La Verdad

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El aeropuerto que no le iba a costar un euro a los murcianos
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Manuel Buitrago | 12-01-2015 | 10:58

La canción triste del aeropuerto de Corvera empezó a sonar hace 15 años con tono machacón: “El aeropuerto no le va a costar un euro a los murcianos”, predicaba el Gobierno regional. La sentencia que nació como un panegírico en el esplendor de la era Valcárcel lleva camino de convertirse en el epitafio de un aeródromo sin aviones. La consigna sirvió los primeros años, en los que el plan siguió más o menos su rumbo con el modelo concesional, pero el desiderátum se mantuvo cuando el proyecto entró en crisis en el 2012, con el desenlace ya conocido. Valcárcel y Garre se han aferrado a este eslogan para tratar de conjurar un naufragio financiero que veía hasta un ciego. Habría sido más transparente e higiénico que se hubieran rendido a la evidencia informando de que el aeropuerto sí que le va a costar de entrada dinero a los contribuyentes. Después se verá si se recupera, y cuánto. No se pueden hacer las cuentas de la lechera.

Suenan las trompetas

El invento ha sufrido un nuevo traspié. Sea porque el modelo se planteó mal en el año 2001 con otro aeropuerto al lado; sea porque respondía a un sueño faraónico de Valcárcel, animado por la hinchada; sea porque la crisis no ha dejado títere con cabeza, o sea porque Aeromur incumplió y pidió un reequilibrio previo. Más bien una combinación de todos los factores. En vez de decir las cosas claras, el Gobierno regional se enrocó en un imposible, rozando el surrealismo mientras crecían los obstáculos.
Pocos se creían que a este paso el aeropuerto le iba a salir gratis a la Comunidad. Lo sabían entonces algunos miembros del Ejecutivo y del PP -excepciones- que mantuvieron la cabeza fría en mitad del guirigay y que trataron de reconducir el discurso y la estrategia de comunicación. Sobra decir que en los momentos clave hubo fuertes debates en el Consejo de Gobierno. En el mundo empresarial y en Aeromur se echaban a temblar cuando sonaba la trompetería del ‘gratis total’, conscientes de que el aeropuerto se volvía cada vez más antipático para la ciudadanía. Garre continuó con el mismo estribillo, que adornó con el palomar de la torre de control. Ahora se escucha menos aquella consigna. Garre pretende ponerle sordina al aeropuerto y taponar la hemorragia.

Empezar a pagar
Si se echa cuentas de lo que ha desembolsado hasta ahora el Gobierno regional -los contribuyentes-, sale una morterada de millones. Los dos accesos y sus correspondientes expropiaciones han costado 31,8 millones. Se ejecutaron en la legislatura anterior, cuando todo iba sobre ruedas. Se asumió que era la parte que le tocaba a la Comunidad y que engrosaba el patrimonio de la red de carreteras, aunque la oposición lo puso como ejemplo de que sí había gasto público.
Lo serio empezó en el otoño de 2013 cuando se le retiró el contrato a Aeromur (luego suspendido en los tribunales) y los bancos exigieron de inmediato los 182 millones a la Comunidad en su condición de avalista. El ministro Montoro lo anotó en el déficit de ese ejercicio y en el grueso de la deuda. Fue una operación ‘one-off’ pensada para recuperar el dinero lo antes posible a cargo del gestor aeroportuario. El pagador debía ser Aeromur, con quien se renegoció hasta diciembre, pero ahora la Comunidad no tiene a quién endosarle la deuda para resarcirse. Se la reclamará por la vía ejecutiva a Aeromur, activando el requerimiento tributario que quedó en suspenso, pero el consorcio no pagará. Si antes no pudo conseguir ese dinero como garantía para conservar el contrato y abrir el aeropuerto ?como le exigió el Gobierno regional?, ahora con menos motivo estando al borde del preconcurso de acreedores. Habrá una liquidación con un suma y resta, pero de momento la Comunidad se irá comiendo la deuda. Ya ha abonado 41 millones a través del FLA al Banco Espirito Santo, por tratarse de una entidad internacional; más otros 7 de intereses. En dos años vencen otros 137 millones, que se van a renegociar. El Ministerio impuso entonces las condiciones y los plazos para que los intereses no subieran, creyendo que el aeropuerto abriría pronto. Cuando liquide con Sacyr, la Comunidad se quedará con la propiedad del aeropuerto, valorado entre 240 y 250 millones, aunque tendrá que devolver los 50 o 60 que reclaman los empresarios por el dinero invertido directamente por aquéllos.

Y además las expropiaciones
Hay más: las expropiaciones de los terrenos pendientes de pagar a más de un centenar de afectados las debe afrontar el beneficiario de la explotación. De entrada, son unos 25 millones de euros. Tendría que hacerlo el nuevo gestor, pero de momento revierte en la Comunidad porque Aeromur ya no es la concesionaria. Si el Gobierno regional quiere recuperar lo gastado -y lo que le falta por pagar, ya que la deuda no la puede traspasar-, todo el peso recaerá en la empresa que gane el concurso, que abonará un canon para devolver los 182 millones del aval, satisfacer a los expropiados, y ?ahora viene lo mejor? compensar a Aena con otros 36 millones para que se vaya de San Javier. Todo a costa del tráfico de pasajeros que pueda generar Corvera. La otra opción es darle las llaves a Aena y regalarle el aeropuerto… Y seguir pagando, por supuesto.

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