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Mitos, retos y también, un beso

 

El mes de enero es de esos que, de nuevo, divide el mundo en dos mitades: los que hacen propósitos y los que arrancan la hoja del calendario como si nada. No es algo nuevo. Viene sucediendo desde muchos años. Cuánta sabiduría esconde la representación del dios Jano con dos caras: una al pasado y otra al futuro. La mitología, que nunca se queda obsoleta.

Y en esta partición del mundo es fácil que en comidas y cenas entre amigos surjan puestas en común para saber quién se ha matriculado ya en el gimnasio o quién ha reservado ya sus vacaciones de verano para aprovechar las primeras ofertas. Vaya que nos gusta retar a quién por sí ya se retó. Cómo será que en una de estas reuniones, una amiga nos explicaba que ella diferenciaba entre retos, deseos y propósitos. Aquí todos nos pedimos otra ronda, porque se nos antojaba ya demasiado complicado el asunto. houdinired1

Y luego, rizando aún más el rizo, entre los que sí hacemos propósitos, están los que los cumplen y, los que llegado el mes de febrero, ya los olvidaron y viven la mar de felices. Que también en febrero hay ofertas buenas para viajar.

Un experto en retos

La exposición del mago Houdine nos visita estos meses en Murcia. Está recorriendo España de la mano de la Fundación Telefónica. Él no esperaba la llegada de enero; Continuamente se ponía retos. Eran curiosos sus grandes anuncios en prensa, al estilo de los míticos “se busca”. Pero en su caso no eran forajidos sino esposas. Y no para casarse, sino para atarse con ellas y, en cuestión de minutos, poder estirar los brazos de nuevo.

La leyenda del beso

Uno de sus retos favoritos era encadenarse pies y manos y, desde lo alto de uno de los puentes de Pittsburgh, a una altura de unos veinte metros, se lanzaba. Y una vez dentro del agua, “por arte de magia” (léase en sentido literal), lograba librarse de las grandes cadenas de acero que lo rodeaban y salía sonriente ante la expectación de miles de personas que, pese a poder respirar cómodamente apoyados en la balaustrada del puente, aguantaban la respiración hasta verlo aparecer.

Antes de zambullirse se despedía con un beso de su mujer. Por aquello de que tal vez pudiera ser el último que se daban, iba acompañado de un poquito de pasión. La justa (que tampoco podía resultar sospechoso). Y en este justo momento del ósculo, según cuenta la leyenda, ella le pasaba una pequeña llave maestra con la que le salvaba la vida. En la foto se puede ver con su sombrero.

houdini2redUna exposición para quienes tienen propósitos y para los que no se retaron

Así que si Vds. quieren comenzar el año conociendo al señor Houdini, el gran experto en retos “les espera” en el Museo de la Ciencia y el Agua. No pudo patentar sus trucos por razones obvias, ya que la descripción conllevaría desvelar los secretos. Pero comprobarán que sí es generoso y deja entrever algunos sorprendentes.

Y si pertenecen a la otra mitad del mundo que no comienza el año con desafíos pero sí creyeron en la magia cuando eran niños, también están de suerte: prepárense para viajar a su infancia. Magia y niñez, un binomio inseparable.

Y, tal vez, aquello tan bonito de “dejarse sorprender”, una las dos grandes caras de enero.

 

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