayoría mayoritaria tiene vía libre para ser expuesto y estudiado. Pero, claro, sucede que las cosas que convienen a esa mayoría no suelen coincidir con las que convienen al pueblo. Así de simple y así de tonto.
No hay quien los entienda. O a lo mejor es que los entendemos demasiado bien. Resulta que algunas gentes del PSOE y del PP tienen connotaciones, más o menos remotas, con el entorno de los terroristas. Unos por hache y otros por be. Lo razonable sería que esos hechos tan dudosos pasaran a la dicha comisión. Si no la hubiese, podrías entender las reticencias de unos y otros. Pero, habiéndola, miel sobre hojuelas. ¿Pues para qué diablos está?
Los políticos -más los socialistas que los peperos- no quieren ni oír hablar del asunto. Y lo que hacen es lanzarse puyas inmisericordes entre ellos, para que cada grupo explique la naturaleza de esos contactos. Pero no en la comisión. Pues, para ese viaje, no hacían falta alforjas. Ni, desde luego, tener allí, haciéndose propaganda desproporcionada, a Labordeta y a Llamazares.
De poco ha servido que Pilar Manjón -a quien acabará deglutiendo el sistema- los llamara al orden en aquella intervención memorable. Es verdad que, al menos en la apariencia, se pusieron colorados. Pero, al día siguiente, ya estaban igual de frescos que una lechuga.
No quieren los partidos lavar sus trapos sucios a través de una investigación seria, porque temen perder prestigio. Aunque de esto ya les va quedando menos. Son torpes y nos van a volver locos a los del común. No les entra que, si continúan sin poner las sospechas encima de la mesa, aún se van a desprestigiar más deprisa.
La contradicción es enorme. Si creas una comisión investigadora, tendrá que ser para llegar hasta el final. Cualquier indicio, venga de donde venga, debe ser mirado con lupa y de cara al público. Lo demás es camelo.