La Verdad

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Lachrymae
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Carlos Escobar | 20-10-2017 | 22:12| 0
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El ciclo Jóvenes Solistas que organiza el Ayuntamiento de Murcia llega a su X edición con una serie de conciertos programados en la capital regional y en los municipios vecinos a lo largo de los meses de octubre y noviembre.

Uno de los programas más atractivos es el que interpreta el violista Álvaro García Ros (Madrid, 1999) acompañado al piano por Pedro Valero y que escucharemos obras de Bach, Brahms, Martínez, Britten y Walton.

Alvaro ha incluido recientemente en su repertorio la obra Lachrymae de Britten (1913-1976) y nos comenta que: “La escuché por primera vez hace algo más de un año, en un video de la Wenting Kang, violista a la cual he admirado tiempo atrás y que ahora es una de mis profesoras en la Escuela Superior de Música Reina Sofía”.

La pieza fue escrita por un Britten maduro tras su retorno a Inglaterra del exilio estadounidense y una vez fundado el famoso Festival de Aldenburgh. García Ros, que está becado por la Fundación Albéniz para completar sus estudios en Madrid, nos explica que “desde el punto de vista musical, Britten utiliza en ella el sistema armónico atonal, lo que la convierte en una de las principales innovaciones estilísticas del siglo xx para el repertorio viola”.

Álvaro es un alumno con un expediente académico inmejorable que ha sido reconocido en diferentes premios regionales y nacionales, destacando su selección por la Orquesta Sinfónica de Madrid para el proyecto Talentos, que lo ha llevado a interpretar música en el Auditorio Nacional de Madrid, como ya explicábamos la pasada temporada en este blog. Sobre Lachrymae opus 48 de Britten, destaca la cantidad de colores diferentes que se pueden crear con la viola: “Lo que me gustaría transmitir al espectador son las diferentes emociones que surgen en cada momento”.

La obra va a llamar la atención del público por el contraste que se produce entre el principio y el final. Está basada en un tema renacentista para laúd titulado If my complaints could passion move del compositor John Dowland: “Dicho tema es desarrollado siguiendo la clásica estructura del tema con variaciones”. Aunque pueda parecer que es difícil de comprender, tal y como le gustaba a Britten, si se presta atención, “se distinguirá la melodía de la introducción, que luego se desarrolla a lo largo de las diferentes diez secciones o variaciones de la obra hasta llegar a la culminación final”. Un hecho muy curioso de Lachrymae es que el tema que da lugar a las variaciones se escuche al final.

Espero que disfruten de esta bella composición que ha sido calificada como de lirismo emocionante. Estoy seguro que Álvaro García Ros nos emocionará con una música del siglo XX que nos legó Benjamin Britten.

 

Sábado 21 de octubre, 20 h. Auditorio de Algezares. Obras de Bach, Brahms, Martínez, Britten y Walton. Entrada libre.

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Starliszt
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Carlos Escobar | 12-10-2017 | 14:35| 0
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El Teatro Romea de Murcia ha sido seleccionado por un conocido portal de viajes vacacionales como uno de los quince con más encanto en toda España. Entre los motivos de la nominación figura la terna de bustos de compositores ilustres que coronan su fachada y que sirve de homenaje a las figuras de Mozart, Beethoven y Liszt.

Ya comentábamos en otro post las razones por las que el maestro húngaro forma parte de este trío tan ilustre (ver enlace al final), pero hay que recordar que Liszt fue uno de los músicos más importantes en la historia de la música por su concepción moderna del Romanticismo, el descubrimiento de nuevas posibilidades para el piano y sus intérpretes, la invención del recital de piano solista y la creación de las masterclass, entre otros hechos. Alcanzó fama y éxito en su juventud, siendo aclamado tras los conciertos por numerosas fans, como les ocurre hoy día a las estrellas del pop.

Dentro de las actividades de la Semana Grande de Cajamurcia, festival artístico de otoño y punto de encuentro de muchos murcianos, se rinde tributo a la figura de Franz Liszt en la edición XXIII de Cuadros con Música, donde la obra de Eugène Delacroix acompaña a cinco de las composiciones pianísticas del célebre maestro.

El intérprete que nos transmitirá el arte de Lizst es Alejandro Rubio Pelayo, uno de los alumnos de piano más destacados del Conservatorio Superior de Música de Murcia bajo la supervisión de la profesora Pilar Valero.

Nacido en Albacete, Alejandro siente la llamada de la música a los seis años y desde entonces vive con pasión este mundo: “El acto del lunes es muy atractivo para el público porque el cuadro que se comentará está muy bien elegido para el concierto de Liszt, cuya música programática está representada por piezas llenas de poesía y lirismo junto a otras de gran virtuosismo y dificultad técnica”.

Este intérprete ha participado en distintos festivales nacionales (Almería, Albacete, Murcia, Molina de Segura y San Clemente) e internacionales (Roma y Bruselas). Comenzará el recital con la célebre Valleé d´Oberman, una delicada pieza que forma parte del primer cuaderno de viaje de los Années de Pèlerinage de Liszt, donde esboza sus impresiones musicales inmerso en la naturaleza de los Alpes Suizos. Está basada en la novela Oberman, que es un joven veinteañero sumido en una crisis existencial que descubre la sublime belleza de las montañas, donde encuentra la paz y eternidad que le falta en París. La partitura nos llena de incertidumbre porque según Alejandro “evoca un encuentro con Dios, muy en la línea de religiosidad de Beethoven, con ideas del Más Allá y del paraíso”. Yo suscribo la recomendación de esta obra porque se emocionarán con su belleza, profundidad y con el cristalino romanticismo de los arpegios de la última sección.

Liszt escribió sus seis Consolaciones entre 1849 y 1850. Escucharemos la interpretación de Alejandro Rubio en las tres primeras. Si tuviésemos que calificar estos pensamientos poéticos, creo que las palabras más adecuadas serían la de paz y delicadeza. El pianista nos cuenta que “son composiciones muy en la línea de los Nocturnos de Chopin, con una música muy pura, íntima y poética, sin apenas virtuosismo”.

El recital finalizará con la versión para piano del Mephisto Waltz número 1. Para un pianista como Rubio que ha tocado el concierto número 2 de Beethoven, el concierto número 1 de Chaikovsky, la Rhapsody in blue de Gershwin o El sombrero de tres picos de Falla, el Mephisto Waltz de Liszt sigue siendo un reto por formar parte del repertorio de los pianistas consagrados. Escrito entre 1859 y 1862, describe una escena del Fausto de Nikolaus Lenau. Alejandro nos cuenta que “Fausto vende su alma a Mephisto, el diablo, a cambio de que lo haga feliz. En una taberna se celebra una boda y, de repente, el diablo toca una melodía seductora que hace bailar a la novia con Fausto de forma que los dos escapan en la noche”.

Cuadros con música no se celebra en una sucia taberna alemana llena de lugareños, pero Alejandro imitará con su instrumento al violín de Mephisto. Vengan preparados por si no pueden resistir la tentación de bailar el vals del diablo.
Lunes 16 de octubre, 20 horas. Aula de Cajamurcia de Gran Vía. XXIII Cuadros con música: “El impulso romántico”. Conferencia sobre “La libertad guiando al pueblo” de Eugène Delacroix impartida por el profesor Pedro Olivares Galvañ y concierto de piano con obras de Liszt interpretado por Alejandro Rubio Pelayo. Entrada libre hasta completar aforo.

 
Post sobre el “Tridente del Romea”. Ver: http://blogs.laverdad.es/musicainesperada/2016/12/03/el-tridente-del-romea/

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Cantos de experiencia
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Carlos Escobar | 06-10-2017 | 18:24| 0

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La música es un elemento indispensable en cualquier aniversario. Pero cuando celebramos veinte años de interpretación de la mejor música de cámara por parte de una formación de la experiencia y la solvencia del Cuarteto Saravasti, el arte alcanza una emotiva dimensión.

Mañana sábado, el Cuarteto Saravasti nos invita a todos los murcianos a asistir a su cumpleaños y conmemorar sus veinte años en escena con un programa musical intenso, atractivo y variado. Diego, Enrique, Gabriel y Pedro han seleccionado un total de diez piezas del repertorio camerístico que son auténticas delicias para el paladar de un melómano.

Muchas de las personas que saludo por la calle y que me animan a seguir escribiendo sobre música, me piden con cierta frecuencia que les avise cuando se programe un concierto atractivo y asequible para sus avezados e inexpertos oídos. Creo sinceramente, que éste es el programa cumple perfectamente con dicho propósito, por tratarse de una auténtica iniciación a la mejor música de cámara.

He imaginado como reaccionaría cualquier persona que me acompañase a este concierto de celebración en el caso de que no hubiese escuchado música de cámara con anterioridad. Creo que nada más empezar el Allegro del cuarteto en Re menor de Haydn comenzaría a bailar en la butaca tras superar la impresión de la escucha del animado intervalo de quinta descendente con el que el maestro nos introduce en su mundo mágico. Esta pieza de Haydn es coetánea de La creación y fue denominada por Rosemary Hughes como “cantos de experiencia” aludiendo a la maestría del músico austríaco.

No menos impactante le resultaría el carácter juguetón del Andante scherzoso quasi Allegretto del cuarteto en Do menor del cuaderno op 18 de Beethoven, escrito a partir de una célula rítmica de 3 corcheas con las que el genio de Bonn construye una impresionante obra de arte.

Sin apenas respiro, saltaremos al Romanticismo de la mano del cuarteto de Schubert titulado La muerte y la doncella, escrito en la tonalidad fúnebre de Re menor. Saravasti ha seleccionado el precioso movimiento Andante con moto en el que a través de 5 variaciones sobre el tema de la muerte, se transforma la inquietud de una muchacha aterrorizada en la paz del sueño mortal a través de las palabras con la que el apuesto caballero (la muerte es una palabra masculina en idioma alemán) tranquiliza a la joven.

En esta clase de celebración de cumpleaños y de iniciación a la música no podía faltar uno de los cuartetos de madurez con los que Mozart dedicó a Haydn. Nadie como el compositor de Salzburgo sería tan capaz de activarnos con su lirismo, vivacidad, contrastes y cambios de ánimo, a través del Allegro molto de su cuarteto en Do mayor “Disonancias”.

El Cuarteto Saravasti ha tenido en su XXº Aniversario la sensibilidad de incluir dos de sus estrenos absolutos en concierto como son la Salve de Auroros de la Suite folklórica sobre temas murcianos de Benito Lauret y el Adagio de B.L. Apuntes para un cuarteto de cuerda, con el que el madrileño José Nieto tributó amistad y agradecimiento al compositor murciano. Probablemente será uno de los momentos más emocionantes de la velada.

Pero volvamos a mi inexperto y envidiado acompañante que tantas cosas descubrirá en este programa y fantaseemos sobre sus sensaciones al escuchar por primera vez el Andante Cantabile del cuarteto nº 1 en Re mayor de Chaikovski. El primer encuentro con la sobrecogedora melancolía rusa nunca se olvida y este movimiento, que se interpreta con sordina en los instrumentos de cuerda, tiene un alto contenido emocional con dos temas distintos que sobrevuelan los insólitos parajes ucranianos.

Tras deleitarnos con la Nana roja para cuarteto de cuerda de Zárate (otro estreno absoluto de Saravasti), escucharemos otra de las obras más famosas de la música de cámara. Se trata de Finale.Vivace ma non troppo del cuarteto “Americano” o “Negro” de Dvorak, una auténtica simbiosis entre los orígenes bohemios del compositor y las danzas indias que tanto le estimularon, de manera que transitaremos desde la nostalgia a la alegría, con un protagonismo relevante para la solemnidad del violonchelo.

Y como no hay celebración en la que no se entone la canción del cumpleaños feliz, el Cuarteto Saravasti interpretará las variaciones sobre este conocido tema que escribió Heidrich y que son un auténtico homenaje a los principales compositores y estilos de la historia de la música.

¡Que afortunados son los que tienen todavía tanta música por descubrir!

Sábado 7 de octubre, 20 horas. Concierto del XX Aniversario del Cuarteto Saravasti. Obras de distintos compositores. Entrada libre solicitándola en taquilla.

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Maestro del buen amor
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Carlos Escobar | 24-09-2017 | 17:56| 0
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El Auditorio de Murcia será testigo de un entrañable acontecimiento para inaugurar la temporada de conciertos. Uno de los hijos de la tierra recibirá un oportuno y merecido homenaje a los 85,5 años de edad. El músico y maestro Manuel Moreno-Buendía, destacado compositor y director de orquesta nacido en Murcia y bautizado en Santa Eulalia, es un honorable representante de nuestra región en todo el mundo que hoy día conserva grandes dosis de energía y creatividad como compositor.

El próximo viernes, los profesores de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia interpretarán tres de las obras que grabaron en disco durante el mes de julio y en las que el papel de solista será defendido por el propio concertino de la formación Darling Dyle y por el solista de flauta Juan Antonio Nicolás Lucas, dos músicos que destacan por su talento y experiencia interpretativa.

Darling Dyle nos cuenta como es el Concierto Celebración para violín y orquesta de Moreno-Buendía: “Sigue la forma del concierto tradicional en tres movimientos, siendo la parte solista rica en matices y compleja en melodía y ritmo. Los tutti orquestales están muy presentes y también llenos de complejidad.”

El profesor concertino de la OSRM, define este concierto como romántico con toques de virtuosismo e influencias del post-romanticismo. Para el violinista, los ritmos de 5 por 8 y 7 por 8 del enérgico tercer movimiento recuerdan a los de compositores rusos como Prokofiev o Shostakovich: “Existe un diálogo continuo entre el el solista y orquesta con pasajes realmente explosivos. El compositor escribió dos grandes cadencias muy intensas y complejas para el violín”.

Moreno-Buendía es un músico que se caracteriza por su música bien sonante, es decir, escrita desde el alma y comprensible para todo tipo de público. Dyle nos confirma este hecho: “Estoy muy seguro de que el público va a entender perfectamente la obra ya que está llena de preciosas melodías. Es un concierto atípico para estos tiempos en los que casi todos los compositores escriben de una forma muy contemporánea”. Darlin Dyle destaca el segundo movimiento escrito en forma de habanera y con un sentimiento muy melancólico: “Su música me trae recuerdos de nostalgia de mi país natal, Albania”.

Moreno-Buendía se trasladó a Madrid a los 10 años de edad para desarrollar una brillante carrera como director musical del Teatro de la Zarzuela (1970-1981) y como catedrático de Armonía del Conservatorio Superior de Madrid (1980-2000), después de 40 años de docencia y otros muchos más de creatividad y distintos reconocimientos entre el que destaca el Premio Nacional de Música (1958). Dos años antes, había marchado a Italia a completar sus estudios de composición y dirección de orquesta.

Aunque la música del maestro sea tan comprensible, realmente su elaboración es muy meticulosa y requiere de mucho tiempo para adquirir su sello propio. Ejemplo de ello es el Concierto para flauta y orquesta que Moreno-Buendía dedicó al profesor Juan Antonio Nicolás, solista de flauta de la OSRM.

Juan Antonio nos explica como el compositor tuvo la gentileza de dedicarle el concierto: “Conocí al maestro Moreno-Buendía cuando estrenamos su Concierto del Buen Amor en la Exposición Universal de Sevilla(1992) con el guitarrista Narciso Yepes y la Orquesta de la Región de Murcia dirigida por Hernández Silva. Desde entonces  siempre me gustó mucho su música.”

Años más tarde, Juan Antonio se enteró de que Moreno-Buendía estaba grabando un disco en el Auditorio de Murcia y pasó a saludarlo y preguntarle si había compuesto alguna obra para flauta. Hablaron sobre cuestiones técnicas y recursos flautísticos que le facilitaran su labor de composición, proceso que llevó el tiempo suficiente para entablar una gran amistad que perdura hasta hoy: “¡Quién me iba a decir, que al cabo de un tiempo, estrenaría su concierto en Córdoba!.”

En cuanto a la música del Concierto para flauta y orquesta, Nicolás nos reafirma que es bien sonante y comprensible: “Desde el principio me entendí rápidamente con el compositor ya que compartíamos la idea de transmitir sentimientos que lleguen fácilmente al público”.

Juan Antonio cuenta que antes de empezar la grabación del concierto se reunió con el maestro Hernández Silva, director y promotor de la idea del disco y del concierto homenaje a Moreno-Buendía: “Hemos trabajado y refrescado ideas del concierto en cuanto al tempo y dinámicas. Me deja mucha libertad y flexibilidad para interpretarlo. Nos conocemos muy bien desde hace tiempo y con un mínimo gesto suyo, nos entendemos perfectamente”.

Para este flautista, poder comentar con Moreno-Buendía las indicaciones de tempo o de carácter, es un privilegio y ayuda muchísimo: “El tiempo de vals del tercer movimiento él lo concibe retenido y no como un vals bailable. Por lo demás, tengo total libertad a la hora de tocar.”

El concierto se completa con Celtiberia, una suite de danzas derivadas del ballet Eterna Castilla que el maestro Moreno-Buendía estrenó en 1966 en el Teatro de la Scala de Milán, siendo el bailarín el célebre Antonio.

 

Viernes 29 de septiembre, 20 horas. Auditorio de Murcia. Concierto homenaje a Manuel Moreno-Buendía. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Darling Dyle (violín), Juan Antonio Nicolás (flauta), Esmeralda Espinosa (mezzo-soprano), Manuel Hernández Silva (dirección musical).

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De la mano del Padre
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Carlos Escobar | 09-09-2017 | 16:02| 0

El rasgo que mejor define a Johan Sebastian Bach (1685-1750) como músico del siglo XVII es su vinculación religiosa con el protestantismo y su contribución a la toma de conciencia de las comunidades luteranas. Como defiende Wilhem Dilthey en su célebre ensayo dedicado al compositor alemán (Mishkin Ediciones, 2016), en esta época, la palabra y la música expresaban la intimidad y la profundidad de la vida religiosa, siendo la música la que confería el carácter eterno al contenido religioso.

Bach fue un maestro dibujando con su música los estados del espíritu a los que se refiere Dilthey. Hay que recordar que en el siglo XVII, el culto católico, a diferencia del protestante, giraba en torno a la acción de la misa como unidad visible, plagada de ornamentos y guiada por la fuerza presencial del sacerdote. En el protestantismo el culto se dirigía más bien a la vida interior, aunque conservaba algunas formas externas en las que la acción religiosa no era tan crucial. Por ello, la música y la poesía otorgaban este carácter íntimo que sin embargo podía desplegarse en las grandes festividades religiosas.

Las formas musicales de las que Bach se valió para expresar su religiosidad fueron el motete, la cantata, las pasiones, los oratorios y las misas. Hoy trataremos el Kyrie eleison (“Señor ten piedad”) con el que comienza la Misa en si menor BWV 232, escrita en plena madurez creativa entre 1733 y 1734 y que es un ejemplo muy ilustrativo de la necesidad de redención, como podrán comprobar al escuchar el vídeo adjunto.

La Misa en si menor de Bach está compuesta por coros que expresan los más profundos sentimientos entre los que se intercalan las intervenciones de los solistas con fines de exaltación espiritual. Es una de las obras más importantes en la Historia de la Música en la que cada momento religioso es tratado con la gran fuerza expresiva de la infinitud de Dios.

En concreto en el Kyrie eleison, Bach hace un uso ingenioso de la polifonía en dos corales fugadas a cinco voces alternadas con dos fragmentos puramente orquestales. Spitta decía que el motivo que va pasando entre las cinco voces genera una dilatación del sentimiento que llega a apoderarse del alma de tal forma que la súplica finalmente triunfa.

Durante los casi diez minutos que dura este Kyrie eleison, subyace un sentimiento de calma mientras se espera la decisión divina. Esto lo consigue musicalmente Bach al usar la armadura de clave de si menor, que en el siglo XVIII se vincularía con la dulzura melancólica.

También contribuye a todo esto el hecho de que la fuga no contenga otro tema contrastado al motivo principal. Así, si las voces y los instrumentos cantan el mismo tema, se logra que la petición de clemencia esté más unificada.

En conclusión, creo que este Kyrie eleison y su logrado carácter íntimo alcanza la eternidad gracias a Johan Sebastian Bach.

 

 

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¿Y esa pulsera?
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Carlos Escobar | 30-08-2017 | 09:34| 0

Murcia en septiembre recupera su actividad y se rejuvenece. La calle se llena de jóvenes bronceados que lucen en sus muñecas preciados recuerdos en tela multicolor que, anudados a modo de trofeos, certifican que han asistido a los festivales de música más importantes del momento. Realmente, estos macrofestivales constituyen un fenómeno social de primera magnitud, creciendo cada vez más el número de ellos y el número de asistentes a los mismos, a pesar de la contrariedad que genera privarse de las rutinarias comodidades que tenemos en casa.

Básicamente, un festival de música es un evento de varios días, organizado por particulares, con el beneplácito del ayuntamiento de la localidad donde se celebra y en los que personas que no se conocían de nada por ser de distinta procedencia y condición socioeconómica, se agrupan para escuchar música en torno a un sentimiento cordial, cooperativo y colectivo.

Alguien podría pensar que nos estamos refiriendo a un fenómeno sociocultural reciente, cuando el primer festival con idénticas características tuvo lugar en Thuringia el 20 y 21 de junio de 1810, tal y como refiere Mark Evan Bonds en La música como pensamiento (Acantilado, 2014), libro que comentamos en el pasado post de Música Inesperada. Hablábamos entonces que en la Alemania del siglo XIX, la sinfonía era el paradigma de la armonía social, lo cual explicaría que interpretarla en directo favorecería la interacción entre músicos y público al tiempo que el oyente se sentiría “respaldado por la sociedad”, en palabras del filósofo Theodor W. Adorno.

Los alemanes de la época estaban tan atraídos por el mundo clásico griego que también fundamentaron el valor de su fuerza en su patrimonio cultural. Así, el hecho de congregarse en un festival a escuchar música, durante dos o tres días con otros desconocidos venidos de distintos puntos y compartir un repertorio típico alemán compuesto por sinfonías y oratorios, era una propuesta demasiado tentadora.

En los primeros festivales, la mayoría de los músicos eran personas aficionadas que se dedicaban a otra profesión, lo cual no suponía ningún inconveniente, pues pesaba más la vertiente social del evento que la calidad de la interpretación musical. Los organizadores, como cuenta Bonds en su libro, eran normalmente comités cívicos compuestos por particulares sin intención de lucro. Por otro lado, las autoridades permitían la celebración de estos festivales por su aparente carácter artístico y apolítico, aunque entre los asistentes emanasen los anhelados sentimientos comunitarios y las aspiraciones socio-políticas que constituían el denominado sueño alemán.

Treinta años más tarde, en los festivales empezó a valorarse más lo musical y se contrataron músicos profesionales pensando también en los beneficios económicos que esto reportaría. Estos eventos se extendieron por todo el país y cada vez tenían más poder de convocatoria, de forma que en el de Colonia llegaron a reunirse más de 1500 asistentes.

Posteriormente, los festivales de música clásica se extendieron también a otros géneros musicales como el pop, jazz, rock y otros de tipo electrónico, de forma que gracias a Beethoven, hoy día nuestros hijos portan con orgullo unas singulares pulseras.

 

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Sinfonía y sociedad
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Carlos Escobar | 24-08-2017 | 11:49| 0

A comienzos del siglo XIX aparece una nueva manera de escuchar la música instrumental que, al no estar vinculada a un texto, queda liberada de las limitaciones del lenguaje. Esta interesante perspectiva con la que cambia la historia de la música es el tema sobre el que el profesor de Musicología estadounidense Mark Evan Bonds escribe su libro La música como pensamiento (Acantilado, 2014).

El texto de Bonds tiene muchos aspectos interesantes relacionados con la historia, la filosofía y la política del siglo XIX, pero quizás, la idea más atractiva es la de considerar la educación musical como algo básico y la sinfonía como el orden social ideal. Ya Richard Wagner decía que la sinfonía es una forma de expresión de la voz de la comunidad, donde los profesores de la orquesta participan en igualdad de condiciones para crear un coro que exprese el sentimiento de la multitud. Este concepto va ligado a otro que considera la armonía como una condición necesaria en el seno de la sociedad.

En cierto modo, y siguiendo los comentarios de los distintos autores que citan en el libro, la obligación de un individuo en una sociedad sería lograr el máximo nivel de realización posible al tiempo que la sociedad debe protegerlo y proporcionarle lo que le corresponda. En una orquesta sinfónica, los músicos deberían de superar un largo proceso de formación y especialización para tener la capacidad de contribuir al conjunto.

Esta simbiosis entre sinfonía y sociedad estaría favorecida por el hecho de que la música atrae a todas las clases sociales porque es comprensible para todos. La idea de que sólo con un suficiente grado de instrucción y auto realización personal, el individuo formaría parte del círculo de la alegría (la sociedad armoniosa) aparece en el movimiento final de la Novena Sinfonía de Beethoven.

 

Aquel a que la suerte ha concedido
una amistad verdadera.

Quien haya conquistado a una hermosa mujer
¡una su júbilo al nuestro!

Aún aquel que pueda llamar suya
siquiera a un alma sobre la tierra.

Más quien ni siquiera esto haya logrado,
¡que se aleje llorando de esta hermandad!

Adaptación no literal sobre la “Oda a la Alegría” de F. Schiller.

Hay que tener en cuenta que la Novena Sinfonía debe considerarse como instrumental, ya que el maestro alemán incluye un coro cuyas voces no acompañan a la orquesta, sino que se comporta como un instrumento más de la misma.

Hay que decir también que los integrantes de la sociedad que no alcanzasen el grado de especialización requerido, no serían rechazados por ésta, simplemente se les consideraría que de momento no estarían capacitados. Una orquesta sinfónica sería un conjunto conexionado por fuertes vínculos y donde cada individuo sacrificaría la parte que no encajase en el conjunto para conseguir la idea de un sólo espíritu. Dicho de otro modo, nada quedaría al azar para que una orquesta funcione bien.

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Voces emergentes
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Carlos Escobar | 17-08-2017 | 12:41| 0
Cantoría en el Festival de MA de Brujas. Foto de Mario Leko.

Cantoría en el Festival de MA de Brujas. Foto de Mario Leko.

 

Europa es el continente con más relevancia en la historia de la música. La cultura vinculada a nuestros orígenes nos hace ser personas más dignas y más bellas intelectualmente. Por ello, es muy importante que la juventud se interese por la literatura, la música, el arte y el humanismo, al tiempo que crece y ocupa su lugar dentro de la sociedad.

Cantoría, el ensemble vocal con D.O. murciana, continua su gira internacional en Amberes (Antwerp), donde tiene lugar el famoso Festival de Música Antigua IYAP 2017 (International Young Artist´s Presentation 2017). En este evento, Cantoría es una de las ocho agrupaciones europeas que han sido seleccionadas para participar en intensivas masterclass y para actuar en históricos edificios de la ciudad belga.

Este festival está organizado por AMUZ, un centro internacional de música fundado con los criterios de la interpretación históricamente informada, con la intención de mostrar los estilos musicales y culturas de cada periodo a una cada vez más amplia audiencia. Para ello, AMUZ ha reformado la antigua iglesia de San Agustín de Amberes, dotándola de la tecnología y acústica de las modernas salas de concierto.

El contratenor Samuel Tapia y el bajo Valentín Miralles son dos de los integrantes de Cantoría que comparten hoy con nosotros sus sensaciones como intérpretes en los festivales de Brujas, Amberes y Utrecht, la localidad holandesa que será la próxima estación en la gira. Estos interesantes músicos tienen una rica y variada trayectoria coral junto a una sólida determinación por profundizar en el canto histórico, lo que les ha llevado a la ESMUC de Barcelona, donde son compañeros de estudios.

Valentín es un joven murciano que ha estudiado piano, violín y canto. Nos cuenta que cada uno de los festivales en los que están participando tiene una filosofía distinta para seleccionar a los grupos participantes y establecer su cometido. En general, cada uno de los ensembles invitados tiene la oportunidad escuchar y conocer al menos a diez de los grupos que actúan en la misma jornada: “Probablemente, la propuesta más enriquecedora e interesante sea el IYAP, en la que convivimos durante cinco días con otros ocho ensembles, a la vez que recibimos masterclass con Raquel Andueza y Peter Van Heyghen y ofrecemos cuatro conciertos en la ciudad de Amberes”.

El tinerfeño Samuel, que también estudió violín antes de canto, aclara que cada época y estilo musical posee sus características e interpretaciones propias: “Una vez te familiarizas con las sonoridades, las ornamentaciones y fraseos propios de la época, es fácil apreciar cuando las voces de un ensemble se aproximan al contexto histórico”.

El instrumento más apreciado a lo largo del tiempo ha sido la voz y, de hecho, siempre se intenta imitarla en la música instrumental. Según Samuel Tapia, “La voz conecta directamente con el ser humano, aunque es posible expresar con instrumentos las mismas emociones que con ella. Aún así, la voz es para mí el instrumento más especial por cómo llega al alma. Es un gran misterio comprobar como la voz de cada persona tiene su propio y especial color.”

Valentin Miralles y Samuel Tapia nos explican que el programa que han elegido para los festivales de Brujas, Amberes y Utrech se basa en músicas profanas del siglo de oro español: “El contenido general gira sobre diversos romances e historias, normalmente protagonizados por un personaje femenino. El papel que deben jugar las voces, como consecuencia de esto, guarda una estrecha relación con el texto. Tanto la música y el teatro van a la par”.

El siguiente objetivo de Cantoría es lograr una plaza en el programa EEEMERGING (ensembles europeos emergentes), una programa similar al Eramus universitario que intenta facilitar la formación de los jóvenes interesados en la música antigua, probablemente uno de los legados más importantes que tenemos los europeos.

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La espontánea libertad
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Carlos Escobar | 09-08-2017 | 19:28| 0

Foto de Miguel Martínez Sánchez

 

Todavía retenemos en la corteza cerebral auditiva las melodías del pasado Festival Internacional de Música Antigua de Sierra Espuña y uno de los grupos residentes del evento vuelve a escena en una gira europea. El cuarteto vocal Cantoría, nacido hace un año en torno a la Torre del Homenaje de Aledo y dirigido por Jorge Losana va a participar en tres festivales internacionales por los Países Bajos.

Cantoría está formado por el propio Jorge Losana (tenor y director), por Valentín Miralles (bajo), por Samuel Tapia (contratenor) y por la soprano Inés Alonso, nuestra invitada de hoy en Música Inesperada.

Nacida en el San Lorenzo del Escorial, esta joven de 21 años obtuvo en esta localidad madrileña el Grado Profesional de Violonchelo e inmediatamente inicia estudios de Canto con la soprano Carolina Alcaide, con la que descubre una nueva forma de entender la música. Resulta curioso que Inés sea una soprano dedicada a la música antigua cuando viene de un instrumento tan propio del Romanticismo: “Cantando me siento libre. El chelo era para mí un intermediario que me impedía expresarme con libertad. Con la voz descubrí que podía hacer todo lo que con mi instrumento no lograba, quizás por falta de motivación y de técnica”. 

Desde hace tres años, Inés Alonso se incorpora como soprano en Zenobia Scholars, grupo dirigido por Rupert Damerell, participando en seminarios impartidos por artistas consolidados como Peter Phillips, David Skinner o Stephen Cleoubury y actuando en ciudades como Cambridge, Londres y Roma, así como en dos ediciones de la Semana Internacional de Canto de Ávila.

En 2016 nace Cantoría, un ensemble vocal con mucha actividad y muy fiel a una filosofía: “Tratamos de recuperar la esencia de lo español y revivir nuestra música del pasado con su carácter propio. Desde un punto de vista artístico, lo que más valoro es el cuidado y el rigor con el que vamos construyendo Cantoría, sin renunciar en ningún momento a la espontaneidad”.

Las tres voces masculinas que completan Cantoría son básicas para esta joven soprano: “Cuando formas parte de un ensemble vocal lo que esperas de tus compañeros es que proporcionen una base sólida y fiable sobre la que pueda interpretar con total libertad”.

Inés Alonso ingresa en 2015 en la Escuela Superior de Música de Cataluña el Grado en Canto Histórico con la soprano Marta Almajano. Esto le permite al mismo tiempo recibir clases de profesores de prestigio y montar obras como el Stabat Mater de Pergolesi en distintas localidades catalanas o la Cantata 147 de J.S. Bach en el Festival Bach de Cartagena, bajo la dirección de Jorge Losana. La visión de futuro de esta cantante madrileña es tan atractiva como ambiciosa y alcanzable: “Cantoría espera hacer un hueco en el mercado europeo de la música antigua y dar a conocer dentro y fuera de nuestras fronteras el tesoro de la música española renacentista. A nivel personal, espero completar mi formación y cumplir el sueño de vivir de esta disciplina musical y revalorizarla como se merece”.

La gira que inicia Cantoría en unos días la lleva a Amberes, Brujas y Utrecht, tres plazas importantes en la música antigua europea. El ensemble ha sido seleccionado para participar en los prestigiosos festivales internacionales Fringe Utrecht Festival 2017 e International Young Artist Presentation 2017. El programa español con el que se dará a conocer el cuarteto vocal es muy variado y con temáticas comunes referidas la pasión amorosa, la muerte por dolor, el sufrimiento interior o la esperanza en el milagro de la salvación: “Mi voz representa en gran parte de las obras a la mujer frente a distintas situaciones amorosas, tanto de gozo como de sufrimiento, tanto en la esfera humana como el la divina”.

Desde estas líneas le deseamos a Inés Alonso y a Cantoría mucha suerte en la gira internacional que inician el día 10 de agosto. Lo demás ya lo tienen, porque el proyecto que defienden es sólido, muy trabajado y rico en energía positiva. Así, que es muy probable que les siga contando cosas sobre este ensemble y sobre música antigua.

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La tita Elisabeth
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Carlos Escobar | 02-08-2017 | 22:28| 0
elisabeth-schwarzkopf

Con el paso del tiempo, las colecciones de discos se enriquecen con nuevas grabaciones o versiones de obras ya conocidas. Al recorrer con la mirada la discoteca de casa, rememoro con frecuencia los momentos únicos en los que adquirí lo que para mí son joyas de la discografía. Cuando tengo que elegir que discos me voy a llevar para escuchar en vacaciones, paso por la terrible experiencia de no saber exactamente que es lo que voy a dejar hasta la vuelta del veraneo. Por otro lado, como cada uno de nosotros tiene un oído (y un cerebro) con cierta preferencia por determinados timbres, tempos y, si me lo permiten, por los aromas de época que envuelven algunos discos, la magia contenida en cada cajita con música no deja de ser algo muy íntimo y personal.

Hace unos días leí en el último Music Magazine de la BBC un artículo de Elinor Cooper que resumía la opinión de distintos expertos sobre veinte mejores de las mejores sopranos de todos los tiempos. Me pregunté ¿es posible hacer un listado de cantantes en este sentido?

Así que opté por hacer ejercicio mental guiado por mi criterio y sin atender a otras consideraciones, con el reto de intentar definir qué sopranos me han conmovido más a lo largo de mi vida. Soy perfectamente consciente de que corro un elevado riesgo de cometer un grave sacrilegio para otras opiniones, pero lo cierto es que es irrefutable el hecho de que una obra de arte provoca en cada uno de nosotros reacciones, experiencias y emociones muy distintas.

Por ello no voy a pasar por alto la magia de la íntima liederista Elly Ameling, la sublime perfección de Rosa Poncelle, la exquisita dicción y fraseo de Christine Brewer, la regularidad y excelencia de una todoterreno como Christa Ludwig o las memorables interpretaciones de Leontyne Price o Margaret Price.

Lucía Popp es una cantante que vinculo a los últimos cuatro lieder de Richard Strauss; Joan Sutherland, conocida como La stupenda tras su debut en La Fenice, fue una Lucía de Lammermoor sublime; la inocencia seductora de Victoria de los Ángeles la convirtió en una Rosina increíble, sin olvidar sus papeles como Carmen de Bizet y Margarita en el Fausto de Gounod. También son maravillosas las interpretaciones de Gundula Janovich en las bodas de Figaro de Mozart o en la Creación de Haydn, la fiabilidad de Monserrat Caballé para cantar las óperas de Bellini y Donizetti, dando la sensación de que algunas fueron escritas expresamente para ella.

María Callas fue una cantante única. Con su voz singular y sus excelentes cualidades dramáticas, artísticas, técnicas y vocales, nos deleitó en los roles de Traviata, Norma y Lucía de Lamermoor, entre otros, pero para mí la soprano de origen griego fue la Tosca por excelencia por su manera de desenvolverse en situaciones que van de la pasión más amorosa a la crueldad más extrema, contraste que Puccini manejaba como nadie.

En el mundo de Richard Wagner me quedaría con la Brunhilda de Brigitte Nilsson, y la Isolda de Kirsten Flagstad, aunque también su interpretación de los Cuatro últimos lieder de Strauss es soberbia. Y en la esfera de la obra de Gustav Mahler, el protagonismo lo acapara Kathleen Ferrier, una soprano que supo entender el mensaje del compositor y transmitirlo como nadie ha hecho jamás.

En casa la soprano más conocida es Elisabeth Schwarzkopf. Podríamos decir que ella es casi de la familia. Sus papeles como condesa en Las bodas de Fígaro de Mozart o de La Mariscala en El caballero de la rosa de Strauss la consagraron en el Olimpo de la lírica. La belleza y la clase de esta soprano complementaban su categoría artística de tal modo que la audición de sus canciones de Mozart, Strauss, Wolf y Schubert todavía estremecen y perturban al oyente atento. Cuando falleció en 2006, muchas de las personas de mi círculo de aficionados a la música lo sentimos como una verdadera pérdida en el seno familiar. Afortunadamente, nos dejó sus registros en disco e imágenes de vídeo como las que les adjunto.

Con ellas logro sobrevivir cada verano hasta que el otoño nos traiga más música.

 

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