La Verdad

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Fecha: abril, 2017
Poder de seducción
Carlos Escobar 27-04-2017 | 11:15 | 0

Vuelve la música al Archivo Regional con un magnífico concierto de cámara. Las obras que contiene no se programan habitualmente en nuestro entorno, pero se trata de composiciones de juventud de tres fantásticos músicos interpretadas por jóvenes talentos con total solvencia para cualquier exigencia técnica o artística.

El violinista Antimo Miravete, el violista Raúl Hurtado Hurtado y el chelista Pedro Fernández Millán son los constituyentes del trío Dolce Armonía, recientemente constituido por iniciativa de Enrique González Semitiel, precisamente la persona que promueve y organiza el ciclo Música en el Archivo. Dolce Armonía es una formación que ya ha ofrecido otros conciertos en la cuidad, así como en Yecla y Calar de la Santa (Moratalla), como nos cuenta Raúl Hurtado.

Raúl es un violista murciano que nos habla de cómo comenzó a estudiar música: “gracias al interés de mis padres en que todos los hermanos aprendiéramos a tocar un instrumento. La viola me cautivó y decidí dedicarle mi vida por completo”.

Nos explica que entró muy joven en la extinta Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia (OJRM), donde descubrió todo un mundo de posibilidades sonoras, experiencias, amigos y, por supuesto, la vocación de ser músico: “De la mano de la directora Virginia Martínez me enamoré de la música en toda su extensión, al descubrir en mí una sensibilidad que nunca antes había conocido, y que me convirtió en una persona completamente distinta”.

Más tarde, Hurtado se trasladó a Barcelona para estudiar viola con Ashan Pillai y Josephine Fitzpatrick: “Tanto Barcelona como Ashan significaron mucho en mi vida. Durante estos años maduré en muchísimos aspectos personales y musicales”.

Aunque con la OJRM y la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) ha realizado giras y actuaciones en salas de renombre nacional e internacional, su futuro está ligado a la docencia como profesor de conservatorio, “algo que me ha entusiasmado realmente desde hace muchos años”.

Sobre sus compañeros de trío, opina que son “personas por las que siento una gran afinidad y respeto a la hora de tocar, especialmente tras conocerlos más profundamente durante este último año”. Raúl siente una gran responsabilidad en lograr una buena interpretación de la música. Al ser la viola un instrumento a medio camino entre el violín y el violoncello, su papel “es el de equilibrar y empastar los sonidos de los otros instrumentos a través de las armonías, los acompañamientos y las melodías.”

Con respecto a las Variaciones sobre una canción bávara del gran maestro alemán Richard Strauss (1864-1949), “nuestra intención al tocarlo es realzar la cultura popular alemana de la época del compositor, proyectando hacia el oyente las intenciones y motivos que inspiraron su creación”.

Raúl nos advierte que prestemos atención al cuarto movimiento del Trío en Sol Mayor de Hummel (1778-1837), un talentoso alumno de Mozart: “Inicialmente compuesta para dos violas y un violonchelo, es un auténtico guiño a La flauta mágica”.

Tras el descanso, el trío Dolce Armonía interpretará la Serenade en Do Mayor de Ernst von Dohnányi (1877-1960), una pieza en cinco movimientos que ha ocupado la mayor parte de los ensayos, debido a su alta dificultad técnica y musical. Como intérprete del concierto del Archivo Regional, nos recomienda especialmente la Romanza, el segundo movimiento de esta pieza: “Sus grandes cambios de carácter desarrollan la melodía de una manera realmente sorprendente”.

Espero que disfruten de un rato agradable escuchando a estos formidables músicos.

 

Viernes 28 de abril, 20 h. Archivo General de la Región de Murcia. Variaciones sobre una canción bávara de R. Strauss, Trío para violín, viola y violonchelo en sol mayor  de J. N. Hummel y Serenata para trío de cuerda en do mayor, Op 10 de E. Dohnányi. Trío Dolce Armonía. Antimo Miravete (violín) Raúl Hurtado Hurtado (viola), Pedro Fernández Millán (violonchelo). Entrada libre hasta completar aforo.

 

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Hijos de la memoria
BAdmin_laverdad 13-04-2017 | 6:22 | 0

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La historia de la música occidental comienza con los primeros manuscritos de canto gregoriano sobre textos de la liturgia romana. Carlomagno fue decisivo para que estos textos en latín sobre versículos de la Biblia se recopilaran y difundieran por toda la Cristiandad, pero como no existía todavía la notación musical, las melodías debían ser retenidas por la memoria de los hombres y transmitidas de forma oral.

Una de las personas con más interés y conocimientos sobre canto gregoriano y música antigua en Murcia es Eduardo Martínez Gracia (segundo por la derecha en la imagen), profesor del Departamento de Ingeniería de la Información y las Comunicaciones de la Universidad de Murcia que dirige a la Capilla de San Miguel en el concierto del Domingo de Resurrección del próximo día 16 de abril en la Iglesia de San Juan de Dios.

Cuando Eduardo era adolescente, su padre le recomendó escuchar unas cintas de cassette de canto gregoriano para crear un ambiente adecuado y facilitar sus estudios académicos: “Con el tiempo, el canto llegó a interesarme más que el estudio”, confiesa este profesor de informática.

Más tarde, acudió a la Catedral de Murcia para cantar gregoriano y continuó el estudio en el Conservatorio de Murcia con el profesor Ginés Torrano, al tiempo que se inició con el oboe, lo que posteriormente le facilitó tocar el bajón, instrumento de viento madera de la familia del fagot típico de iglesias españolas y austríacas: “Es ideal para doblar las voces agudas del canto gregoriano, especialmente cuando hay escasez de bajos profundos”.

Aunque los cantos gregorianos se transmitían de memoria de monjes a monjes, llega un momento que la Iglesia Católica decide recopilar la notación melódica junto al texto de los manuscritos y encarga dicho cometido a la Abadía benedictina de Saint Pierre de Solesmes.
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Para Eduardo Martínez, el canto gregoriano es actualmente importante para que Europa recupere su identidad cultural y espiritual. Durante nuestra conversación, me muestra con gran satisfacción el Graduale Triplex, libro de partituras fundamental en la celebración litúrgica de las misas y las horas: “En sus sistemas de cuatro líneas o tetragramas no vienen separados los compases como en los pentagramas a los que estamos habituados, ya que el ritmo se rige por el texto y los acentos”.

En la partitura adjunta correspondiente a la del concierto del domingo, aparecen encima del texto los tetragramas con tres tipos de notación musical. El más llamativo es el de las formas cuadradas dispuestas entre dos tipos de trazos que representan a los neumas (del griego pneuma, aliento). Estos elementos gráficos reproducen los detalles rítmicos de la melodía memorizada por los cantores y los movimientos de las manos del director del coro. Este informático muestra sobre la propia partitura que la notación cuadrada proviene de la Escuela de Nôtre-Dame (siglo XII) y que los signos de la notación neumática reflejan los de la Biblioteca Municipal de Laón (en negro) y los de Saint Gall (en rojo).

Para Eduardo Martínez el canto gregoriano “tiene una profundidad espiritual inigualable que no vuelve a lograr la música posteriormente. La Iglesia Católica Romana lo consideró como uno de sus tesoros durante el Concilio Vaticano II”. Para disfrutar del canto gregoriano no basta con buscar su belleza, “hay que entender el texto y la esencia de la música que lo refleja, puesto que existen piezas específicas para cada día del año”. La Misa Dominica Resurrectionis se canta en el tono séptimo, identificado con la juventud por su alegría: “Se caracteriza por el ascenso de la melodía hacia la nota más aguda que es un La”.

En cuanto a la ejecución de las notas, Eduardo distingue entre el canto silábico, donde cada nota coincide con una sílaba del texto, y el canto melismático, donde la altura musical de las notas va cambiando en una misma sílaba: “Con esto se consigue destacar las palabras más importantes – como pueden ser immolatus o Dominus – ya que se canta un grupo de más de cinco o seis notas sobre una misma sílaba”.

El concierto del domingo se ha programado como un acto del Día Mundial de la Voz y en el participa la Capilla de San Miguel dirigida por Eduardo Martínez y La Cantoría dirigida por Jorge Losana. Esta última, cantará piezas de polifonía, repertorio que convivía y adornaba al canto gregoriano en el siglo XVI: “El gregoriano se llamaba canto llano por contener una sola voz lo que contrastaba con las elaboradas composiciones a varias voces -canto polifónico o de órgano-, basadas en la técnica del contrapunto que dotaba a las líneas melódicas de una gran fuerza expresiva”.

Las dos agrupaciones vocales alternarán su papel en el concierto, de forma que la Capilla de San Miguel se encargará de los cantos propios (propium missae) del Domingo de Resurrección (Introitus, Graduale, Alleluia, Sequentia, Offertorium y Communio) mientras que La Cantoría acometerá las piezas ordinarias (ordinarium missae) así llamadas porque no variaban en función de la fiesta del día (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei de la Missa Da Pacem de Nicolas Gombert).

Nuestro invitado aclara que la misa del Domingo de Resurrección “tiene la peculiaridad de contar con una secuencia, tipo de canto silábico que exaltaba poéticamente un hecho de especial trascendencia, como ocurre en la de este concierto titulada como Victimae paschali y que relata la escena del sepulcro vacío”.

La recomendación de Eduardo para los asistentes al concierto de la Iglesia de San Juan de Dios es que “es imposible descubrir el canto gregoriano con un solo concierto, pero si cierran los ojos es muy posible que éste les transmita algo trascendental que va más allá de lo que contenga el texto en sí mismo”.

Les invito a descubrir como los compositores del siglo XVI escribían canto llano y polifónico para una misa en un día tan señalado. Eduardo Martínez y Jorge Losana han preparado una velada muy especial que reconstruye para ustedes la celebración de un Domingo de Resurrección.

 

Domingo 16 de abril. 19:30h. Iglesia San Juan de Dios. Día Mundial de la Voz. Concierto Dominica Resurrectionis Ad missam in Die. Voces de la Capilla de San Miguel y de la Cantoría. Directores artísticos: Eduardo Martínez y Jorge Losana. Entrada libre hasta completar aforo.

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El instinto neroniano
BAdmin_laverdad 08-04-2017 | 5:59 | 0

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El maestro Puccini nos lleva de turismo por Roma en Tosca, su quinta ópera. Cada uno de los actos de esta formidable partitura transcurre en lugares tan emblemáticos de la Ciudad Eterna como son la Iglesia de San Andrea della Valle, el Palazzo Farnese o il Castello de Sant Angelo.

Tosca es una ópera de primer nivel por diversos motivos. Desde el punto de vista musical, es una obra cautivadora desde la primera a la última nota, al tiempo que Puccini dibuja de una forma magistral la personalidad de los personajes, especialmente el de Floria Tosca, uno de lo papeles de soprano más sublimes de la historia del género.

Otro aspecto singular de Tosca es la alternancia entre crueldad y amor puro que tan bien maneja un compositor dotado de auténtico instinto neroniano.

Eduardo Sandoval, uno de los mejores tenores de la tierra, acaba de representar con éxito el papel de Mario Caravadossi en la producción de la Opéra de Massy (Paris) representada el mes pasado, bajo la dirección de Dominique Rouits y por ello le he pedido que nos hable sobre como vive desde dentro todo lo que significa Tosca para él: “Puccini nos sumerge en el Verismo lleno de detalles realistas, fuertes efectos escénicos, momentos crueles y morbosos y un argumento fiel al hecho histórico de la Batalla de Marengo”.

Para el tenor, la fuerza del drama se intuye desde los primeros compases, tanto en lo musical como en lo argumental: “La devoción religiosa, el amor, los celos, la pasión, la intriga, la violencia y la muerte de los tres protagonistas, se conjugan con una música que cambia magistralmente en función del carácter de los personajes”.

“En Tosca vemos dos maneras de amar totalmente diferentes”, nos explica Sandoval. Para él, Floria y Mario son dos enamorados que se admiran y se entregan sus corazones generosos y nobles, lo que contrasta con el deseo del tirano y despiadado Scarpia para conseguir los favores de Tosca a cualquier precio.

Sobre el papel de Mario Cavaradossi, Eduardo Sandoval opina que “es un pintor reconocido y un idealista político muy comprometido con las ideas modernas de la época, es decir, la libertad del pueblo romano frente a la opresión. Cavaradossi representa la modernidad y al hombre noble capaz de morir por lo que cree justo”.

El pintor es el único personaje que para Sandoval muere con honor y con el deber cumplido. Poco antes de ser fusilado víctima de los celos y de la envidia, canta la preciosa aria E lucevan le stelle, “donde se refleja la belleza del amor que siente hacia Tosca. La introducción del aria y los acordes finales son, en mi opinión, lo más hermoso de la ópera”.

Es difícil no quedar atrapado con esta obra genial. En el vídeo adjunto, Eduardo Sandoval comparte con nosotros el dúo de amor del primer acto tomado en directo de la Opéra de Massy. En el escenario está reproducida la cúpula suspendida de San Antonio della Valle, la segunda en tamaño de Roma y en cuyos frescos se representa la gloria del paraíso celestial. Un paraíso en donde nos encontramos cuando se escucha la música de Puccini.

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