La Verdad

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La voz del desierto… de La Luz
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Antonio Botías | 13-02-2017 | 10:24| 2

La Voz del Desierto. Mire usted si será rico el diccionario y han venido a llamarlo La Voz del Desierto. Incautos. Me refiero a uno de los grupos invitados al festival de oración que se celebrará esta semana en el colegio Villa Pilar o en el Eremitorio de La Luz, que igual me da. Sí, el mismo cenobio que se está cayendo a trozos sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Porque para voz en el desierto, pero bíblica de verdad, la que muchos alzamos desde hace tiempo sin éxito alguno. Aquel histórico edificio, que se desmorona día a día, acogerá “dos noches de adoración musicales, testimonios, unción de enfermos y un concierto. Todo ello bajo el lema: “Venid, benditos de mi Padre”.

Así lo anuncia el Obispado, que tampoco se ha alterado mucho ante las denuncias de ruina. Y lo mismo recomiendo yo: Id benditos míos y, entre rezo y rezo, echad una mano (de yeso, sobre todo) para que La Luz no pase a la Historia. Eso será lo único que salve este enclave, vista la pasividad de los frailecillos que allí se cobijan y quienes, por miedo a que el señor obispo, su eminencia, les de puerta, no alzan la voz ni para cantar laudes. Por cierto, hermanicos míos, deberían haber llamado ustedes a esta quedada La Voz del Desierto… de Salent, que así se llamó el lugar donde moran et poco laboran entre grietas y humedades.

Que a mí me parece genial que ofrezcan a Dios las estrecheces que soportan, pero sencillez no equivale a dejadez. Y la humildad, en no pocos casos, esconde vanidad. Aunque dentro de poco ya no habrá muros en el monasterio que escondan nada. Si es cierto que como decía santa Teresa “la humildad es vivir en la verdad”, la verdad es que el eremitorio de La Luz está hecho una mierda.

 

 

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Los papeles “catalanes” de Murcia
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Antonio Botías | 07-02-2017 | 09:55| 0

A Antonio Ibáñez no le tembló el pulso al teclear en su antigua máquina la exigencia de que le explicaran “cuáles fueron las causas que motivaron para esa empresa despedir al personal de tramoya y electricidad”. Era el tal Ibáñez secretario de la Sociedad de Servicio Escénico, que allá por el año 1927 gestionaba el Teatro Romea. Y su carta, que acabó en el Gobierno Civil, no tendría mayor trascendencia de no ser porque se conserva en la Generalitat catalana. Allí fue enviada por error. Y allí se ha mantenido durante décadas hasta que a un salmantino, Policarpo Sánchez, se le ocurrió reclamar esos documentos que, en su opinión, se custodian de forma ilícita.

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La murciana que cobraba como Sinatra
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Antonio Botías | 01-02-2017 | 17:20| 0

Charo Baeza llegó tan lejos que en España -no digamos en su Murcia natal- pocos la conocen. A Charo Baeza, en realidad, no es que nadie la recuerde. Más bien, parece que muchos la han olvidado. Porque ya en 1981, la Asociación de la Prensa le otorgó uno de sus Laureles por considerarla la murciana más universal. Y desde luego que lo era. Aquel mismo año también recibió en Atlanta City (EE UU) el galardón a la mejor artista del año en un certamen donde competía con estrellas de la talla de Frank Sinatra o Ann Margret. Cada 15 de enero celebra su cumpleaños. En esta ocasión 66 tacos. O eso se cree, pues hasta su edad es un misterio.

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La ventana murciana del fin del mundo
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Antonio Botías | 06-01-2017 | 20:57| 0

Es uno de los misterios más profundos de la Región. Tanto, que muy pocos conocen siquiera su existencia. Sin embargo, desde hace muchos siglos, decenas de especialistas han intentado, con mayor o menor éxito, descifrarlo. Se trata de la llamada Ventana de la Aparición, del Santuario de la Vera Cruz de Caravaca, un óculo gótico en piedra de unos 75 centímetros grabado con una gran esvástica central y 42 signos. Ahora, Pablo Alonso Bermejo, medievalista y expertos en simbolismo tradicional, parece haber resuelto el dilema.

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La noche en que la huerta fue mar
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Antonio Botías | 19-12-2016 | 10:26| 0

Cuando los serenos intentaron advertir a los ciudadanos, el antiguo Partido de San Benito, al otro lado del Segura, ya se encontraba inundado. Eran las dos y media de la madrugada. El atronador toque de arrebato desde la Catedral, tan distinto de las campanadas pausadas que alertaban de un incendio, animó a muchos a salir a las calles para comprobar qué sucedía. Les aguardaba la muerte. Los más precavidos se encaramaron a las azoteas. Sólo era el prólogo del desastre: la terrible riada de Santa Teresa, que se cobraría 761 víctimas.

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Sobre el autor Antonio Botías
Este blog propone una Murcia inédita, su pequeña historia, sus gentes, sus anécdotas, sus sorpresas, su pulso y sus rincones. Se trata de un recorrido emocionante sobre los hechos históricos más insólitos de esta Murcia que no vemos; pero que nos define como somos. En Twitter: @antoniobotias

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