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Juan José Ríos

La i de innovación

¿Hay que tener alma de artista para innovar?

Pensar como los diseñadores (design thinking) está en la base de una moderna  metodología que se puede aplicar para resolver cualquier tipo de problema o reto de la vida ordinaria y no sólo los relativos al diseño de productos o mejora estética de objetos o espacios, como su nombre podría sugerir. Su práctica sistemática en el seno de una empresa produce una corriente continua de nuevas ideas que propicia la innovación.

Como hemos dicho en entradas anteriores, gestionar bien, ser profesionales, hacer un trabajo de calidad, no son garantía de supervivencia y mucho menos de prosperidad de una empresa  porque la mayoría de competidores también lo hacen así. Todos los negocios, grandes, medianos y pequeños, necesitan ser “refrescados” con frecuencia para distinguirse de los demás.  La  diferenciación innovadora será cada vez más crítica para sobrevivir.

Pero no sólo el mundo de los negocios, los servicios públicos en general, la educación, la sanidad, el turismo … deben impregnarse del  espíritu innovador. Hay que liberar al genio humano de la botella del procedimiento El design thinking (pensamiento de diseño), término acuñado en la Universidad de Stanford en 2008, es considerada actualmente la gran herramienta facilitadora de la innovación continua en todos los ámbitos de actividad.

Es una metodología centrada en las personas que  fomenta la capacidad de “ponerse” en la piel de los demás y la colaboración de todos los actores implicados en la resolución del problema, tanto internos como externos,  para disponer de diferentes perspectivas de la realidad.

Es una herramienta práctica, para pensar haciendo,  para propiciar ideas a partir de la experimentación, para que la innovación fluya continuamente como fruto de la colaboración y del trabajo en equipo y no sea fruto de la casualidad o de la inspiración ocasional del genio solitario.

No es objeto de este post detallar esta metodología, ampliamente recogida en Internet. Sí lo es remarcar que es un instrumento  accesible y recomendable para todos, desde el más modesto de los negocios hasta las multinacionales más poderosas, pasando por las Administraciones Públicas. El design thinking es rápido de aprender y no es costoso, pero lo que verdaderamente importa es el cambio de actitud y de generación de mentalidad innovadora que facilita.

 


Pasatiempo creativo 5:

A un peral subí donde peras había.

Ni peras cogí

ni peras dejé.

¿cuántas peras había?

 

Temas

design thinking, diferenciación innovadora, DO IT, guía práctica Stanford, Xavi Camps

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Sobre el autor

Si tuviera que definirme en pocas palabras diría que me considero catalizador, promotor de cambios. Dentro de un espíritu inquieto y de sana rebeldía, me gusta definir las actuaciones dentro de un marco que las dote de coherencia. Me importa mucho el entendimiento personal. Mi mundo, hasta los 26 años, se ceñía exclusivamente al ámbito educativo. Estudié Matemáticas y la salida inmediata era la enseñanza. Nunca pensé que podría dedicarme a algo diferente. Me tocó vivir la eclosión de los ordenadores personales de la década de los 80. Empezaron a dotarse los centros educativos de PC ́s. Fui uno de los profesores de Informática de este primera ola. En esta época, junto a un amigo, adquirí mi primer ordenador personal (carísimo) para uso empresarial. Empecé a conocer el mundo de la empresa. En la década de los 90, me cautivó el Informe Bangemann, como marco inspirador de la Sociedad de la Información. De la mano de Juan Bernal, Consejero de Economía y Hacienda, fui Director General de Informática de la Comunidad de Murcia. Fue una etapa apasionante y creativa donde abordamos proyectos como la Red Corporativa de Banda Ancha, la adaptación al euro y el año 2000, la implantación de SAP o la realización de uno de los primeros proyectos de ciudad digital de nuestro país (Ciezanet). Compaginé, durante muchos años, la docencia con el desempeño de puestos de responsabilidad en empresas regionales del sector TIC. En 2009, como profesor, puse en marcha un proyecto innovador cuyo objetivo fundamental era comprometer a los padres en la mejora del rendimiento educativo de sus hijos (proyecto COMPAH). Empecé a familiarizarme con el mundo 2.0 y a emplear estos recursos en mis clases. Como admirador de Morris Kline, soy un amante de las aplicaciones de las Matemáticas al mundo real como elemento motivador de su estudio por parte de los alumnos. Mi primer contacto con las metodologías de la innovación (Design Thinking) se produjo en 2010, de la mano de un consultor, Xavi Camps, que me hizo ver que la creatividad y la innovación son la base de la prosperidad de las organizaciones y que estos atributos se pueden entrenar y perfeccionar. Desde entonces, soy un apasionado de la innovación como concepto transversal. Creo profundamente en la innovación pública. Las instituciones no pueden seguir funcionando casi como en el siglo XIX. Deben transformarse, en el contexto del paradigma de Gobierno Abierto, para convertirse en organizaciones centradas en los ciudadanos, transparentes, sostenibles, eficientes, ligeras y facilitadoras de la actividad empresarial y de la creación de empleo de la mano de iniciativas como el Open Data. Como ciudadano me preocupa especialmente la sostenibilidad de la sanidad pública, y de las pensiones, ahora que voy viendo cada vez más de cerca la edad de la jubilación. No sé contar chistes pero me divierte el humor surrealista y los juegos de palabras, que a menudo sufren familiares y amigos. He trabajado como asesor de innovación en la CARM (2012-2016). Actualmente he vuelto a mis clases en el IES Alfonso X El Sabio y participo en un proyecto empresarial.

julio 2013
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