La Verdad

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La sonrisa de un atril
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Carlos Escobar | 09-01-2017 | 22:43

El mundo que conocemos los que trabajamos de día y descansamos de noche funciona gracias a otras personas que dejan todo preparado antes del amanecer. De este modo, los panaderos, los barrenderos, los distribuidores de prensa, los repartidores y el personal de limpieza, entre otros oficios, cumplen con su función bajo la luz artificial que no necesitamos los que recogemos el fruto de su esfuerzo.

En una orquesta profesional como la OSRM ocurre algo similar. Para que en la sala de concierto se produzca la mágica interacción entre la directora, los profesores y el público, es preciso que todo un equipo de programadores, administrativos, inspectores, coordinadores, técnicos, personal de seguridad, archiveros y utileros, atiendan con dedicación y esmero a las necesidades de los músicos que salen a escena.

Hoy conversamos con Francisco Javier Fernández Vera, una persona ligada a la OSRM desde hace 18 años y que es actualmente el responsable del archivo y del utillaje de la misma. Él trata de preparar las partituras de un concierto lo antes posible para facilitar el trabajo del músico, “pero esto depende de la dificultad del programa y si las partituras son de alquiler, de compra o las tenemos ya en archivo”.

Para Francisco no hay en teoría partituras imposibles de conseguir ya que tanto los proveedores como internet ayudan mucho. Aún así, reconoce que una vez se dio por vencido: “La única vez que recuerdo que me pasara esto fue con una edición rusa de Don Quijote de Minkus. No existe en alquiler ni en compra”.

Al revés de lo que ocurre con los vehículos o con las casas, una partitura cuesta más alquilarla que comprarla. Algunas partituras no se pueden comprar, solo alquilarlas y esto nos lo explica muy bien el archivero de la OSRM: “El precio de la partitura depende de si es de alquiler o de compra. Un aria de ópera como Nessum dorma que solo esté disponible en alquiler puede costar sobre 300 euros por los derechos de edición y otro aria que sea de compra solo 70 euros. Desde luego, una ópera completa que sólo esté disponible en alquiler puede valer entre 2000 y 3000 euros, sin duda lo más caro que existe”. Fernández Vera nos confiesa que las partituras no están aseguradas y si se pierde algo, hay que pagarlo.

Las personas tan responsables en su cometido como Francisco pueden dejar de dormir a veces por este motivo: “Claro, creo que todos tenemos pesadillas con el trabajo. A veces sueño que llego tarde a montar un concierto, que me dejo el material, que no encuentro el teatro, y cosas así. Nunca he dormido mucho, así que no hay problema con eso.”

No puedo resistirme a preguntarle a alguien que ama tanto la música clásica y que ha preparado tantos programas, que nos cuente cuál sería para él el concierto ideal si pudiese él elegir las partituras: “Tengo muchos. Pensando en obras que se han programado esta temporada me decidiría por una obertura de 9 minutos como Egmont, seguido del concierto de piano en Sol mayor de Ravel (23 minutos) y, tras la pausa, la 5ª sinfonía de Tchaikovsky (50minutos). Tres grandes.”

¡Qué bien se sienten nuestros músicos de la OSRM teniendo un archivero como Francisco. Podríamos compararlo a la sensación de llegar hambriento a casa y encontrar siempre la nevera llena con los mejores productos.

Piensen en ello cuando el músico sonría al sentarse tras el atril.

 

Jueves 12 de enero de 2017, 20h. Obertura Helios de Nielsen, Sinfonía española de Lalo y Sinfonía nº. 1 de Sibelius. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Leticia Moreno (violín). Pablo González (director invitado). Entradas: 14, 12 y 8 euros.

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