García Martínez – 9 septiembre 1993
La película de los dinosaurios no ha sido aplaudida en Venecia. Cuentan que Se trata de un magnífico producto industrial: la técnica llevada al extremo. Pero nada más. O nada menos, oye. Que Parque Jurásico haya fracasado en el festival de la hermosa ciudad de las acequias, no significa que vaya a fracasaren el resto del mundo. Ni siquiera en el resto de Italia. El Parque es una mercancía que, tocante al manejo de los efectos especiales, alcanza altísimas cotas. Lo cual será, sin duda, del agrado del público en general, incluidas las amas de cría y los militares sin graduación.
O sea que bien. El filme es lo que es: una cosa con mucha y deslumbrante mecánica. Lo que ya no me agrada tanto es queuna clase de los dinosaurios que ‘aparecen en pantalla sea inteligente. De siempre nos dijeron en la escuela -al menos a los chiquillos de los pueblos- que los dinosaurios eran tontos. Y ello porque tenían la cabeza muy pequeña para un cuerpo tan grande.
Pero ni eso, ni la decepción veneciana, impedirán que la película sea un éxito de taquilla, que es lo que principalmente interesa. Yo pienso ir a verla… en cuanto que la pongan por televisión.
Tocante a lo demás -dinosaurios de papel, de goma, de chocolate, de plástico, de caramelo, de trapo-, está ya todo bien embalado y a bordo, en espera de aterrizar masivamente en los escaparates de nuestra aldea global.