Ha surgido nuevamente otra línea para dividirnos: quienes, cuando tenemos que buscar información, tecleamos (la herencia de la escritura pervive en nuestro ADN) y, los más jóvenes que lo hacen utilizando directamente la voz, preguntando al teléfono: Hablan ya con las máquinas (sin necesidad escribir). Las estadísticas indican que son ya un 15% los de este nuevo mundo sonoro.
Y, en este “diálogo hombre/máquina”, es posible incluir una aplicación que está conectada con nuestro WhatsApp de forma que conoce a todos nuestros amigos (y también se cuela en los grupos); Sabe qué deporte nos gusta, a qué hora y dónde lo practicamos; Qué hacemos en nuestro tiempo libre; qué comida es nuestra favorita, etc.
Es decir, viene a ser el nuevo diario digital que registra paso a paso nues
tro día a día, que queda guardado en nuestro teléfono y que se va actualizando tecla a tecla sin parar.
Con este material, basta que le indiquemos a nuestro WhatsApp una sencilla frase: “Quiero ir de viaje dos días a Valencia”, para que él solo nos busque el hotel (conoce nuestros gustos) y nos prepare también un plan de actividades en el destino; Como nos conoce muy bien de almacenar día sí y día también nuestras aficiones, a buen seguro que todo lo que nos reserve y proponga nos va a interesar. Puede que ya haya reservado por su cuenta una visita guiada por la mañana y, un restaurante para comer después. Todo, con únicamente aquella sencilla frase.
“El Frankenstein de sistemas y aplicaciones”
Todos los grandes operadores de turismo andan un poco preocupados porque quizás, tras sus costosas inversiones de publicidad para prescribir destinos no recuperen la rentabilidad esperada, pues no contaban con este “Asistente de IA conversacional” (así ya empieza a ser conocido) se colara en el camino de la venta de viajes, como un competidor más, con estos viajes tan personalizados (son todo un “traje a la medida”).
Muchos restaurantes ya no tienen una central telefónica para las reservas: Un asistente con cara y voz es nuestro nuevo interlocutor.
Aquella pregunta inquietante que formulábamos: “¿Habla Vd. solo?, ahora, en tiempos de la IA, ha cambiado por: “¿Habla Vd. con su WhatsApp?
Y no me estoy refiriendo a dejar notas de voz, a modo de recordatorios o avisos en un grupo en el que estamos sólo nosotros, sino que esta “charla” ya nos permite reservar restaurantes; hacer viajes. Y.. quién sabe pronto qué más hará. Frankenstein comenzó siendo bondadoso pero luego…
Así que, ahora ya no será la maleta o el pasaporte lo que no podemos olvidar; Lo prioritario antes de partir será: “Yo, no me voy de viaje sin mi WhatsApp”.