La Verdad

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Categoría: patrimonio documental
Trozos de historia recuperados

La colaboración entre investigadores de la Guardia Civil y expertos está dando grandes frutos dentro del plan para la defensa del patrimonio histórico. El último éxito que ha saltado a las páginas de los periódicos ha sido la recuperación de un farol de plata del siglo XVIII robado del tesoro de la Catedral (junto a otras joyas y piezas religiosas) en 1977. Pero la lista es larga. Así, dos operaciones se han centrado en el patrimonio documental. La más destacada fue la denominada ‘Files’, que permitió rescatar 28 documentos, de entre los siglos XIII y XVIII; el más llamativo, el privilegio rodado otorgado por el rey Sancho IV en el año 1284 concediendo a las monjas el monasterio de Santa Clara. El caso acabó en el juez, y aunque las religiosas reclamaron la propiedad, los papeles acabaron en el Archivo Regional, para su custodia y restauración. En otro golpe, la Benemérita se hizo con varios libros de bautismo de la parroquia de San Andrés con inscripciones de los años 1611 a 1642,
En 2014, este grupo especializado de la Guardia Civil desarrolló otra operación en la que consiguió recuperar dos cañones del siglo XVIII, así como tres piedras de época romana (una basa toscana, una pileta y un sillar desbastado). Ese mismo año, desarrolló la denominada ‘operación Argárica’, en la que consiguió recuperar 387 piezas, entre monedas, ánfora romana, glandes de plomo, piedras y pesas de telar, platos y tinajillas sustraídas, del depósito arqueológico de Caravaca de la Cruz.

En octubre de 2014, también llevó a cabo la ‘operación Selfie’, dirigida a esclarecer varios robos con fuerza cometidos en una de las instalaciones del conjunto declarado como Bien de Interés Cultural (BIC) de la Sierra Minera en Portmán, y que culminó con la recuperación de más de nueve toneladas de piezas metálicas sustraídas, tales como placas, tapas y discos espesadores, piezas de molino, sinfines, embones y ejes de bomba, entre otros. Ya en junio de 2015, la ‘operación Gladiator’ permitió localizar numerosos objetos arqueológicos puestos a la venta a través de internet, que se saldaron con la recuperación de 187 piezas, como monedas de diferentes épocas, bifaces (herramientas líticas prehistóricas reconocidas como las primeras utilizadas por el hombre), piezas de cerámica, puntas de flecha, conteras medievales (adornos de diferentes armaduras), abundantes fíbulas (pieza metálica utilizada en la antigüedad para unir o sujetar alguna de las prendas que componían el vestido), partes de ungüentarios o lacrimatorios, colgantes romanos, escarabeo egipcio, collar y hebillas romanas, y hojas de cuchillo bizantino, entre otros.

Farol de plata del siglo XVIII recuperado por la Guardia Civil. / N. GARCÍA

Siempre que sale a la luz uno de estos golpes me pregunto si, en alguna ocasión, los mazarroneros recibiremos la buena noticia de que se ha localizado, por fin, el privilegio real de Felipe II, del año 1572, otorgando el titulo de villa, y por tanto la independencia de Lorca, y que fue robado de la caja fuerte del Consistorio hace ya un cuarto de siglo. El pueblo no debería olvidarlo.

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El 'Calixtino' y otros pergaminos

Un agente, con el privilegio de las clarisas de Murcia. / G. C.

El juicio por el robo del Códice Calixtino (siglo XII) de la catedral de Santiago de Compostela me ha hace recordar otro caso que está en manos de la justicia. Me refiero a los 28 documentos históricos (el más antiguo, el privilegio de Sancho IV del año 1248 otorgando a las clarisas su monasterio de Murcia) recuperados por la Guardia Civil en un puesto ambulante de antigüedades. La investigación todavía debe arrojar luz sobre los misterios del periplo que siguió este patrimonio documental, de incalculable valor, para terminar en otras manos que no eran las de sus dueños originales y, quizás lo más importante, quién a partir de ahora debe guardarlos.

No ha trascendido de momento si en el transcurso de las indagaciones se han hallado pruebas que permitan concluir que ese tesoro documental fuera objeto de un robo, cómo sí ocurrió con el famoso ‘codex’ de Santiago. Así que varios interrogantes siguen esperando respuestas. Por ejemplo, cómo y cuándo estos pergaminos se esfumaron de sus lugares de origen: el monasterio de Santa Clara la Real de Murcia (24 de los 28 documentos), el Archivo de la Catedral de Murcia y el de la Diócesis de Cartagena. Al menos en el caso de las clarisas hay quien piensa que pudieron desaparecer con motivo de algunas de las dos grandes reformas que en los últimos tiempos se han acometido en el convento: una tras la Guerra Civil y otra hace poco más de una década.

Ahora se plantean dos escenarios. Puede darse el caso de que a quien se le incautaron estos manuscritos justifique su propiedad, por ejemplo, con un documento que acredite la cesión. En caso contrario, deberían volver a sus primeros dueños. Y otra incógnita se abriría entonces: ¿disponen éstos de los medios adecuados para asegurar su conservación? La Consejería de Cultura (que de momento los custodia en depósito hasta que haya una resolución judicial) ya advirtió en su día de que los pergaminos se encuentran en un deficiente estado, “con dobleces, roturas y restos de humedades”. Y avisó de que exigirá a sus propietarios que los restauren, garanticen su mantenimiento y permitan su estudio o consulta por parte de los investigadores. De momento, las clarisas (que a raíz de la información publicada por ‘La Verdad’ se interesaron por el descubrimiento) han dado un paso adelante y han solicitado a la directora general de Bienes Culturales, María Comas, que los 24 pergaminos regresen al archivo del convento.

Si algo parece haber quedado claro es que, por suerte, la Región ha recuperado un pedacito de su historia escrita.

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El privilegio robado de Felipe II

El buen trabajo de la Guardia Civil, en colaboración con la Consejería de Cultura, ha permitido recuperar veintiocho documentos históricos de la Región de incalculable valor. Al parecer, se ofrecían en un puesto ambulante de venta de antigüedades; y ahora se custodian en una caja fuerte a la espera del rumbo que tome la investigación judicial. Los pergaminos más importantes (entre ellos un privilegio del rey Sancho IV del año 1284) se refieren a la fundación del monasterio de Santa Clara de Murcia, una de las visitas imprescindibles para conocer la historia medieval de la capital. En 1975 se confirmó su desaparición, y hasta ahora nada más se había sabido de ellos.

La noticia pone la lupa sobre otro tesoro del patrimonio documental al que también se le perdió la pista. Según recuerda Rafael Fresneda, director del Archivo General de la Región, se trata de la carta fundacional de Mazarrón: doce pergaminos, decorados con miniaturas y con la caligrafía propia de la Chanchillería Real, donde se otorga la independencia de Lorca. El documento, del año 1572, lleva la rúbrica del mismísimo Felipe II. El título de villa fue robado de la caja de caudales del Consistorio (que no estaba cerrada con llave) hace ahora 25 años. Ni la investigación policial ni las llamadas desde distintas instituciones apelando a la sensibilidad del ladrón (o ladrones) para que lo devolviera, surtieron efecto. Desde entonces, sobre su paradero han circulado varias hipótesis: desde que fuera un robo por encargo de un coleccionista hasta que el ladrón (asustado por el revuelo levantado) hubiera optado por destruir los pergaminos con cuya venta ilegal pensaba embolsarse un dinero extra. “Este documento tiene más valor cuando es de todos”, reflexiona Fresneda acerca de cuál es la verdadera importancia del patrimonio documental, afortunadamente cada vez más valorado por la sociedad en general gracias a la impecable labor de documentalistas, archiveros y bibliotecarios.

Facsímile del privilegio de villazgo de Felipe II. / LA VERDAD

Facsímile del privilegio de villazgo de Felipe II. / LA VERDAD

En su día, la Guardia Civil admitió que el caso del privilegio de Felipe II estaba cerrado debido a la imposibilidad de seguir avanzando en la investigación tras agotarse todas las pistas posibles. Aunque, eso sí, dejaba una puerta abierta: “Se han dado casos de obras de arte recuperadas mucho tiempo después” Así que los 28 documentos históricos hallados ahora devuelven la esperanza de que el título de villazgo de Mazarrón regrese con sus legítimos propietarios: los mazarroneros.

Cuesta entender que, pese a su importancia histórica, el Ayuntamiento haya pasado página y no mueva ni un dedo para recuperar tan preciado título. Así que recupero las palabras que dejó escritas el exregidor Antonio Jorquera Zamora: “Estos pergaminos […] constituyen un timbre de honor para el municipio, que todos los mazarroneros debemos reivindicar de forma permanente para que vuelvan a su destino original y no estén en manos ajenas y corrompidas”. Ahí queda.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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