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Zona de embarque

Los grandes ventanales ya no se llevan

 

Ya se conoce al detalle –incluso está cuantificada- la huella contaminante de los viajes. En algunas tarjetas de embarque y billetes aparece detallada. Y claro, si uno, con todo buen propósito, quiere dejar un planeta más puro, la opción más radical es… ¿quedarse en su casa? No sería una buena solución, porque las viviendas también son agentes contaminantes.

Las Directivas y nuestro día a día

Inocentemente pensamos que lo que se discute, debate y finalmente se aprueba allá por Bruselas, apenas se dejará notar en nuestra vida cotidiana. Pero debemos andarnos con cuidado porque las nuevas Directivas casi van a entrar “dentro” de nuestras casas. Y sin que esta invasión hogareña se pueda tipificar como allanamiento de morada.

El caso de las ventanas. Les cuento

Las nuevas exigencias legales tienden a garantizar un aislamiento completo (sobre todo en los puntos más críticos como son las ventanas, balcones, tejados, puertas, etc.). La atención central es lograr un entorno interior saludable. Para cumplir será preceptivo poner persianas o toldos con el fin de evitar el recalentamiento solar, que es no cosa buena para una óptima y eficiente aerotermia. Una casa con grandes ventanales, tal vez quede fuera de la ley.

Norte y Sur

Siempre nos llama la atención que las viviendas del norte de Europa no suelen tener persianas. Y también somos dados a pensar que lo que hacen por allí es siempre mejor que  lo que hacemos nosotros, los del Sur. Pues justo en esta materia, las Directivas nos dan unos puntos de ventaja: van a impedir una casa con grandes ventanales.

Como ven nosotros, los sureños, íbamos muy bien encaminados, cosa que sorprende, que siempre que se aprueban directivas, nos toca ponernos a hacer deberes rápidamente para “aprobar” y estar dentro del nuevo marco normativo europeo.

La huella de carbono de una vivienda es aproximadamente de un 20% (si a ello le añadimos uno o dos coches en el garaje, debemos incrementar entre un 5% y un 10%). El marco legal exige precisamente a reducir esta huella. Es más, quiere lograr una contaminación nula (la denominada “passive house”). Hace poco estuve en una reunión con ingenieros que ya están ideando nuevos productos que, en nada serán patentes. ¡Todo lo que trae consigo una nueva ley!

No sólo leyes, también desde el arte

Con una perspectiva artística se ha expuesto también esta inquietud por casas más vinculadas con la naturaleza. Con gran colorido las obras del artista conocido bajo el apelativo de Friedensreich Hundertwasser son un buen botón de muestra. De hecho no tenía taller, aprendió mucho en sus viajes; Pintaba en hoteles, casas de amigos. Sus edificios lograban una perfecta armonía con la naturaleza, “el sueño de un paraíso”, decía él. ¿Quién dijo que los sueños no se cumplían?

Ya éramos muy listos

Si pensamos que detrás de las leyes hay cabezas bien pensantes y dotadas de sabiduría, que ahora nos dicen que las ventanas han de serlo con persianas. Entonces, perdónenme si peco de barrer para casa (como ven no nos salimos de ella), porque por aquí, por el sur de España ya íbamos bien sobrados de inteligencia desde tiempo ha, cuando colocábamos persianas enrollables de esparto. No sólo lográbamos ahorro energético sino que además, lo hacíamos con materiales naturales. ¡Matrícula de honor!

Mira que si los próximos debates y sesiones en lugar de Bruselas, se reúnen por acá. Cuando ya Raffaella Carrà cantaba las bondades de esta zona… por algo sería.

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