La Verdad

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Danzas fantásticas
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Carlos Escobar | 06-02-2017 | 22:00

En la última obra escrita por Sergei Rachmaninov (1873-1943) destaca el ímpetu propio de sus primeras composiciones. Estrenada por el famoso director Eugène Ormandy en Filadelfia en los primeros días de 1941, las Danzas Sinfónicas se consideran hoy día como una obra de arte dentro del último estilo del maestro ruso.

Cuando Rachmaninov escribió a Ormandy para pedirle que estrenase esta obra, pensó en ponerle como título el de Danzas Fantásticas de manera que cada una de ella representara el mediodía, el  crepúsculo y la medianoche, pero luego cambió de opinión y suprimió estas denominaciones.

En lo que Sergei se mantuvo fiel a sí mismo fue en contar con un experto violinista para que comprobara la disposición de los arcos en las partes escritas para instrumentos de cuerda. Generalmente el maestro ruso colaboraba con Julius Conus, un músico amigo de los tiempos rusos, pero en esta ocasión encargó el trabajo al célebre Fritz Kreisler. La edición de la partitura para instrumentos de cuerdas por parte de Kreisler puso en muchas dificultades a los músicos de la orquesta que equivocadamente atribuyeron la imposibilidad de ejecutar algunas de sus partes al hecho de que el compositor fuese un gran virtuoso del piano.

De la primera danza sinfónica destacaría la expresiva melodía que Rachmaninov concibió para el saxofón alto, un instrumento que usó por primera vez por su timbre tan similar a la voz humana. La segunda danza en una fantasía rica en melodías de valses que surgen dentro de una atmósfera un tanto opresiva y ansiosa, como si nos anticipara los peligros que acechan en el atardecer. La inspiración rusa está presente en la tercera danza, en la que Rachmaninov conjuga los temas del Dies irae y del Bendito seas, señor muy presente en la liturgia rusa ortodoxa.

Si sienten curiosidad por escuchar esta obra en directo, les recomiendo que vengan el próximo viernes 10 de febrero al Auditorio Víctor Villegas. A las 8 horas de la tarde, la Orquesta Sinfónica Nacional de Tartastán dirigida por Alexander Sladkovsky ofrecerán una versión que promete ser muy interesante. De regalo se llevarán el célebre, enigmático y ampliamente comentado Concierto para piano número 3 del mismo compositor ruso interpretado por el pianista Denis Matsuev.

No olviden que “Rachmaninov nunca falla”.

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