La Verdad
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La octava maravilla
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Carlos Escobar | 19-04-2018 | 21:04| 0

dvorak_8058La escucha de obras clásicas es más gratificante a medida que entrenamos nuestro cerebro. Hay composiciones en las que descubrimos cosas nuevas con el paso de los años y quizás esa sea la esencia del arte. Sin embargo, hay partituras que desde la primera audición son una delicia para los sentidos. Se trata de grandes obras por su refinada técnica de composición y por su riqueza de recursos musicales en las que el creador mima en cada nota los oídos del público.

Una de las obras que mejor reflejan este hecho es la Octava Sinfonía en sol mayor (opus 88) de Antonin Dvorak (1841-1904) considerada como el paradigma de la admiración poética del hombre ante la Creación. El maestro checo escribió a lo largo de su carrera nueve sinfonías, como hicieron Beethoven, Schubert, Bruckner y Mahler y se caracterizó por combinar el modelo germánico con las melodías populares de su Bohemia natal.

La Octava Sinfonía fue estrenada por Dvorak en febrero de 1890 con mucho éxito. Sus cuatros movimientos son fantásticos con evocaciones a los grandes maestros como Beethoven, Brahms, Chaikovski, Schubert o Smetana. En ellos, escuchamos con especial agrado llamadas luminosas de la flauta, contracantos de los violines, marchas lentas y solemnes de instrumentos de metal, el lamento de las trompas, el canto melódico del oboe o la invitación a la danza de las trompetas, entre otras.

No podríamos imaginar esta octava maravilla de Dvorak sin los modelos de Beethoven y Brahms, pero el compositor checo fue único insertando melodías en su cristalina orquestación, llevándonos desde la alegría a la melancolía sin permitirnos elegir nuestro estado anímico.

El Dvorak de la Octava Sinfonía es un compositor muy equilibrado y espiritual que está disfrutando del verano en la localidad de Vysoka. Sin embargo, el maestro nos sorprende con su capacidad de innovar al iniciar el primer movimiento con una entrada que apenas sufre alteraciones cada vez que reaparece, con temas que se entremezclan sin orden jerárquico o con distintos estados anímicos a lo largo de la partitura. El temido crítico de la época, Eduard Hanslik, afirmó que “Dvorak es un gran artista que tiene muchos conocimientos aprendidos, pero que no ha sacrificado su espontaneidad y frescura. Su música es un refrescante soplo de innovación y originalidad”.

 

Viernes 20 de abril, 20h. Auditorio de Murcia. Concierto para clarinete y orquesta de Nielsen y Octava Sinfonía de Dvorak. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Pedro Franco (clarinete). Virginia Martínez (dirección). Charla preconcierto a las 19 horas.

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La nariz celosa
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Carlos Escobar | 13-04-2018 | 22:52| 0
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En el hogar de unos recién casados solo debe respirarse felicidad. Eso es, al menos, lo que pensaba el conde Gil antes de detectar un olor extraño a tabaco en casa.

Su esposa, Susanna, una adorable e ingenua criatura, se siente dichosa por haber consolidado su relación con Gil, el amor de su vida, hombre atractivo y con muy buena posición económica y social.

Con ellos vive Sante, el criado eficiente y discreto que está en permanente alerta por si su señor requiere de sus servicios. Conoce todo lo que ocurre dentro de casa, pero no quiere ninguna complicación con los condes. El larguilucho Sante nunca contesta verbalmente a su señor. Con su escueta mímica facial asiente o niega cuando se le pregunta. En cambio, sus exagerados movimientos corporales son de fácil detección hasta para alguien situado de espaldas a él.

Cuando Gil escucha el canto de su dulce esposa y contempla como la luz de la ventana cae sobre su cabello al tiempo que arregla las flores de un jarrón, no acierta a comprender sus dudas sobre la fidelidad de una criatura tan angelical.

Día tras día, Gil percibe el amenazante olor a tabaco de casa y no puede evitar que sus celos crezcan de forma exponencial, especialmente ante las ingenuas explicaciones de su mujer y la agitación con la que su criado mueve los brazos para disipar el olor a humo que proviene de la habitación de la condesa.

El dilema del conde está en cómo descubrir al fumador sin mostrar sus celos ante su criado, que sacude la cabeza en un gesto negativo cada vez que le pregunta si él o la señora de la casa fuma. Tal es la desesperación de Gil, que cada negación de Sante turba aún más su conciencia y hasta el punto de dudar si el olor forma parte de una fantasía. No deja de recorrer todas las habitaciones de la casa abriendo bruscamente puertas y armarios, tratando de encontrar al amante fumador de su esposa.

Sentado en su sillón, la cabeza del conde no deja de dar vueltas al ritmo del dulce sonido del cémbalo que Susanna toca delicadamente para agradarle. Las bellas notas que vienen de la habitación de la intérprete se entremezclan con el insoportable olor a tabaco que atenaza los sentimientos de Gil.

Un día, planea sorprender al amante de Susanna saliendo de casa olvidando adrede su paraguas. Aunque Susanna se extraña del descuido de su metódico marido, se siente liberada de su asfixiante e interrogante presencia y siente que, por fin, puede dar rienda suelta a su placer. Saca del bolsillo un cigarrillo y una cerilla y se deja caer en el sillón para fumar mientras fantasea con la venerada y atractiva imagen de su marido.

De repente, Gil aparece por la ventana y pregunta gritando sobre dónde está el infame. Susana intenta ocultar sin éxito el cigarrillo tras su espalda, pero su marido le coge la mano que esconde y se quema. Con asombro, descubre que la que fuma en casa es su mujer.

Susana cae de rodillas implorando perdón y Gil la imita implorando comprensión por sus celos. La pareja ríe en el suelo hasta que Susanna le declara su amor y su decisión de no fumar jamás. Pero Gil no está de acuerdo en eso. Le propone que a partir de ese día fumen los dos. Cogidos de las manos y con un cigarrillo en la boca, bailan girando como niños. De repente, los cigarrillos se apagan ante tanta alegría. Casi sin hacer ruido, Sante, el discreto criado, acerca un candelabro a la pareja ofreciéndoles la llama del amor.

Esta historia se situó en la Italia de principios del siglo XX y fue adornada con la música de Ermanno Wolf-Ferrari en su ópera Il Segreto di Susanna, que fue estrenada en el Hoftheater de Múnich el 4 de diciembre de 1909.

Les advierto que fumar perjudica seriamente la salud y que “todo es humo en este mundo que con el viento se dispersa, pero el amor, cuando es sincero y profundo….”

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Un día en Basilea
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Carlos Escobar | 03-04-2018 | 21:11| 0
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Basilea es una de las ciudades más interesantes de Europa. Desde sus orígenes romanos hasta nuestros días, por su situación geográfica entre Suiza, Alemania y Francia, ha sido testigo de acontecimientos históricos importantes y ha tenido un relevante protagonismo cultural y académico.

Cuna de personajes como el humanista Erasmo de Rotterdam, el matemático Euler o de tratados como la primera Biblia completamente traducida al castellano, es también una ciudad musical que dispone de dos buenas orquestas, un magnífico teatro de ópera y un centro de investigación de música antigua de fama mundial como la Schola Cantorum Basiliensis.

José Luis Inglés Martínez (Cartagena, 1994) es uno de nuestros músicos que eligió hace un año esta ciudad para completar su formación musical con un Máster en Música Clásica y Contemporánea en la Hochschule für Musik de la Fachhochschule Nordwestschweiz (FHNW), una de las universidades suizas más importantes para la formación integral en Ciencias Aplicadas y Artísticas. José Luis nos recuerda como le impactó Basilea: “Ya ha pasado casi un año desde la primera vez que pisé esta ciudad con motivo de mis pruebas de acceso. Recuerdo ese día soleado en el que, tras la audición, di un paseo por el río que me enamoró de la atmósfera cultural y musical que se respira en esta pequeña ciudad suiza.”

La razón principal por la que Jose Luís Inglés vive en Basilea son las clases que recibe de François Benda, su profesor de clarinete en la Hochschule: “Tenemos dos clases por mes aproximadamente de las que siempre salgo muy motivado. Más que correcciones de tipo técnico, dedicamos el tiempo a hablar sobre el fraseo, la articulación, la armonía,.. sobre música en definitiva. Antes era clarinetista, ahora siento que cada día que pasa soy un poco más músico”.

Jose Luís practica deporte cada mañana antes de acudir a la Schule. Allí puede reservar una sala de estudio durante tres horas, según la actividad que tenga planificada. Si no tiene clase con François Benda puede estudiar las obras para clarinete acompañado de un piano “que toca solo”, es decir, sin pianista. En otras ocasiones tiene música de cámara con los grupos que se constituyen entre los alumnos de la escuela, pero los días que está su profesor: “Escucho las clases de mis compañeros, lo que amplia mi visión del repertorio de obras”.

La FHNW Hochschule für Musik para nuestro invitado de hoy es algo más que una universidad, ya que le ofrece grandes oportunidades para organizar proyectos, conocer otro tipo de profesorado, recibir clases de música de cámara con otros compañeros de la escuela o incluso ayuda en la financiación de gastos de matriculación del Master in Performance que es el que cursa actualmente: “Me siento muy orgulloso de pertenecer a esta entidad como alumno y se la recomiendo a cualquier músico de cualquier especialidad”.

No es fácil vivir en un país tan desarrollado económicamente como Suiza y los primeros meses de estancia son difíciles, pero todo queda compensado por las magníficas oportunidades que hay para crecer a nivel profesional. Los conciertos y proyectos en los que ha participado José Luis hasta ahora, se han llenado hasta la bandera: “El público se interesa en hablar contigo, para preguntarte sobre curiosidades o sobre algún pasaje musical que les ha llamado la atención o simplemente para felicitarte tras el concierto.”

Inglés Martínez ha realizado un largo camino académico desde su ciudad natal hasta la FHNW Hochshule für Musik, tras pasar por el Conservatorio de Música Oscar Esplá de Alicante y la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC) en Barcelona. Han sido muchos años lejos de los seres queridos y por ello, desde estas páginas, le deseamos lo mejor en su estancia suiza y en su prometedor futuro como músico.

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Partitura de afectos
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Carlos Escobar | 27-03-2018 | 20:27| 0

stabat-materDurante el Barroco cobró mucha importancia la correlación entre los afectos o emociones y los aspectos armónicos, melódicos y rítmicos de las obras, de manera que el compositor se valía de acordes, intervalos, ritmos y acentos para construir el lenguaje de las pasiones.

La relación entre emociones y expresión musical ya surge en la Antigua Grecia, época donde ya se pensaba en la influencia que tenía la armonía en el estado de ánimo del oyente, pero es en el periodo barroco cuando se normaliza en la teoría de los afectos qué elementos musicales vocales iban asociados a determinadas pasiones tal y como figuraban en los tratados y diccionarios del momento.

Uno de los compositores que mejor manejó los affetti fue Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736) en su magistral y emotivo Stabat Mater, obra que expresa con realismo los sufrimientos de la Virgen María ante la Cruz donde yacía su hijo. Pergolesi en sus últimas semanas de vida y con tan sólo 26 años fue capaz de humanizar sus melodías de manera que expresó con un lenguaje profano y perfectamente comprensible un tema tan sagrado como el del dolor maternal de la Virgen.

El Stabat Mater de Pergolesi se compone de 12 movimientos (7 duetos y 5 arias) que comienzan en la tenebrosa tonalidad de fa menor. La expresión del dolor de la Virgen está muy bien mostrada en las disonancias de los violines, pero además, el compositor italiano empleó figuraciones en staccato, melismas, trinos, apoyaturas, intervalos ascendentes y descendentes, pausas y síncopas, entre otros elementos, que hicieron que la línea vocal transmitiera al oyente las emociones contenidas en el texto.

Un recurso muy interesante es el acorde de sexta napolitana de la primera aria de soprano Cuius animan gementem (Del cual el alma sufriente) escrito sobre la palabra pertransivit (atravesó), una ejemplo de figuración expresiva que denota marcado patetismo y que es típica de la escuela napolitana donde se formó el músico.

Otro momento lleno de affetti es la otra aria de soprano Vidit suum dulcem natum (Vió a su dulce hijo), que describe el dolor de la Virgen ante su hijo crucificado. Las palabras de la cantante surgen acompañadas por el gemido de los violines y el latido de la cuerda grave para extinguirse más tarde sotto voce al final del movimiento.

Esta Semana Santa, la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia prepara una prometedora versión del Stabat Mater de Pergolesi que tendremos la oportunidad de escuchar el Viernes Santo en Murcia y el Sábado Santo en Alcantarilla.

Es una excelente oportunidad para sumergirse en la música del compositor italiano y compartir sus affetti en una temática tan compleja y comprensible como es el dolor de una madre.

 

 

Viernes 30 de marzo, 21 horas. Iglesia de San Miguel. Stabat Mater de Pergolesi. Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia. María Eugenia Boix (soprano). Pedro Pérez (contratenor). Virginia Martínez (dirección musical).

Sábado 31 de marzo, 19 h. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Alcantarilla. Mismo programa e intérpretes.

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El furor de la primavera
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Carlos Escobar | 18-03-2018 | 17:52| 0
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El año que Manuel de Falla compone La vida breve y Thomas Mann escribe Muerte en Venecia, Igor Stravinsky estrena su obra más grandiosa en París. El 29 de mayo de 1913, la Ciudad de la luz es testigo de uno de los estrenos más polémicos de la historia de la música, la première de La consagración de la primavera, una obra revolucionaria que anticipa la catástrofe a la que van a parar las ilusiones de Europa.

En palabras de Eugenio Trías, la consagración es un “ballet ritual, ceremonial, una pieza escénica sagrada […] donde tierra y sol celebran mágicas nupcias”. Basada en un rito pagano, es una creación que supone un auténtico salto hacia la modernidad, con una serie de ritmos, acentos y pulsaciones que agitan el alma de una virgen sacrificial que baila hasta que un golpe de hacha orquestal concluye la obra.

La consagración de la primavera es un ballet que consta de dos partes, la Adoración de la tierra y el Sacrificio. Según confesó el propio Stravinsky, se le ocurrió mientras componía El pájaro de fuego y en una reunión preliminar con Nicolai Roerich, el responsable de la escenografía y del vestuario, se pensó llamar Vesna Sviaschennaia (Primavera sagrada), aunque luego Bakst, le daría el título definitivo con el que la conocemos hoy día.

Es curioso que una obra tan colosal fuese escrita por Stravinsky en una diminuta estancia de tres por tres metros donde apenas cabía un piano vertical de pared, el cual siempre mantenía silenciado. El músico quiso representar el despertar de la naturaleza, quizás rememorando sus recuerdos de infancia en San Petersburgo cuando de manera brusca irrumpía la violenta primavera rusa con los sonidos agudos e intensos que generaban las grietas de la gran capa de hielo formada sobre el río Neva.

Es complicado que los murcianos veamos a nuestros hijos y nietos patinar sobre un río Segura helado, pero  si sienten curiosidad por experimentar las emociones del deshielo de Igor Stravinsky y su magistral forma de mostrarnos la explosión de la naturaleza, aprovechen la oportunidad que asistir este fin de semana a una de las dos representaciones de La consagración de la primavera. Hoy viernes en el Auditorio Víctor Villegas y en la sesión matinal del domingo, en el Teatro Circo, donde la orquesta se dispondrá en círculo alrededor del público, como si de un verdadero ritual se tratase.

 

Viernes 16 de marzo, 20h. Auditorio Víctor Villegas. Canto fúnebre y La consagración de la primavera de Stravinsky. Concierto para violín y orquesta de Mozart. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Boris Belkin (violín). Virginia Martínez (dirección).

Domingo 18 de marzo, 20h. Teatro Circo. La Consagración de la primavera de Stravinsky. Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia. Virginia Martínez (dirección).

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Anticuerpos en su tinta
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Carlos Escobar | 07-03-2018 | 21:37| 0
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La crítica musical está muchas veces envuelta en polémica. Murcia, que cuenta con dos diarios regionales en sus kioscos, se despierta a menudo con insólitas reseñas sobre conciertos de música clásica tan alejadas de las sensaciones de público y músicos, que generan más disconfort y desconfianza que reflexión y aprendizaje.

Explicar este tipo de situaciones en pocas palabras es muy complejo, pero la primera consideración a destacar sería la nula formación específica que reciben los críticos musicales para el análisis de conciertos. Es curioso que no haya una institución donde aprender a juzgar el trabajo de personas que, por otro lado, suelen completar un largo periodo de entrenamiento desde la infancia.

La misión de los críticos es fundamental en una sociedad moderna como la nuestra.  Su trabajo tiene que ser formativo para el lector y, al tiempo, lo suficientemente original para que el público contraste su opinión y aprecie más detalles sobre lo que ocurre durante los conciertos. Además, si un lector no tuvo la oportunidad de vivir el evento cultural en primera persona, creo que la crítica musical debe alentar su curiosidad por acercarse a este mundo y hacerle pensar que probablemente no fue buena idea la de quedarse en casa. Finalmente, para los músicos, la reseña musical debe de servir para mejorar sus próximas puestas en escena considerando los recursos de los que realmente disponen.

No debe ser fácil hacer una buena crítica musical y menos en un mundo tan complejo como el de la música clásica. De hecho, yo me considero incapaz de hacerlo. En Murcia tenemos críticos que sienten pasión por la música, pero recientemente hemos leído juicios en prensa que son muy mejorables en contenido, forma y, si me lo permiten, en nivel literario. Hace poco menos de un mes, la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia y su directora titular Virginia Martínez nos ofrecieron una interesante Séptima Sinfonía de Gustav Mahler. Desde el Auditorio de Murcia se hizo un gran esfuerzo organizativo, artístico y económico para que nuestra orquesta contara con los necesarios refuerzos entre los cuales estaba como invitada la violinista concertino de la Orquesta de la Radio de Viena. La reseña crítica de la revista especializada en música clásica de difusión nacional Scherzo fue equilibrada y positiva, destacando la valía artística de los músicos y animando al público no perderse la inminente puesta en escena de La consagración de la primavera de Igor Stravinsky. La crítica que apareció en prensa local fue la antítesis de lo que leíamos días antes en Scherzo, ya que los comentarios desafortunados que poblaron la columna de este periódico carecían de finalidad crítica y formativa, ahondando en una disertación sobre si el tamaño de la plantilla de la OSRM era la adecuada para la obra interpretada para, acto seguido, menospreciar el trabajo de la orquesta sin dar ni un sólo argumento de peso.

Poco más tarde nos visitó Grigory Sokolov para inundar la Sala Narciso Yepes de su maestría artística y generosidad. La interpretación del pianista ruso fue de una perfección y sonoridad inhumanas, tal y como se comentó en el hall del Víctor Villegas a la salida del concierto. Sin embargo, días después desayunábamos con una desafortunada crítica musical que se quejaba del sonido de los pianos del auditorio, cuando esa noche el maestro Sokolov ofreció un soberbio recital tocando el piano personal que le acompaña en todas sus giras.

Para todo esto, la Medicina tiene también sus explicaciones. Es obvio que un músico del nivel de Beethoven, en sus últimos años de profesión, no hubiese podido ser un buen crítico por su deficiencia auditiva. El paso del tiempo confiere la sabiduría y la serenidad para emitir juicios más certeros, pero también disminuye la capacidad de audición de nuestra cóclea o caracol, de forma que los sonidos, cuando alcanzan cierta intensidad, producen una desagradable distorsión por un conocido fenómeno denominado reclutamiento auditivo.

La Inmunología también puede aclarar la reincidencia en las críticas negativas sin fundamento. Nuestro organismo tiene la capacidad de sintetizar anticuerpos contra las sustancias que cataloga como amenazantes, de forma que cada vez que nos exponemos a ella, la reacción defensiva es cada vez más rápida e intensa. No sé cuantos anticuerpos puede acumular la tinta de la pluma de un crítico, pero sin duda, podrían explicar la inmediatez y reiteración de la infundada contundencia con la que se trata muchas veces a nuestros músicos.

Desde estas líneas, quiero manifestar el respeto que siento hacia el difícil cometido de los críticos, pero todos, sin excepción, tenemos que reflexionar sobre la responsabilidad que otorga el poder de escribir en prensa.

 

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El violinista dialogante
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Carlos Escobar | 18-02-2018 | 17:16| 0
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La interpretación musical es una forma de conversación entre músicos y público. Un diálogo al que todos estamos invitados dado el carácter internacional del idioma que se comparte. Esto ha sido y siempre será así, pero la verdadera interacción entre solista y orquesta sólo aparece tras el Barroco de la mano de autores como, por ejemplo, Wolfgang Amadeus Mozart que con tan sólo diecinueve años compone una joya artística como es el Concierto para violín número 3.

El hecho de que esta obra de estilo tan galante del genio de Salzburgo la programe la Asociación Promúsica es una feliz excusa para invitar a Música Inesperada a Antonio García Egea, un violinista de primer nivel que, tras comenzar sus estudios en su Cieza natal ha completado su formación en los conservatorios de Murcia, Mozarteum de Salzburgo y Royal de Bruselas.

Conozco a Antonio desde hace casi diez años y seguir su trayectoria me ha brindado muchas satisfacciones cada vez que ha sido justamente reconocido con premios como el de Promúsico del Año 2012, precisamente por la asociación que organiza el concierto de mañana.

A lo largo de este tiempo, García Egea ha sido dirigido por maestros como Valery Gergiev, George Prêtre, Riccardo Chailly, Vladimir Jurowski, Lorin Maazel, Zubin Mehta, Omer Meir Wellber, Nicola Luisotti o Plácido Domingo, entre otros. Desde 2010 hasta 2016 formó parte de la plantilla de la Orquesta de la Comunidad Valenciana del Palau de les Arts Reina Sofía y en agosto de 2015, gana por oposición la plaza de violinista en la Orquesta Sinfónica de Bilbao, donde desarrolla su carrera artística en el momento actual.

A pesar de todo este curriculum, me gustaría destacar la “buena madera” de la que está hecho este murciano en cuanto a humanidad y personalidad. Por ello es un placer hablar de música con él y descubrir aspectos del Concierto para violín número 3 de Mozart: “A los terrestres se nos escapa como una persona tan joven pudo componer esta obra. Hay que pensar que es una obra difícil para un violinista por el sonido, afinación y articulación y que por ello la piden en el proceso de admisión de todas las grandes orquestas del mundo”.

Antonio explica que la elección de interpretar este concierto entre los cinco que compuso en la misma época Mozart, la hizo Promúsica, “lo cual me pareció muy bien. Es una obra que los violinistas estudiamos en el último curso de carrera, como ocurre con la Partita número 3 de Bach y para interpretarlo con una orquesta detrás, se necesita mucha madurez profesional”.

En el escenario junto a García Egea estará Il Concerto Accademico, la excelente formación liderada por la experimentada violinista Margherita Marseglia. El papel de director musical en el concierto durante los fragmentos tutti  donde la voz solista no toca, la hará el propio Antonio. Para los que asistan a esta velada musical, él nos recomienda que estemos atentos a un momento especial: “En el primer movimiento, casi al final del desarrollo, pondré mi sello personal con unos ritardandi casi imperceptible que dan calma a la música”.

Hablando de improntas personales, este tercer concierto para violín de Mozart tiene dos cadencias al final de los dos primeros movimientos muy características del Clasicismo y que elige el solista: “Hay casi tantas cadencias como violinistas virtuosos, pero creo que se salen del espíritu de la obra. Por este motivo tocaré las dos de Sam Franko, que son las que, a mi criterio, más se acercan a Mozart”.

Desde estas líneas, les animo a redescubrir, una vez más, a Mozart. Regresar a la época del clasicismo de la mano de Antonio García Egea y de Il Concerto Accademico es disfrutar de una manera de vivir la música con frases de ocho compases, con melodías salpicadas con apoyaturas y trinos, con discretos vibratos de cuerda, pero, sobre todo, con una forma de acentuar y construir música sólo posible si asistimos a una conversación con el propio Mozart.
Lunes 19 de febrero, 20 h. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Música nocturna de Madrid de L. Boccherini, Concierto para violín y orquesta nº 3 K.216 de W.A. Mozart, Romanza en Do mayor Op.42 de J. Sibelius y Cuarteto nº1 “Sonata a Kreutzer” de L. Janacek. Il Concerto Accademico. Antonio García Egea (violín). Entrada 12 euros. Gratuita para socios de Promúsica.

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Acordes de fusión
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Carlos Escobar | 10-02-2018 | 21:37| 0
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Decir que Cammerata es una formación emergente cuando sus músicos son profesionales de primer nivel y formados académicamente en los grandes templos de referencia europea, es referirse a la capacidad de este grupo artístico para reinventarse cada temporada.

El próximo miércoles 14, la música clásica y el jazz tienen una cita íntima, como si de una velada de San Valentín se tratase, propiciada por Cammerata y en la que participan músicos excepcionales en el arte de improvisar movimientos entre acordes, como son los miembros de la Pablo Martínez Jazz Band y el chelista Barnabas Hangony “Batio”.

Hemos tenido la oportunidad de conocer las impresiones de estos músicos antes del concierto y lo primero que llama la atención es su vinculación al mundo del jazz habiendo completado los estudios superiores de música clásica, gracias a la influencia que tuvo aquello que escucharon en casa desde pequeños. Así el trombonista Pablo José Martínez Hernández (Bullas, 1989) nos cuenta que: “En la adolescencia comenzó mi afición al jazz de la mano de mi padre, que también es músico. Estudié jazz de forma autodidacta durante unos años y al terminar los estudios superiores en música clásica, me trasladé a Amsterdam para completar sendos máster de jazz en trombón tenor y en trombón bajo”. Por su parte Batio (Eslovaquia, 1974), desde niño, ya escuchaba jazz: “Mi madre es una gran aficionada que ponía los LP’s casi a diario mientras organizaba la casa. Cantaba con naturalidad, facilidad y perfecto ritmo todas las improvisaciones de cada músico o cantante. La admiraba y me gustaba mucho. Hoy le tengo que agradecer haberme abierto el tercer oído (sonríe)”.

Batio, además de tocar el violonchelo en la Orquesta Sinfónica de Madrid y la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, es miembro de la Orquesta BandArt y ya ha hecho muchos conciertos de fusión: “Me encanta. De hecho me dejan improvisar en una obra de Mozart la que tocamos con la BandArt”. Pablo además de dedicarse a la docencia, a la composición y a dar conciertos con la Pablo Martínez Flamenco-Jazz Band por toda Europa, colabora actualmente con la Orquesta Metropole de Holanda, formación mixta entre orquesta sinfónica y big band de jazz de gran prestigio y única en el mundo. No obstante, nos advierte que en el concierto con Cammerata “en realidad no habrá ninguna fusión a nivel estilístico, ya que vamos a tocar temas del repertorio estándar del jazz estadounidense acompañados por esta orquesta de cuerdas, pero será jazz a fin de cuentas”.
El programa propuesto por Cammerata tendrá dos partes, una con temas del propio Batio y otra de temas del repertorio estándar del jazz americano con el Pablo Martínez Quintet. Los temas seleccionados van a ser fácilmente reconocibles para el público y el propio Pablo señala que “el objetivo es que tanto público como músicos, pasemos una velada agradable, siempre buscando la belleza en la música”.

La armonía del jazz es una extensión de la armonía clásica, nos recuerda Pablo: “Una extensión en cuanto a que se ha llevado a otros terrenos estilísticos, pero no en cuanto a evolución. Los músicos de jazz no inventaron ningún acorde que no existiera anteriormente, hay doce notas y de ahí sale todo, la diferencia está en cómo se usen esos recursos”.

Es sorprendente que al transcribir las piezas de repertorio barroco, clásico o romántico en acordes propios del jazz, descubrimos que los compositores de estas épocas ya escribían música con alteraciones que consideramos modernas. “Es más, -aclara Batioen las partituras del Barroco, la línea de bajo está escrita con notas y una serie de números que se corresponden con grados (intervalos) de una escala o un acorde y que daban toda la libertad de improvisar al músico que las tocaba”.

Finalmente, les pido a Pablo y a Batio que nos sugieran las piezas que consideran ideales para improvisar. Los dos coinciden en que todas son ideales dependiendo de nivel y conocimiento de intérprete, pero que no hay nada como el blues para empezar.

¿No saben todavía qué regalar en San Valentín? Yo les sugiero adquirir un par de entradas para un concierto donde el jazz y la clásica compartirán una prometedora velada. Nunca se sabe hasta que punto una fusión tan apasionada es contagiosa.

Miércoles 14 de febrero, 20 h. Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Cammerata, Pablo Martínez Jazz Band y Batio.

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Reencuentro vienés
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Carlos Escobar | 06-02-2018 | 22:53| 0
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El programa que está preparando la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia (OSRM) para el próximo viernes es de excepción y eso se nota en el fenomenal ambiente que hay en los ensayos. Nuestros músicos están en forma y los refuerzos que complementan la plantilla se contagian rápidamente de este espíritu de trabajo tan necesario para afrontar una de las grandes obras del repertorio sinfónico.

La ampliación de plantilla afecta a varias secciones y el viernes tendremos en escena a cinco flautas, tres oboes más un corno inglés, cinco clarinetes, cuatro fagotes, cinco trompas, tres trompetas, tres trombones, una tuba, timbales, percusión, campanas, campanas de rebaño, guitarra, mandolina, dos arpas y la nutrida cuerda, además del bombardino que tocará un miembro de la Orquesta Nacional de España y que sustituye a la trompa tenor (tenor horn) de la familia de las tubas, que tan difícil es de encontrar en estas latitudes.

Uno de los atractivos del programa es la presencia de Kristina Suklar, concertino de la ORF-Orquesta Sinfónica de la Radio Vienesa y una de las mejores violinistas en su puesto en Centroeuropa. Formada en la Universidad de la Música y las Artes de Viena con el profesor Werner Hink y en la universidad homóloga de Graz con el profesor Tibor Varga, ha obtenido numerosos premios como el del concurso Fidelio, el Anton Bruckner de la Orquesta Sinfónica de Viena o el prestigioso Gradus and Parnasum en la capital de la música.

Kristina ha sido concertino en la Pacific Music Festival Orchestra de Japón, en la Filarmónica de Zagreb, en la UBS Chamber Orchestra y en la Vienna Chamber Orchestra. Ella no tiene problemas para tocar en distintas orquestas ya que la ORF-RSO es la más internacional de Austría, con un repertorio muy variado y de distintos estilos como el clásico, romántico, operístico, de películas, contemporáneo…

Cuando le pido a Kristina que cierre los ojos y me cuente cómo sabe que no está a frente de su orquesta, realmente la pongo en un aprieto del que no rehuye: “Es una respuesta difícil de dar ya que depende mucho del repertorio que se toque en ese instante. En general, la ORF-RSO tiene el típico sonido vienés especialmente en las cuerdas, que podríamos definir como dulce y equilibrado en su conjunto, aspecto que está dentro de la tradición musical del país. Personalmente, estoy impresionada con el nivel de los músicos de la OSRM y, en especial, con la calidad de la sección de viento.”

Kristina Suklar está preparando con nuestra OSRM la Séptima Sinfonía de Gustav Mahler, a la que considera un reto para cualquier músico de orquesta: “Los movimientos primero y último son muy diferentes a los tres centrales. Para un músico es una obra difícil de entender al principio y requiere de un tiempo para lograrlo. Tengo que reconocer que no es mi sinfonía favorita entre las de Mahler, porque para mí es algo caótica si la comparamos con las demás”.

PROMS, Viena 2009

PROMS, Viena 2009

Muchos de los lectores se preguntarán cómo es que una violinista del nivel de Suklar está esta semana en Murcia: “Hace 18 años, estudiando en Viena, me dirigió Virginia Martínez en un concierto del diploma interno en el que yo interpretaba el concierto de violín de Beethoven. Después volvimos a encontrarnos en los Proms de Viena, donde toqué bajo su dirección el concierto para violín eléctrico de Adams. Me ha llamado para tocar con la OSRM y aquí estoy, encantada. Virginia tienes todas las cualidades de una gran directora y me gusta mucho trabajar con ella”.

Nacida en Serbia en el seno de una familia de músicos, Kristina nos cuenta que empezó en la música cuando con cuatro años le dieron un violín para ver que hacía y, al parecer, lo cogió tan bien que le dijeron que debía estudiar el instrumento.

En Viena, Kristina vive cada semana de una manera distinta según el plan de trabajo de la orquesta. Además de compartir el tiempo libre con su novio, le encanta bailar salsa, cocinar, aprender idiomas y viajar: “Bueno, y disfrutar de la compañia de mi perro”, añade la violinista.

Realmente, somos muy afortunados por vivir en una ciudad de ambiente musical como Murcia, pero la presencia de Kristina Suklar capitaneando a la OSRM, es un motivo para sentirnos orgullosos de nuestra orquesta y de la gran directora que la hacer crecer día a día.

 

Viernes 9 de febrero, 20 h. Auditorio Víctor Villegas. Séptima Sinfonía de Mahler. OSRM. Virginia Martínez (dirección musical). Charla preconcierto a las 19:25h.

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Una fiesta para los oídos (y IV)
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Carlos Escobar | 04-02-2018 | 10:18| 0
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Un atardecer de Maiernigg, 15 de agosto de 1905. Gustav Mahler entra en casa tras un intenso día dedicado a la composición. Se dirige a la terraza, donde Alma está sentada observando como juegan sus dos hijas, María (Putzi) y Anna (Gucki). Advierte que el rostro de su mujer refleja cansancio y cierto enojo.

Gustav.- ¡Hola familia! ¿Qué tal ha ido el día? (Besa de manera paternal a Alma en la mejilla y se dirige hacia las niñas para hacerles cosquillas y abrazarlas).

Alma.- (Con semblante serio). Te hemos esperado para comer.

G.- (Mientras retira una pequeña hormiga del vestido de María). Lo siento. Estaba enfrascado en mi trabajo.

A.- (Con tono sarcástico). Menos mal que en unos días volvemos a Viena. Cada día me aburro más aquí en Maiernigg.

G.- Pero Almita,… Esta casa, el bosque, el lago,… Mira cómo disfrutan las niñas. El otro día lo comentábamos paseando con ellas…  ¡Somos unos afortunados!. Y además, aquí tengo la tranquilidad necesaria para trabajar liberado del yugo de la dirección de conciertos y óperas …

A.- Si al menos, pasaras más tiempo conmigo. Estoy todo el tiempo sola en este caserón. Nadie viene a vernos porque todo el mundo sabe que no quieres recibir visitas. Tan sólo se atreve a asomar fugazmente la cabeza algún músico impaciente por conocer tu opinión sobre su trabajo … No me extrañaría nada que apareciese un día de estos ese Schönberg que acabas de conocer y que tanto te admira…

G.- (Quitándole importancia a la conversación). ¿Para qué necesitamos las visitas? Aquí estamos los cuatro muy bien. Ya llegaremos a Viena y saldremos a hacer vida social.

A.- (Con aires de ofendida). ¿Vida social? Las últimas veces que hemos sido invitados a cenar, no hablaste ni comiste nada. Ni siquiera contestabas a las preguntas amables de los demás comensales. No me extrañaría nada que este otoño nadie nos vuelva a ofrecer su casa…

G.- (Tumbado en el suelo manteniendo a Gutzi en el aire con los brazos extendidos). Tonterías, solo me comporto así cuando la gente insinúa que mi manera de dirigir es extraña. Esos estúpidos hablan de la tradición vienesa para referirse a la pereza y dejadez de los músicos. ¡Son unos idiotas!

A.- Pero Gustav, ¿no te das cuenta que los músicos son parte de nuestra sociedad y que no puedes hablar mal de ellos en público?

G.- (Dejando a la pequeña Gucki en su sillita y acercándose a cuatro patas hacia Putzi). Esos cretinos son unos mediocres. Piensan que la música es la vaca lechera que les da de comer y necesito una orquesta que se implique más. Además, hablar de ellos me da dolor de cabeza…

A.- Ves, otra vez con tus jaquecas. Pasas todo el día en tu caseta del bosque y ahora te duele la cabeza. Eso cuando no estás leyendo ensimismado, ese odioso libro que siempre llevas encima. Todavía recuerdo el día que nació Gucki. No se te ocurrió nada mejor que leerme en mitad del parto tus Críticas de Kant. No sé si eran peor los dolores del parto o esas parrafadas tan horribles….

G.- (Mirando a su bolsillo y comprobando con satisfacción que el libro permanecía allí). Almita…

A.- Y eso cuando no te ríes a carcajadas cuando lo lees. No sé que te hacía tanta gracia anoche…

G.- (Justificándose en un intento de calmar a su mujer). Estaba leyendo el Quijote de Cervantes. ¡Qué divertido es el capítulo de los molinos de viento! Si quieres te lo recito esta noche….

A.- (Observando como Gustav imita a un perro que empuja con el hocico a María). Eres incorregible. Quizás por eso me casé contigo en contra de los consejos de mi familia (sonriendo para ella misma) … y de la tuya.

G.- (Intuyendo que el temporal doméstico amaina). Por cierto, hoy he terminado de componer la nueva sinfonía.

A.- (Se levanta y se acerca a su marido, al que abraza de una manera efusiva). Oh, Gustav. Eso es fantástico. Estoy deseando escucharte tocar al piano los fragmentos del scherzo.

G.- (Cogiéndola por la cintura ante la mirada atónita de María). No se si te va a gustar la pequeña burla sobre el vals vienés que salpica el movimiento….

A.- Creo que no hay nada en ti que no me guste…

G.- (Tras un beso apasionado). Almita, ¿me ayudarás mañana con las partituras?

A.- Claro que sí. Sólo tienes que servirme un rico desayuno en esta terraza.

G.- ¿Un desayuno romántico con vistas al Wörtersee en el ocaso del verano….? No sé…. ¡Tengo tantas cosas que contarte! La próxima temporada será apasionante con la celebración del 150º aniversario del nacimiento de Mozart.

 

Mahler terminó la composición de la Séptima Sinfonía el 15 de agosto de 1905. La obra se estrenó tres años más tarde en Praga. En Murcia, tendremos la oportunidad de escucharla el próximo viernes 9 de febrero en el Auditorio Víctor Villegas. Quizás estemos ante el acontecimiento musical del año.

 

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