La Verdad
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La pirámide de la innovación
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Juan José Ríos | 08-07-2013 | 11:50

La primera definición oficial de innovación que se reconoce como tal data de hace más de 70 años y es debida a Schumpeter:

“La innovación es la introducción de nuevos productos y servicios, nuevos procesos, nuevas fuentes de abastecimiento y cambios en la organización industrial, de manera continua, y orientados al cliente, consumidor o usuario”.

   Joseph Schumpeter fue un economista austríaco (fallecido en 1950) que destacó por sus  investigaciones sobre los ciclos económicos y por sus teorías sobre la importancia crucial del empresario  como elemento determinante en el aumento y disminución de la prosperidad,  subrayando su papel  innovador.

   Popularizó el concepto de destrucción creativa como forma de describir el proceso de  transformación que acompaña a las innovaciones. Esta definición de innovación con ligeras variaciones,  sigue siendo válida todavía, así como su reflexión de que “el desequilibrio es el estado normal de la salud  de la economía.”

Por cierto, Schumpeter fue profesor del famoso Peter Drucker, padre del management del siglo XX,  quien  también fue simultáneamente alumno de Keynes.

Otros autores más modernos, como Gary Hamel, calificado por el Wall Street Journal como el gurú actual número uno en gestión empresarial, nos habla de la pirámide de la innovación. 

En su opinión, cada uno de los diferentes tipos de innovación (operacional, de producto, estratégica y en management) contribuye con una intensidad distinta a la creación de valor diferencial y permanente para las organizaciones.

•             Innovación operacional: Son los cimientos de la innovación. Disponer de unos buenos sistemas de información o de recursos tecnológicos avanzados es fundamental para una empresa moderna, sin embargo, según Hamel, este hecho no aporta ventajas diferenciadoras decisivas, ya que son relativamente fáciles de “copiar”.

•             Innovación en productos y servicios: Es  la que primero nos viene a la cabeza cuando hablamos de innovación. Un producto innovador  puede lanzar espectacularmente a una empresa, pero en un mundo donde los cambios tecnológicos son tan vertiginosos, los éxitos  puntuales pueden ser  efímeros. A Samsung sólo le llevó unos años copiar los sofisticados modelos de móviles de Nokia.

•             Innovación estratégica: Un modelo de negocio diferente puede consolidar el  liderazgo duradero de una empresa, pero a la larga, lacaba siendo imitado. Ryanair, Zara, Wal-mart pusieron en práctica modelos audaces de negocios, pero enseguida surgieron competidores.

•             Innovación en MANAGEMENT: En la cúspide de la pirámide. Requiere un cambio de mentalidad de los directivos.  Por eso es tan difícil de conseguir y de copiar. Se trata de  instalar la cultura de la innovación sistemática, de forma que corra por la venas de la empresa, de conseguir que la ilusión y la creatividad destierren las pesadas losas burocráticas de un modelo gerencial que está obsoleto, que ahoga la libertad  y que los “vientos de la destrucción creativa amenazan continuamente”.

Hablamos de instaurar una nueva forma de trabajar que supere los clásicos modelos, basados en el control y la eficacia,  y que libere energía creativa por los cuatro costados. La puntualidad, la disciplina, el orden, son valores positivos en las organizaciones pero no deben anular el potencial innovador de los empleados.  La buena noticia es que la creatividad y el talento pueden ser fomentados con facilidad por los directivos, con independencia del tamaño de la empresa y que no se necesitan grandes inversiones para ello.

Iremos abundando en estas ideas en sucesivas entradas del blog.

 

Pasatiempo creativo 2:  ACERTIJO

Dime si eres entendido,

esto como puede ser:

ni tres es menos que cuatro

ni dos es menos que tres

Sobre el autor Juan José Ríos
Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio y participo en un proyecto empresarial.

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