La Verdad

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Las personas son clave
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Juan José Ríos | 26-12-2015 | 00:13

Aunque a lo largo de mi vida profesional he participado en algunas iniciativas innovadoras, quiero aclarar a mis posibles lectores que no soy un consultor experto en la materia.  Lo que si tengo es afán por profundizar en las metodologías de aplicación práctica de la innovación así como ideas acerca de la difusión y asimilación de la cultura innovadora en  la sociedad en general y en las PYMES en particular.

La verdad es que el índice de temáticas relacionadas con la creatividad y la innovación es  tan amplio, tan variado, tan multidimensional,  tan crucial para el desarrollo socioeconómico, y por ende, tan apasionante,  que es difícil  para mí establecer una secuencia lógica en los ítems a tratar y presentar de forma ordenada  debido a mis propias carencias personales y a su encaje dentro de las limitaciones que impone un blog.

Me refiero a cuestiones como:  creatividad, pensamiento lateral, design thinking, coworking o cosociety, innovación disruptiva, ecosistema innovador, talento, management, smart cities, territorios inteligentes, ciudades de la innovación,  economía azul, energías renovables estrategias inteligentes,… conjugadas con las llamadas tecnologías facilitadoras (discontinuidades las llama  Gary Hamel): Internet de las cosas, banda ancha, redes sociales, computación en la nube, nanotecnología, biotecnología,…

Pero como siempre, la base son las personas, con sus roles, aptitudes, actitudes, mentalidad,  formación, conocimientos, ilusiones,  aspiraciones, también con sus defectos. Los gobiernos, las administraciones públicas, las empresas, están dirigidas por personas, en ellas trabajan personas y sus productos y servicios van dirigidos a personas. Así que me ocuparé en las próximas entradas de los aspectos personales ligados a la innovación, empezando por la creatividad.

La creatividad implica diferenciación. Las organizaciones actuales, incluso en el sector público,  no se pueden permitir el despilfarro de talento que supone no fomentar la creatividad de los empleados. Es cierto que hay personas más creativas  que otras pero también lo es  que la creatividad se puede entrenar y perfeccionar. Y también es verdad que cambiar la mentalidad de las personas cuesta mucho. Hay todavía muchos directivos que consideran que perfeccionar la gestión  es el único camino posible de mejora de la competitividad de su empresa. Nadie defiende que una empresa no trabaje con calidad, ya que es una condición necesaria para su supervivencia, pero no es suficiente. Sin innovación no hay futuro.

 

Pasatiempo creativo 3:   

Completa la siguiente secuencia lógica:  O, S, S, O, O, S, E,….

 

Sobre el autor Juan José Ríos
Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio y participo en un proyecto empresarial.

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